Rodolfo Pastor:”Nombrar canciller a Rodas fue un error”

Por Ricardo Angoso, 7 Julio 2010 10:02

rodolfo-pastor HONDURAS, UN AÑO DESPUES

Entrevista a Rodolfo Pastor Fasquelle, ex ministro de Cultura, Arte y Deportes con el depuesto presidente Mel Zelaya

Historiador de profesión, aunque con una larga trayectoria política, pues se desempeñó como ministro de Cultura, Arte y Deportes durante los gobiernos de Carlos Roberto Reina (1994-1998) y Mel Zelaya (2006-2009), Rodolfo Pastor es uno de los intelectuales hondureños de más reconocido prestigio, incluso por sus adversarios políticos. Cuando se cumple un año de los acontecimientos del 28 de junio, en esta entrevista realizada recientemente, este doctor en Historia sigue pensando lo mismo que hace un año y señala con su dedo acusador a los responsables de aquellos sucesos. Pese a que puedan ser discutibles sus opiniones, Pastor se muestra, como siempre, lúcido, directo y coherente con su pensamiento.

RICARDO ANGOSO: ¿Cuál fue, en esencia, el detonante de la crisis hondureña?

RODOLFO PASTOR:La percepción de los grupos fácticos y de la clase política tradicional de que podían perder su control casi omnímodo del sistema político hondureño (y por esa vía del país) si permitían que el proyecto de la Cuarta Urna (para llevar a cabo un referéndum sobre reforma constitucional) fructificara, la urgencia que sentían de detener una participación democrática genuina, popular, la movilización, el miedo al pueblo que caracteriza a los plutócratas y a sus clientes en la burguesía.

R.A.:Las autoridades hondureñas aseguran que sin el golpe del 28 de junio Honduras sería hoy como Venezuela, ¿es cierto?

R.P.:Es decir ¿que contaríamos con recursos estratégicos para retar? ¿O que podríamos avanzar, con nuestra propia inversión, en el combate de la pobreza que en Venezuela, ha sido elogiado por el Banco Mundial? ¿O que podríamos habernos constituido en líderes regionales? Es un cuento tonto. Nosotros en la Administracion Zelaya jamás tocamos la prensa, son los golpistas quienes la han reprimido; jamás tocamos a un adversario, son ellos los que han asesinado y violado y encarcelado opositores.

A Venezuela hay que ponderarla porque esa revolución esta en proceso y es más que las burradas que profiere a veces el Comandante. Pero aunque fuera algo que había que evitar, Honduras no puede ser como Venezuela, no tiene los recursos. Y tiene otra cultura. También es una cuestión de escala, de tamaño. Y al final la respuesta es sencilla: ¿Como es que evitaron el autoritarismo imponiendo una dictadura brutal?

R.A.:¿Reconocerá, no obstante, que hubo errores claros, como el giro radical dado por Patricia Rodas en política exterior?

R.P.:Hubo muchos errores, graves y de distintos tipos. No hay gobierno que no cometa errores. La izquierda latinoamericana históricamente ha sido torpe y locuaz. En mi humilde opinión el nombramiento de la colega Patricia Rodas como canciller fue un error, como los de otros que no estaban capacitados para sus cargos y los de S. Bonano, H. Hernández y Rodas Gamero, que se quedaron como ministros de Micheletti. Y fue un error del presidente encerrarse en un círculo tan corto de “amigos”.

El anuncio de conversaciones con Irán fue uno de los peores errores; debe haber resonado en Palmerola, en el Comando Sur y en El Pentágono. Es que son infantiles muchos compañeros. Admiro a un filosofo español que ha escrito que no importa donde, “cuando el ser humano nace y abre los ojos por vez primera, se le llenan con la luz del universo”; somos iguales. Pero en política hay que saber en qué liga esta uno. A Patricia se le acuso también de declarar que había que buscar la reelección de Mel, con lo cual varios ministros estábamos en desacuerdo. No me consta; si lo hizo fue una provocación contra fuerzas políticas que no estaba preparada para enfrentar. Pero faltaban seis meses y esos errores no justifican que un juez de primera instancia determinara la destitución del Presidente, ni que la CIA dispusiera deshacerse de Mel con la veleidad de sus amigos nativos, ni que la comunidad internacional, al final, nos deje solos y quiera fingir demencia frente a los atropellos.

R.A.:¿Las elecciones hondureñas de noviembre fueron para usted legítimas y limpias?

R.P.:Esas elecciones fueron una chabacanada. Los policías le habían quebrado el brazo en dos lugares al único candidato serio de La Resistencia que –luego- se retiro. Las fuerzas golpistas habían asesinado a cuadros de La Resistencia e intimidado a la oposición. Los soldados reprimieron, en la segunda ciudad del país, una manifestación pacifica de La Resistencia. Las fuerzas del orden sabotearon los medios de comunicación (Radio Globo, Radio Progreso, Cholusat Sur, diario El Libertador) disidentes y decretaron “emergencia” y ley marcial. La oposición que, según todas las encuestas, contaba con la mayor simpatía ciudadana, no tenía candidatos ni representantes electorales. Votaron obligados los clientes de la burguesía, los activistas chamberos y la masa fanática (fundamentalista) del golpismo. Y es una payasada cínica de los golpistas y de los estadounidenses declarar que esas elecciones fueron “libres y limpias”, una ofensa a la inteligencia de todos, una mentira que repetirán mil veces sin convertir en verdad.

Y además no procedían. Las elecciones. El mismo Lobo ha dicho aunque después, que el del 28 de Junio fue un golpe. Lo ha declarado también Clinton. Cuando hay un golpe hay que restaurar el orden constitucional. Y eso se hace en una elección para una constituyente. Pero ahora ya estuvo, ese punto, la convocatoria a la constituyente es el único que hay que negociar con Lobo, junto con el cese de la represión. El problema es que no lo van a dejar, como dice la ranchera, es que quizás no puede.

R.A.:¿Cómo juzga los primeros meses de Lobo y su desempeño como presidente?

R.P.:Predeciblemente lamentables. Empezó por acomodar a todos los golpistas y sanciono la inmunidad. No ha podido llamar a la Resistencia a una mesa de diálogo, no digamos de negociación. No ha podido controlar los escuadrones de la muerte y quizás tampoco puede. (Han asesinado nueve periodistas en mes y medio) No ha podido restablecer los servicios básicos mínimos. Pero además no tiene un equipo técnico capaz y no ha podido aprovechar la masiva ayuda estadounidense para enderezar la economía, entre otras cosas porque no solo depende del gobierno y los propios empresarios golpistas (que saben que tienen un gran problema) no le quieren apostar con su dinero a la fantasía de que todo anda bien. No ha conseguido que incluso los gobiernos que lo reconocen, le acepten a sus embajadores y cónsules golpistas, fuera de Uribe…. Y cuando declara que sus socios en el golpe le quieren dar otro golpe y se sube a un avión para ir a Sudáfrica a ver futbol con cien funcionarios mas se manifiesta poco serio. Nadie entiende a Lobo y lo que hace, ni sus partidarios originales ni, por supuesto, nosotros. Pero tiene razón cuando dice que los enemigos los tiene dentro de su partido. Y eso hay que advertirlo a tiempo, porque aunque él se manifiesta muy confiado ya han demostrado que son capaces.

R.A.:Qué opinión le merece el papel de los Estados Unidos en la crisis?

R.P.:Es una gran tristeza y sin embargo no termina de sorprender a quien conoce. La política estadounidense siempre ha sido compleja y hasta ambivalente, por aquello de que no tiene amigos si no intereses. Tuvo Obama una oportunidad dorada para demostrar que estaba a cargo y que haría algo distinto. Pero cuando intento hacer eso Kennedy lo asesinaron. A Carter no lo dejaron volver.

Los empresarios estadounidenses fueron golpistas. Los oficiales militares gringos se expresaban escandalizados por la simpatía de Mel con Chávez, como si fuera de su incumbencia, y es que los pobres están entrenados en la paranoia. Los agentes de inteligencia de EEUU estuvieron metidos en el golpe. Yo tuve ocasión de encontrarme al autor intelectual del golpe Carlos Flores Facusse en La Embajada gringa dos semanas antes del 6/28 y andábamos en misiones diferentes. Y los técnicos más lamentables aun, es decir los embajadores que asesoran al gobierno, que deberían saber mejor.

En EEUU hay por lo demás legisladores y grupos importantes de apoyo a la Resistencia en Honduras, que incluso aportan recursos. Los académicos estadounidenses, la mayoría y especialmente los latinoamericanistas y los que conocen Honduras han sido muy coherentes y solidarios. Han hecho presencia, han suscrito manifestaciones públicas solidas, tratan de incidir en esa política. No creo que progresen. Algunos terminan por acomodarse.

Hugo Chávez, en su laberinto

Por Ricardo Angoso, 5 Julio 2010 20:20

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HUGO CHÁVEZ, EN SU LABERINTO

El régimen tiene ante sí el desafío de cambiar y rectificar o seguir en su peligrosa huida hacia adelante desoyendo las voces que le invitan a una reflexión. Chávez, mientras tanto, sigue firme en la defensa de su proyecto bolivariano sustentado en el “socialismo del siglo XXI” y otras ideas ya fracasadas y muertas. ¿Persistirá en su empeño?

POR RICARDO ANGOSO

En un año decisivo para Venezuela, en que están en juego muchas cosas, pues están previstas para septiembre las elecciones parlamentarias que sabrán medir la popularidad del ejecutivo chavista, la oposición tiene que demostrar que puede actuar unida y sin fisuras en un momento en que el país se encuentra, en términos económicos, al borde del abismo, tal como señalan numerosos analistas e informa la CNN. Pero también el presidente Hugo Chávez tendrá que demostrar si es un verdadero líder capaz de gestionar el país y rectificar aquellos errores incuestionables que está cometiendo durante su gestión o si proseguirá su suicida huida hacia adelante, desoyendo todos los llamados que le envía la caótica y cruda realidad. El país camina hacia un destino incierto que no hace presagiar nada más allá que el colapso total de su economía, que importa casi todo y el 95% de lo que exporta es petróleo, y de su propio régimen. ¿Será Chávez capaz de cambiar o, por el contrario, preferirá sucumbir y morir ahogado en su propia retórica falaz y gratuita del inútil “socialismo del siglo XXI”?

El país está desabastecido, la inflación disparada, los alimentos custodiados por la maquinaría del Estado para supuestamente ayudar a los más pobres se pudren por toneladas, la corrupción mina todas las administraciones y el despilfarro, tras diez años de bonanza petrolera, tan sólo ha sido capaz de generar una de las economías más infuncionales, obsoletas y poco competitivas no ya de América Latina, sino de todo el mundo. Es el mayor caos conocido organizado desde arriba, desde el poder total que ejerce el mismísimo Chávez.

Como señala el analista Moisés Naim, en una reciente entrevista a al periódico colombiano El Tiempo, al que cito literalmente: “¿Qué más hace falta decir de un país que tiene simultáneamente extraordinarios ingresos petroleros y la más alta inflación del mundo? Ni siquiera los países africanos sin gobierno y devastados por la guerra tienen una inflación más alta que la de Venezuela. ¿Qué decir del manejo de un país que cuenta con los mayores recursos energéticos del hemisferio, pero que obliga a sus habitantes a vivir en una constante pesadilla de apagones y racionamiento eléctrico? Un país cuyas políticas tienen el efecto de expulsar al exterior masivas cantidades de capital y lo mejor de su talento humano y cuyo gobierno regala a otros países y sin la autorización de nadie las riquezas de la nación mientras la gran mayoría vive en la miseria? La más cruel ironía de todo esto es que el Presidente que dice entender y sufrir por la situación de los pobres es el que ha impuesto las políticas más devastadoras para esos mismos pobres”.

MUCHAS SEÑALES DE ALARMA, POCAS RESPUESTAS

Las señales de alarma en todos los ámbitos de la vida común y corriente ya se han encendido hace tiempo, sin que se hayan tomado medidas correctoras, y en el país se podría generar un estallido social de impredecibles consecuencias al estilo del “carachazo” de finales de los ochenta. La violencia en las ciudades está disparada, y Caracas es considerada hoy una de las ciudades del mundo más peligrosas, con dos centenares de muertos por el crimen cada fin de semana, y también la urbe de América Latina donde peor se vive, en un estudio que medía todos los indicadores. Frente a esta situación alarmante, en una nación donde ya casi no es posible viajar por carretera por la violencia indiscriminada y cada vez más creciente, Chávez, en su alocada huida hacia la nada, responde con que la culpa es del capitalismo y de los “pitiyankees”, que somos todos aquellos que en el mundo disentimos de la locura totalitaria que hoy gangrena a Venezuela y amenaza con destruirla por décadas.

Luego está la crisis de los valores, pues la corrupción es galopante y absolutamente descontrolada, tal como incluso ha reconocido el propio Chávez en numerosas ocasiones, aunque no haya hecho nada por poner coto a tal estado de cosas, y el deseo de marcharse de un país que es un barco que se hunde frente a las costas de la racionalidad política se ha generalizado; miles de venezolanos hacen largas colas, incluso duermen a la intemperie, frente a los consulados de los países occidentales que todavía les dan visas para abandonar la satrapía de nuestro tiempo en el continente americano. Es la imagen más reveladora del fracaso total del sistema inspirado por este caudillo “bolivariano”, el Puerto Mariel del régimen venezolano.

Frente a este estado de cosas, y la cada vez creciente contestación de una sociedad cansada de esperar en la cola de la historia, el régimen de Chávez ha respondido con la cubanización intensa del país, es decir, quiere convertir a la Venezuela supuestamente socialista en un gran campo de concentración al estilo de la dictadura cuartelera de los hermanos Castro. Los medios de comunicación no afines son cerrados sin contemplaciones, los periodistas disidentes, perseguidos, las organizaciones de derechos humanos, como bien sabe Human Rights Watch, son expulsadas del país de una forma arbitraria y ajena a todo derecho y los activistas de la oposición, en un país donde ya hay presos políticos, contemplan como sus derechos son cercenados por un régimen implacable y corroído por el oxido de la represión política. Las recientes órdenes dadas por Chávez para que se detenga al dueño del canal opositor Globovisión, el ya prófugo Guillermo Zuloaga, y a su hijo muestran a las claras que el aparato policial del sistema chavista ha decidido pasar a la acción y que no se va a andar sólo con simples advertencias, sino que está vez queda bien claro que las amenazas vertidas por el máximo líder en su pútrido “Aló Presidente” van en serio.

Así las cosas, y en un momento en que convergen la crisis energética, política, social y el desabastecimiento, junto otras lacras que minan el primigenio espíritu revolucionario, la popularidad del máximo líder está en sus horas más bajas, pero no olvidemos que Chávez ya utilizó el fraude electoral y las prácticas clientelares, que no son más que sus famosos misiones sociales, para continuar en el poder y que ha amenazado, al margen de lo que pase en las urnas, con quedarse otros veinte años más, para horror de todos los demócratas venezolanos y continentales.

Pese a todo, Chávez debe ser consciente de la difícil coyuntura que atraviesa su régimen, pues debe conocer de primera mano el caótico estado de cosas en el interior del país y del fracaso total de su infuncional sistema cimentado sobre ideas fracasadas o muertas, como el “socialismo del siglo XXI”, en una suerte de necrológico amor por un ideal destinado a los libros de historia y no a la praxis política. “Yo no quiero ofender al público de la República venezolana, pero no existe un proyecto bolivariano, existe un proyecto de Chávez, y eso es nada. Nada más que dinero de petróleo, la ideología bolivariana de verdad no existe como institución”, explicaba muy gráficamente el analista y sociólogo de la Universidad de Yale Miguel Ángel Centeno.

Chávez, al que le gusta la historia, aunque no haya aprendido mucho de la misma, y la literatura de García Marquez, puede acabar sus días como el personaje que retrata el Nobel colombiano en El general en su laberinto, abandonado por todos, desterrado y fracasado en su proyecto continental. Cada día que pasa tiene menos tiempo para rectificar y enderezar el rumbo del maltrecho proyecto bolivariano que un día “diseñó” para su país; no hay mucho margen de maniobra y el arcaico modelo puesto en marcha está a punto de agonizar. O, quizá, como el personaje de García Marquez, ese Bolívar abatido y derrotado por los acontecimientos, prefiera el destino heroico del fracasado, algo que casa y mucho con su peculiar psicología, para acabar un día susurrando al oído de quien quiera oírle: “Carajos. ¡Cómo voy a salir de este laberinto!”, que es lo que al parecer dijo el líder bolivariano antes de expirar en su lecho mortuorio en la genial novela del colombiano. La historia nos dará la respuesta.

rangoso@lecturasparaeldebate.com

Rodrigo Rivera:”Uribe ha sido un líder excepcional para Colombia”

Por Ricardo Angoso, 24 Junio 2010 22:40

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ENREVISTA A RODRIGO RIVERA

JEFE DE CAMPAÑA DE JUAN MANUEL SANTOS

Por RICARDO ANGOSO

TITULARES:

“Uribe ha sido un líder excepcional, un caudillo que ha movido todo el gobierno, impulsando numerosas tareas y cambios para el país. No hay un líder capaz de reemplazar Uribe. Nosotros, desde el principio, partíamos de esta idea y lo que pensamos es que había armar un gran equipo que fuera capaz de sustituirlo. Es lo que hemos hecho”

“Colombia va a ser firme: no vamos a renunciar a defender a los colombianos de esa lacra que es el terrorismo y vamos a continuar sin tregua con nuestra lucha contra el narcotráfico”

“Si las FARC muestran su intención de abandonar el terrorismo, nosotros mostraríamos otro talante y quizá moveríamos ficha, pero esa acción no nos pertenece a nosotros”

“Hemos logrado que el terrorismo de las FARC no sea el centro del debate en la política colombiana, como lo era antes, y que hoy los terroristas aparezcan como una fuerza residual y casi derrotada”

“No hay éxito en la lucha contra la inequidad social si no se desarrollan políticas tendentes de generar el crecimiento económico. Nuestro crecimiento en los últimos años ha sido muy débil, por debajo de los países desarrollados, y eso nos sitúa entre los países en vías de desarrollo”

“Yo creo que va a haber continuidad, no continuismo. Los que esperan que Juan Manuel Santos vaya a cambiar con respecto a lo positivo de Uribe se equivocan, pues lo fundamental y lo que ha servido no se va a cambiar, ya que no tendría sentido y sería un error”

“Ahora no hay que apagar un incendio, sino que podemos construir y situar a Colombia como una de las grandes potencias de América Latina en un mundo desarrollado y globalizado”

Considerado uno de los hombres de confianza del próximo presidente de Colombia, Rodrigo Rivera ha sido uno de los artífices de la victoria obtenida por el candidato uribista Juan Manuel Santos en las elecciones presidenciales. Procedente del liberalismo y antiguo periodista y líder político, Rivera es más que seguro que será uno de los hombres claves del próximo gobierno colombiano y una figura fundamental en la nueva era que se abre tras el 7 de agosto, cuando el presidente más popular de Colombia en las últimas décadas, Álvaro Uribe, abandone, quizá para siempre, la sede presidencial, la Casa de Nariño. Por cierto, muy a pesar de Rivera, que siempre que tuvo ocasión defendió su reelección para otro mandato.

Ricardo Angoso: ¿Qué pinta un líder como usted, que procede del liberalismo, en las filas del candidato oficial del uribismo?

Rodrigo Rivera: Hay que recordar un poco la historia, pues Santos siempre fue un liberal, inclusive manifestándolo, pero sin olvidar que la disidencia dentro del liberalismo se abrió hace tiempo y el mismo presidente Uribe es un hombre que procede del campo del Partido Liberal. Hubo una línea oficialista, histórica, que se desempeñó por un lado, mientras que un sinfín de liberales apostamos por otra estrategia y otra línea ideológica, como podría ser mi caso. Santos y Uribe tienen la misma procedencia, el liberalismo, como yo, que me considero de esa línea que disiente en cierta medida del oficialismo.

No olvidemos que, en los últimos ocho años, el país ha apagado el incendio del desorden público, de la mano del presidente Uribe, y eso requería el apoyo de todos los ciudadanos más allá de las divisiones partidistas. Era una causa de todos, en un periodo marcado por una agenda defensiva, mientras que en este nuevo periodo pasamos a una agenda ofensiva, es decir, que estamos en el momento que tenemos que poner a crecer el país y generar riqueza y empleo, derrotando a la pobreza y creciendo como las grandes economías del mundo en un contexto globalizado. Este proyecto, que hoy encabeza el candidato Juan Manuel Santos, va más allá del liberalismo y al mismo se han incorporado personas que incluso vienen del conservadurismo y de otras fuerzas, sin descartar incluso gentes que procedan de la izquierda y participen de este ánimo positivo para el país, de impulso que hoy representa el nuevo presidente.

R.A.: Había expectativas de que Mockus arrasaba, ¿cuál cree que ha sido la razón de este fracaso y de la victoria de Santos?

R.R.: Yo creo que la campaña comenzó como un duelo entre uribistas, pues todos pensábamos que aquí la lucha sería entre Juan Manuel Santos y la candidata conservadora, Noemí Sanín. Luego, más tarde, Mockus superó a Sanín y la naturaleza de la campaña cambió, pues ya el duelo se situaba entre el uribismo y el antiuribismo, aunque el candidato verde se mostraba ambiguo y no quería definirse tan claro en este aspecto. Pero luego Mockus se quitó la careta y comenzaron los ataques al presidente Uribe y también al candidato Santos. Mockus subió rápidamente. Y nosotros, claro está, nos lanzamos al contrataque sacando nuestras siglas políticas, las del Partido de la U, y la defensa de la gestión del presidente Uribe como nuestras banderas, lo que nos sirvió para de nuevo subir en las encuestas. Más del 60% de la población, no lo olvidemos, apoya la gestión del presidente Uribe; cuando la gente percibió que el candidato del actual mandatario es Santos, la tendencia electoral en las encuestas cambio a favor nuestro y en contra de Mockus, que no supo calibrar que su antiuribismo operaría en detrimento suyo. Así fue posible que al final de la campaña Mockus acabara convertido en el candidato del antiuribismo y la opinión pública comienza a clarificar quien es quien en el proceso electoral, lo que beneficia a Santos pues el candidato que mejor se identifica con las ideas del presidente Uribe.

La segunda explicación a la victoria del candidato Santos es que el candidato mejor preparado de lejos de entre todos los que se presentaban a las elecciones. Mockus es un hombre muy bien preparado y dispuesto para ser alcalde, pero no para ser el presidente de todos los colombianos. Ser alcalde es una cosa y ser presidente es otra. No presenta propuestas de presidente, sino que se ha identificado claramente como un hombre que sólo tiene ideas críticas; no tiene propuestas programáticas. También estaban sus propuestas estridentes y poco realistas, mientras que Santos sí tiene proyectos e ideas para sacar este país adelante. Tiene una gran experiencia profesional y política, ha desempeñado numerosos cargos y posee un amplio conocimiento en muchas áreas, como se ha visto en este campaña y en los debates.

Luego, y en tercer lugar, Mockus sólo tiene el talento para la crítica, pero no para el desarrollo de un programa para el país. A Santos, sin embargo, se le identificó con una idea clara: trabajo, trabajo y más trabajo para Colombia. Si a la gente sólo se ofrece críticas, es evidente que acaba votando y prefiriendo a quien tiene un programa y un proyecto político, social y económico bien definido para un país necesitado de soluciones.

R.A.:¿Lo que sí parece es que la política tradicional y los dos grandes partidos de siempre, liberales y conservadores, sufren una profunda y grave crisis, quizá antesala de su definitivo final?

R.R.: Así es, en parte. Y esto ha sido posible porque el hombre más popular del país, el presidente Uribe, que no puede ser reelegido ya de nuevo, se identificó con una formación, el Partido de la U, que es la que marca el ritmo en Colombia. Los uribistas, los hombres y mujeres de Colombia que creen en el presidente Uribe y en su legado histórico, salieron a votar en masa porque creían que había que defender la obra de uno de los hombres que más ha hecho por este país en las últimas décadas. Esta tendencia, favorable al presidente, benefició al candidato Santos, que se identificaba con este proyecto político, y explica su enorme tirón y gran éxito en las urnas.

R.A.: ¿Qué desafíos tiene encima de la mesa el presidente Santos una vez posesionado?

R.R.:El principal desafío es convertir en realidad el mandato de unidad nacional que está recibiendo de los electores. Hay que convocar a todos los partidos, incluidos los de la oposición, como los verdes y la izquierda, y a los sectores gremiales y sociales, todo ello con el fin de que seamos capaces de concretar una agenda de objetivos nacionales para los próximos años. Tenemos que ser capaces de poner en marcha un proyecto de país, de nación, y ese sería el principal desafío del próximo presidente. El segundo desafío será armar un excelente equipo de gobierno que refleje todas esas convicciones y sensibilidades políticas, que sea capaz de reflejar ese espíritu de unidad nacional al que me refería antes. Y el tercer desafío será poner en marcha una serie de propuestas legislativas necesarias para el país, pero que habrá que concretar incluso antes de la toma de posesión. En este sentido, y con respecto a estas propuestas, creo que Santos se muestra como un gran gestor y será capaz de gerenciar los grandes objetivos que la sociedad demanda en estos momentos. Además, es un hombre que se marca objetivos y tiene bien claro en que se centrará, en lo que la gente demanda para su país, como el empleo, el crecimiento económico, la creación de riqueza, la educación, la sanidad, en fin todas aquellas ideas que se identifican con su programa político para los próximos años. Yo creo que Santos es un hombre muy capaz y preparado; quiso ser el mejor candidato y lo consiguió, ahora su desafío es que querrá ser el mejor presidente y yo creo que lo conseguirá. Tiene la preparación adecuada y las suficientes capacidades para poner en marcha su proyecto para el país.

R.A.: ¿Nos vamos encontrar, dados los perfiles tan diferentes de Santos y Uribe, con mandatos muy distintos?

R.R.: Yo creo que sí. Uribe ha sido un líder excepcional, un caudillo que ha movido todo el gobierno, impulsando numerosas tareas y cambios. No hay un líder capaz de reemplazar Uribe. Nosotros, desde el principio, partíamos de esta idea y lo que pensamos es que había que armar un gran equipo que fuera capaz de sustituirlo. El talento de Juan Manuel Santos es que fue capaz de entender esa premisa fundamental y desde el principio su gran labor fue forjar un gran equipo. Hacía falta un líder pero con equipo detrás trabajando por el país. Sí, en definitiva, creo serán presidencias muy distintas, pues ambos tienen perfiles e identidades muy marcadas y diferentes. Sin embargo, el país va a consolidar las obras positivas que el presidente Uribe realizó y va encontrarse con un proyecto nuevo que es capaz de asumir lo bueno del pasado y hacer frente a los nuevos desafíos. Y lo vamos a hacer como una nación unida y cohesionada, capaz de hacer frente a los problemas que tenemos por delante, que desde luego son muchos, tanto en el orden externo como interno.

R.A.: Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia(FARC), y su apuesta por el terrorismo , siguen ahí, ¿tienen propuestas para derrotarlas?

R.R.: Hemos logrado que ese no sea el centro del debate en la política colombiana, como lo era antes, y que hoy los terroristas aparezcan como una fuerza residual y casi derrotada. También las FARC están aisladas de la sociedad y del mundo, casi al borde de la extenuación. Por primera vez en treinta años las FARC no han logrado que la campaña electoral gire en torno a ellas, eso en primer orden. Pero hay mas cosas: como por ejemplo que el diálogo sea la única vía para acabar con ellas. La política negociada como opción para acabar con ellos ya no es la única, sino que nosotros por la vía de la represión desde la Ley estamos obteniendo notables éxitos en la lucha contra las FARC. Hemos ido a por ellos a la selva, hemos liberado a los rehenes sin negociar nada. Mientras sigan instalando en la utilización del terrorismo y la violencia como instrumento de hacer política, no queda otro camino más que perseguirlos y seguir en la lucha policial con toda la intensidad que podamos. Si las FARC muestran su intención de abandonar el terrorismo, nosotros mostraríamos otro talante y quizá moveríamos ficha, pero esa acción no nos pertenece a nosotros, sino a ellos, que tienen que ser capaces de dar ese paso y abandonar definitivamente la violencia. Mientras persista la violencia, no hay nada que hacer.

R.A.: ¿Y en política exterior, tras estos años de cierto aislamiento de Colombia, qué piensan hacer?

R.R.: Santos ya ha lanzado una señal clara: no reconoce enemigos ni en la política doméstica ni en el exterior, ese mensaje es inequívoco y claro. Esperemos que se entienda bien este discurso en el exterior, en la comunidad internacional. También esperamos la colaboración de todos los países en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, algo que no siempre ha ocurrido como todos sabemos. El problema es que esa confianza entre Colombia y algunos estados de la región se destruyó y ahora hay que trabajar por reconstruirla. ¿Y cómo se reconstruye? Con diplomacia, con buenas maneras, con claridad, con prudencia, pero igualmente con firmeza en las soluciones. Colombia, no obstante, también va a ser firme: no vamos a renunciar a defender a los colombianos de esa lacra que es el terrorismo y vamos a continuar sin tregua con nuestra lucha contra el narcotráfico. Necesitamos la cooperación internacional con unas metas claras y el trabajo de todos para derrotar a ambos enemigos, pero con firmeza y sin bajar la guardia. De la misma forma, vamos a defender el comercio internacional con los países vecinos pero sin romper las normas de juego, como nos ha pasado con algunos vecinos (Venezuela), y siempre defendiendo el derecho y atentos a la defensa de los intereses de los colombianos.

R.A.: ¿Qué hará el candidato Santos para luchar contra la inequidad social en Colombia, uno de los principales problemas del país?

R.R.: No hay éxito en la lucha contra la inequidad social si no se desarrollan políticas tendentes de generar el crecimiento económico. Nuestro crecimiento en los últimos años ha sido muy débil, por debajo de los países desarrollados, y eso nos sitúa entre los países en vías de desarrollo. Tenemos que ser capaces de crear una dinámica que permita a la economía colombiana crecer más del 6% anual, que es la meta del presidente Santos, y ser capaces de que esa riqueza redunde en beneficio de todos. Lo logramos en el 2007, pero fue algo excepcional. Pero tenemos que ir más allá y lograr mantener ese crecimiento durante años para que el país se desarrolle y crezca, es un trabajo de generaciones. Tenemos que dar confianza a los empresarios de fuera y de dentro, pero realizando nosotros también nuestro trabajo y modernizando el país en todos los sentidos, pues las inversiones si no se genera el marco adecuado no vienen por sí solas. Luego tenemos que ser capaces de desarrollar políticas sociales inclusivas para los más desfavorecidos y hacer que las mismas avancen. Pero ya digo, sin crecimiento económico no se puede desarrollar nada ni crear riqueza. El proyecto de Santos, pues no olvide que es economista, pasa por ese objetivo de atraer inversiones y generar más riqueza para todos. El mismo concepto de unidad nacional es un concepto económico que pasa por aprovechar bien los recursos, no perder el tiempo y desarrollar programas concretos de impulso económico. Trabajar y trabajar, y no pelear y pelear, como era antes.

R.A.: ¿Continuidad o continuismo?

R.R.: Yo creo que va a haber continuidad. Los que esperan que Juan Manuel Santos vaya a cambiar con respecto a lo positivo de Uribe se equivocan, pues lo fundamental y lo que ha servido no se va a cambiar, ya que no tendría sentido y sería un error. Vamos a mantener, por poner sólo algunos ejemplos, la exitosa política de seguridad democrática, la confianza inversionista, la cohesión social…pero vamos a ir más allá, impulsando esta política de unidad nacional y esa apuesta por la dinamización de la economía a la que ya me he referido antes. El principal objetivo de Santos es que la economía crezca y genere trabajo para todos los colombianos, derrotando al desempleo y dando la batalla contra la pobreza. Santos ya ha dicho que quiere ser recordado para la historia como el presidente del trabajo. Es decir, habrá continuidad con mejorías a todos los niveles y en muchas áreas. Hemos logrado la seguridad con el presidente Uribe, pero ahora tenemos las fuerzas y el contexto de confianza como país para poner en marcha un proyecto más ambicioso y de amplio calado en todos los campos. Ahora no hay que apagar un incendio, sino que podemos construir y situar a Colombia como una de las grandes potencias de América Latina en un mundo desarrollado y globalizado.

Sergio Fajardo: “Ha habido una campaña sucia contra nosotros”

Por Ricardo Angoso, 19 Junio 2010 16:03

fajardoENTREVISTA A SERGIO FAJARDO, CANDIDATO A LA VICEPRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA POR EL PARTIDO VERDE Y COMPAÑERO DE FÓRMULA ANTANAS MOCKUS

TITULARES:

“Nosotros no pensamos como Chávez, obviamente, pero podemos ser capaces de trabajar con él desde el respeto y la soberanía nacional, y así con todos los países, teniendo en cuenta nuestras diferencias pero siempre desde la tolerancia y el principio de la cooperación con todos los países del mundo”

“Yo no tengo la menor duda de que ha habido una campaña sucia en contra nuestra. El mismo candidato Santos lo ha hecho en varios comerciales, incluso utilizándose una voz que imitaba la del presidente Uribe en algunos spots de radio”

POR RICARDO ANGOSO

Sergio Fajardo fue alcalde de la emblemática y también compleja ciudad de Medellín, cuando la violencia golpeaba con fuerza en esta urbe y el narcotráfico, junto otras lacras, actuaba con todo impunidad. Su gestión, considerada exitosa, limpia y ejemplar en su momento, le sirvió para granjearse una aureola de popularidad y respeto en toda Colombia y en el mundo. En estas elecciones presidenciales, en las que inicialmente partía como candidato, decidió retirarse para apoyar la candidatura del Partido Verde, haciendo fórmula vicepresidencial con el candidato a la presidencia, Antanas Mockus. Curiosamente, ambos son matemáticos y saben que en política, a diferencia de las aulas, dos y dos no siempre son cuatro.

Ricardo Angoso: ¿A qué se deben los exiguos obtenidos por su candidatura en la primera vuelta, cómo analiza dicho resultado?

Sergio Fajardo: Es una pregunta recurrente que ya me han hecho muchas veces. Creo que a la misma tienen que responder los analistas. No esperábamos una diferencia tan grande entre nuestras candidaturas, eso es cierto. Nosotros pertenecemos a una fórmula que tiene grandes opciones para la segunda y que estamos listos para enfrentarla, no quiero entrar en análisis y simplemente decir que somos una alternativa clara frente al candidato Juan Manuel Santos y con posibilidades de éxito. Ahora es el momento de conseguir más votos y seguir avanzando, no de entrar en juegos analíticos, ese no es nuestro papel.

R.A.: ¿Qué expectativas tienen de cara a la segunda vuelta?

S.F.: Hay mucha incertidumbre, sobre todo en lo relativo al volumen que va a significar la abstención y la influencia que puede tener la misma en el proceso electoral. Se habla incluso de algo más del 50%, y nosotros estamos insistiendo sobre la gente para que vote, participe y sea consciente del momento tan importante que estamos viviendo en Colombia. Luego, en otra orden de cosas, estamos llamando a la gente que votó en la primera vuelta por otros candidatos para que se decanten por nosotros, luchando contra la abstención y contra la incertidumbre que genera. Nuestra batalla está en ganar al mayor número de abstenciones y de personas que votaron por otras opciones, para que se unan a nuestras filas y seamos capaces de dar la batalla definitiva, todo ello dentro de una nueva estrategia que pasa unos nuevos mensajes y darle duro a los debates televisivos, que tan importantes han sido en esta campaña. Nada está perdido todavía, podemos ganar y somos una alternativa clara.

R.A.: ¿Cómo explica que el candidato oficialista Santos, el uribista, tenga más fuerza en los estratos sociales más desfavorecidos, mientras que supuestamente la candidatura que ustedes representan, teóricamente de centro y aglutinando a la izquierda, es la favorita de las clases más altas?

S.F.: Se trata del voto más cualificado, que se llama de opinión, que por lo general no pertenecen a un partido político y que examinan las personas y los programas. Es un voto, digamos, más ilustrado. En este sector social, como dice, tenemos una mayor incidencia de nuestro voto y hemos tenido un cierto éxito. Luego están otros estratos sociales, como las poblaciones rurales, a los que no es tan fácil acceder y hacerles conocer nuestro mensaje. Pero también ha habido una campaña, que ya fue denunciada por el candidato Mockus, en que se ha enviado un mensaje a los sectores sociales más humildes en que los programas sociales que vienen del gobierno, del poder, podrían peligrar si no gana el candidato oficialista, el del presidente Uribe, Santos, y que nosotros vamos a acabar con esos proyectos asistenciales para los más necesitados. Están los programas de Familias en Acción, que supuestamente dicen que queremos eliminar, y se está generando una incertidumbre clara en esos sectores sociales. Se trata de utilizar el miedo para movilizar a estos sectores sociales contra nuestra candidatura y en beneficio del candidato Santos, que pudo llegar más fácilmente a esos grupos a través de esa campaña en detrimento nuestro.

R.A.: ¿Al margen de los resultados, cree que el proyecto de Partido Verde que ustedes representan y lideran es un proyecto consolidado y con perspectivas de continuar en el futuro en la sociedad colombiana?

S.F.: Hablamos después del domingo de estas cuestiones. Ahora tenemos que concentrarnos en las elecciones y ser capaces de ganarlas. No podemos andar ahora discutiendo acerca de si el proyecto va a tener continuidad o no, pues esa es una cuestión para después de ese día. Pero sin duda, y se lo digo muy en serio, nosotros tenemos un sentimiento mutuo de proyecto del país, que tiene que ver con la lucha contra la corrupción y la recuperación de la confianza para la sociedad colombiana. Tenemos que ser capaces, además, de generar la idea de que el fin no justifica los medios y de que no todo vale en Colombia, esa es una parte importante de nuestro capital político. También exigimos y demandamos confianza, transparencia y el uso debido y limpio de los recursos públicos, luchando contra el clientelismo, que son ideas que representan a una parte importante del país y que constituyen los principales ejes de nuestro discurso político. Nuestra apuesta es a la educación, a la tecnología, a la innovación, a la inversión en el futuro del país, al entendimiento y a la cultura. Tenemos un programa para la modernización del el país y seremos capaces de sacarlo del atraso.

R.A.: Se habla de que el candidato Santos trata de crear una suerte de nuevo Frente Nacional, como el que gobernó Colombia durante décadas repartiendo el poder entre liberales y conservadores sin dejar paso a otras alternativas, ¿es cierto?

S.F.: Es un recurso que ha utilizando el candidato Santos muchas veces, que desde que ganó en la segunda vuelta siempre recurre a la apelación a una supuesta “unidad nacional” sin apenas hablar de otros temas importantes, como educación y trabajo. No habla ni de ciencia, ni tecnología, ni de innovación, ni la lucha contra el narcotráfico, ni de la cultura, ni de la educación, ni de la lucha contra el crimen organizado, no se habla de nada más que no sea la dichosa “unidad nacional”…Creo que es un programa pobre a diferencia del nuestro, que representa una apuesta por la defensa de unos valores claros y de un cambio para el país.

R.A.: ¿Cuál es el motivo por el qué no se han llegado a acuerdos entre su candidato y otras fuerzas para la segunda vuelta?

S.F.: Nosotros desde el principio hemos defendido una alianza ciudadana para el país pero sin clientelismos ni prebendas burocráticas. Y el candidato Mockus optó por defender un llamado a la ciudadanía para que de forma libre, sin cargos ni prebendas por medio, se uniera a nuestro proyecto y formase parte del mismo, siempre dentro de esa gran alianza ciudadana que conformó inicialmente la ola verde que dio tantas fuerzas a nuestra candidatura. Sin embargo, creo que tenemos que seguir adelante sin analizar tanto lo que han sido los errores y los aciertos, dando la batalla de aquí a la segunda vuelta y concitar el mayor apoyo social en las urnas. Hay que mirar hacia el futuro, no hacia el pasado.

R.A.: ¿Cree que la campaña del candidato Santos ha utilizado el juego sucio en la campaña electoral?

S.F.: Yo no tengo la menor duda de que ha habido una campaña sucia en contra nuestra. El mismo candidato Santos lo ha hecho en varios comerciales, incluso utilizándose una voz que imitaba la del presidente Uribe en algunas spots de radio. Santos habla de picardía, yo diría algo más. Nosotros, sin embargo, tenemos que alejarnos de ese discurso y decir a Colombia que esa no es la forma de hacer política, de llegar al poder a cualquier costa, a cualquier precio.

R.A.: Usted tuvo un papel muy destacado en su ciudad en la lucha contra la violencia, ¿qué ideas novedosas tienen para ofrecer a Colombia en este camino y más concretamente en la lucha contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC)?

S.F.: Lo primero que hay que hacer es reconocer que la violencia es un problema; sin el reconocimiento de que es un problema no hay una solución. Segundo asunto, para derrotar la violencia en las ciudades es necesario tener a más policías en las calles, pues tenemos muy pocos y nuestro nivel de fuerzas de seguridad en las ciudades es mucho más bajo que el de otras partes de Europa y del mundo. No se trata de una militarización de la sociedad, sino de ser conscientes de nuestras deficiencias y carencias; Barcelona tiene, por ejemplo, más policías que Medellín y hablamos de unas ciudades de las mismas características y población. Se trata de estar más en contacto con la ciudadanía y con los barrios, conociendo sus problemas y trabajando a su servicio. Ligado a este aspecto hace falta una justicia que esté adecuada a los problemas de los ciudadanos, acercándose a los problemas cotidianos y concretos; una justicia que vaya de la mano de la policía conformando soluciones precisas a todos los problemas que tenemos en el país. Y, en tercer y último lugar, tenemos que poner en marcha las intervenciones sociales para evitar que los jóvenes caigan en la delincuencia, desterrando para siempre la tentación de caer en las redes del narcotráfico y el crimen organizado, que estas “salidas” sean descartadas, e implementado sobre todo la educación, en definitiva, ofreciendo alternativas razonables y posibilidades. Así es como trabajamos en Medellín y fuimos capaces de generar políticas positivas para los jóvenes. Pero ya le digo, lo primero es reconocer el problema, que está aquí presente en nuestras vidas, y ponernos manos a la obra desde el gobierno nacional en coordinación con otras administraciones para generar propuestas que sean capaces de avanzar y reducir la violencia.

R.A.: En lo que respecta a la política exterior, ¿cuáles son sus propuestas para el país, es cierto como les acusaban de estar más cerca de la Venezuela de Chávez que de Estados Unidos?

S.F.: Esa ha sido parte de la campaña sucia que ha habido contra Antanas Mockus, diciendo que si llegábamos al poder llegaban de nuestra mano las FARC, Chávez, que se acababan nuestros programas sociales y asistenciales; se trataba de manipular al electorado y de generar miedo, aunque luego nadie responde de la campaña y dicen que la misma no tiene responsables políticos, pero los tiene, claro. Nosotros, sin embargo, hemos hecho una campaña por la esperanza y contra el miedo, en positivo, pues creemos que el miedo fragmenta la sociedad y encierra a un país, atemoriza en definitiva. A Chávez sólo le hemos pedido respeto y que no insulte, ya que nosotros no venimos del mundo de los insultos. Hemos querido romper la idea del que fuerte es el que más insulta, más agrede, para decir que nuestra fuerza radica en nuestros principios y en nuestra coherencia. Hemos mantenido una línea de respeto y seriedad, también dentro de nuestras relaciones exterior y ser capaces de trabajar juntos. Nosotros no pensamos como Chávez, obviamente, pero podemos ser capaces de trabajar con él desde el respeto y la soberanía nacional, y así con todos los países, teniendo en cuenta nuestras diferencias pero siempre desde la tolerancia y el principio de la cooperación con todos los países del mundo.

R.A.: Se le critica a Mockus su indefinición, ¿dónde se encuentra políticamente?

S.F.: Es una pregunta que me han hecho muchas veces. Somos una alianza grande, un proyecto cívico que busca una gran convergencia social y que tiene unos principios claros. Dentro del partido hay muchos sectores, pero tenemos unas bases sólidas y unos principios, como haber asumido que en esta sociedad hay una gran desigualdad y que hay que actuar sobre ella, aplicando políticas que tiendan a reducirla. Y que esa mezcla de desigualdad y violencia tienen mucho que ver con los problemas de Colombia; hablamos de políticas que sean eficaces en la batalla contra la inequidad y ser capaces de combatirla. Pero también hablamos de legalidad, de respetar las leyes, de ser capaces de crear un conjunto de normas que sean aceptadas por todos los ciudadanos. Así es posible que desde un esquema convencional hemos sido capaces de romper los estereotipos e ideas tradicionales para conformar un movimiento más amplio, de hondo calado, que transciende la política tradicional para llegar a ser una suerte de gran alianza cívica que lucha contra la desigualdad social y que pretende crear un país con más posibilidades para todos.

Carlos Rodado:”Las encuestas, en Colombia, no supieron medir la magnitud de lo que estaba pasando”

Por Ricardo Angoso, 17 Junio 2010 14:43

rodadoCOLOMBIA ANTE UNAS ELECCIONES TRANSCENDENTALES

ENTREVISTA A CARLOS RODADO

JEFE DE DEBATE DE LA CAMPAÑA DE JUAN MANUEL SANTOS

POR RICARDO ANGOSO

El antiguo embajador colombiano en España, Carlos Rodado, es el Jefe de Debate del candidato oficialista Juan Manuel Santos, una suerte de estratega y asesor político que diseña y dirige la campaña electoral del reciente ganador en la primera vuelta. Habiendo sido casi todo en la política colombiana y hombre de profundas convicciones conservadoras, Rodado se muestra optimista con respecto al futuro y espera un buen resultado de cara a la segunda vuelta, a celebrar el próximo 20 de junio entre el uribista Santos y el verde Antana Mockus. En definitiva, se anuncia para Colombia una cierta continuidad, pero no continuismo, pues Uribe y Santos tienen unos perfiles y orígenes muy distintos.

Ricardo Angoso: ¿A qué explica la victoria del candidato oficialista Juan Manuel Santos?

Carlos Rodado: Hemos hecho una campaña rápida, ágil y moderna con menos tiempo que todos los candidatos. Hemos visitado en apenas 65 días unos ochenta municipios de los mil ciento treinta que tiene el país, pues no había tiempo para más. Nuestra campaña fue intensa, pero tengo que decir que al principio a nuestra campaña le faltaba capacidad de gerencia, para que la publicidad llegara y se transmitiera correctamente; hasta el color naranja era ambiguo y el lema “para seguir avanzando” tampoco tenía tirón. Faltaba un mensaje, una identificación del partido con la candidatura, entre el Partido de la U y el candidato Santos. Se difuminaba la campaña y no llegaba el mensaje; entonces hicimos un cambio en la campaña y le dimos un giro radical para vendernos mejor, por decirlo de alguna forma. El candidato Santos, al final, actuó como un verdadero gerente y tomó decisiones rectificadoras, en el sentido de que teníamos que llevar a cabo cambios en la campaña si queríamos conseguir los objetivos políticos que teníamos claros desde el principio. Tomamos la decisión de llevar a cabo una rectificación y cambiar la estrategia en todos los sentidos, incluso en los materiales publicitarios nuestros, que eran más efectivos en los medios y en todos los ámbitos. Así fue posible que se despertara un fervor en el país a favor de la candidatura. De la misma forma, el candidato comenzó a presentar propuestas y programas claros acerca de los problemas que tenía realmente la gente, como la generación de empleo, que era la principal preocupación de los ciudadanos en todas las encuestas, incluso por delante de la seguridad y la violencia. Después se comenzó con el lema de Santos de “trabajo, trabajo y más trabajo”, que junto la educación, se convirtió en uno de los grandes ejes de la campaña. Trabajo y educación fueron el fundamento de la prosperidad democrática, asumiendo que se había avanzado en seguridad pero que había ir más allá, a un nuevo país con más futuro y oportunidad para todos. Luego, una vez identificados esos objetivos, había que trabajar en otros aspectos programáticos, como la vivienda, los subsidios sociales, la creación de empresas y otros objetivos de nuestro discurso, como las becas-crédito para que pudieran estudiar los hijos de los sectores sociales menos favorecidos. Pero también fuimos capaces de afrontar temas que preocupaban mucho a los ciudadanos y que estaban en el centro del debate, como la corrupción, y enarbolamos la bandera de que los recursos públicos eran sagrados, vendiendo la idea a la opinión pública de que había que distinguir entre el bien común y el privado. E incorporamos al programa la duplicación de las penas para los corruptos y eliminar las penas de prescripción para los delitos que atentaban contra el patrimonio público. Más adelante, cuando estas propuestas se iban concretando y la opinión pública se dividía entre los dos candidatos más importantes, Mockus y Santos, vimos que éramos capaces de avanzar y superar al candidato verde, por mucho “humo” que vendieran las encuestas. Nosotros teníamos las nuestras y creíamos en nuestra victoria.

R.A.: ¿A qué achaca el fracaso de las encuestas en las elecciones colombianas?
C.R.: Creo que lo no se ha dicho es que mide cada una de las encuestas. La mayor parte de las encuestas que se hacían en el país no tenían en cuenta la totalidad del universo electoral. Por ejemplo, había una población rural que participa en el proceso electoral y no era observado por las encuestas. Hablamos de un 24% de la población colombiana que es claramente uribista porque ha comprendido que la política de seguridad democrática ha sido muy importante para el país, pues su calidad de vida ha mejorado sensiblemente porque antes vivían atrapados entre la guerrilla y el paramilitarismo. Luego los últimos ocho días no había encuestas y la encuesta, no lo olvidemos, es una foto fija, mientras que la sociedad es una película que cambia todos los días y tiene un gran dinamismo. Un debate, por ejemplo, varia sensiblemente la percepción sobre un candidato u otro. Por ejemplo, el candidato Antanas Mockus, considero, se mostraba muy voluble, poco concreto e inconsistente en sus planteamientos programáticos, no remataba sus propuestas y no se mostraban creíbles ante la sociedad. Hubo una rectificación permanente por parte de Mockus, variaba y cambiaba su opinión en los medios y no mantenía una línea fija, mientras que lo que demandaba la sociedad colombiana era firmeza, entereza y unos planteamientos fijos. En un candidato hace falta carácter, alguien que sepa tomar decisiones en momentos difíciles, lo que no mostraba el candidato Mockus en la campaña electoral. La debilidad no es un valor que vale en política, no es cotizable, sino que el carácter es necesario, como lo demuestra la historia, para hacer frente a las situaciones adversas; necesitamos carácter y prudencia para liderar un país como Colombia que tiene tantos desafíos en el orden interno y externo.

R.A.:¿Pero esperaban un resultado tan aplastante en la primera vuelta?

C.R.: La última encuesta para el consumo interno que teníamos nos daba un 44% frente al 27%. Nos mostrábamos optimistas y esperábamos un buen resultado, pero sabíamos que la verdadera encuesta llegaría el día de las elecciones. Sin embargo, nuestro análisis indicaba que el doctor Mockus perdía tres puntos diarios y el globo se desinflaba. Los partidarios de Mockus se mostraban cada vez más decepcionados, pero nadie era capaz de intuir tal caída, como la que vino, con un exiguo 21% de los votos frente al 46,5% del candidato Santos. Luego vinieron las elecciones del 30 de mayo y el candidato Santos obtuvo una mayoría indiscutiblemente contundente, imponiéndonos en la mayoría de los departamos del país. Estaba habiendo cambios en la sociedad colombiana en los últimos días previos antes de la votación, que no fueron intuidos por las encuestas, como la subida del candidato Vargas Lleras, al que le otorgaban los sondeos un 3-4%, y, finalmente, llegó al 10%, lo que revela la magnitud del verdadero revolcón acaecido en el momento final.

R.A.: ¿Incluso contemplaban la gran victoria en votos en los núcleos urbanos?

C.R.: El éxito en Bogotá y en Medellín estaba contemplado. Habíamos pasado del empate a superar a Mockus en nuestras encuestas, ganar era posible. También en el Caribe colombiano hemos ganado, siendo la diferencia de 911.000 votos a favor de Santos. Las encuestas nos mostraban esa tendencia a favor de Santos y la percepción de que el candidato Mockus se iba desinflando paulatinamente. La votación a favor de Santos ha sido impresionante en muchas partes, incluso superando los resultados del presidente Uribe en muchos departamentos, especialmente en las zonas más azotadas por la violencia, tanto guerrillera como paramilitar. En este avance, desde luego, fue fundamental el cambio de estrategia en la campaña electoral y la influencia del candidato Santos en el discurso, que actuó como un buen gestor y hombre que sabe tomar las decisiones en el momento oportuno. Hicimos cambios oportunos, incluimos elementos innovadores, llamando e incluyendo en nuestra campaña a cantantes y músicos conocidos, lo que tuvo un gran impacto e influyó positivamente en nuestra campaña.

R.A.: ¿A qué explica el declive del conservadurismo y el fracaso de su candidata, Noemí Sanín?

C.R.: El voto conservador se fue hacia Santos, casi masivamente, eso es obvio. Incluso también hubo el apoyo de algunos representantes parlamentarios, como todos saben. El conservatismo quedó muy dividido tras su consulta interna en dos sectores claros, uno liderado por la candidata Sanín y otro por el ex ministro Arias. La consulta interna hay que verla como una lucha fratricida por el poder y que le restó opciones de llegar a ser una alternativa creíble y razonable, como se vio, y eso fragmentó aún más al conservadurismo. El partido se dividió definitivamente, quedando un sector, el de Arias, más cerca del proyecto de Santos que con el que realmente había ganado la consulta interna en el conservadurismo. Pero, al margen del partido oficial, las bases conservadoras se adhirieron masivamente al proyecto de Juan Manuel Santos, al uribismo. Ni siquiera en los lugares tradicionalmente conservadores el voto a la candidata Sanín son significativos. Luego, con la derrota, el conservadurismo oficial representado por sus congresistas y senadores ha optado por Santos, lo que era el camino lógico en las actuales circunstancias. Lo esperado, de cara al futuro, es que el voto conservador que quedó en manos de Sanín pase en la segunda vuelta al candidato Santos. El Partido Conservador está en una grave crisis, eso es innegable, y hará falta una reingeniería para volverlo a situar en el lugar en que estaba y debe estar en el país. Hace falta una evolución, un análisis, incluso una crítica constructiva, para salir adelante y volver a ser una opción de poder en Colombia, tal como lo fue en el pasado.

Yo creo que hubo demasiadas ofensas, críticas duras, no un debate y una constatación de tesis. El conservadurismo vivió un lucha sangrienta que lo dividió y también lo debilitó de cara a las elecciones, tal como hemos visto con los exiguos resultados obtenidos por la candidata Sanín. Tampoco olvidemos que muchos conservadores, antes de la gran victoria de Santos, como yo mismo, nos unimos a esta candidatura porque creíamos que era una gran oportunidad para el país y la única posibilidad de continuar con unas políticas exitosas pero incluyendo nuevos contenidos a las mismas. Y llegamos a ese camino por convicciones, porque no somos oportunistas, examinando las opciones que había y viendo con quien debíamos y podíamos trabajar. Luego la consulta conservadora hizo el resto para que nos fuéramos, pues considerábamos que el debate conservador debilitaba al presidente Uribe y le restaba posibilidades, de haberse presentado, a las elecciones presidenciales. Incluso la candidata elegida para representarnos, Sanín, llevaba seis meses militando en el conservadurismo y no parecía que fuera la mejor representante de un partido con 150 años de historia. El tiempo, como ve, apoyando a Santos, nos ha dado la razón y la victoria.

R.A.: ¿A qué atribuye los pobres resultados del candidato Santos en las elecciones?

C.R.: No ha sido realmente así. Santos ha ganado en el exterior con el 58% de los votos, incluyendo en los Estados Unidos. Hubo lugares en el exterior donde no hubo tan buenos resultados, como Europa. Pero sí se cosecharon buenos resultados en América Latina y en los Estados Unidos, como he dicho, y eso balanceó el resultado a favor del candidato Santos.

R.A.: Sin embargo, ¿me sorprende que poco interés tienen los candidatos por el voto del exterior?

C.R.: Yo preguntaría lo contrario: ¿cuál es la razón por la que los colombianos del exterior muestran tanta tibieza ante los problemas de su país? Los colombianos se “desconectan” de lo que ocurre en el interior del país y no se inscriben para votar en las elecciones. Por ejemplo, en España hay 400.000 colombianos viviendo y tan sólo se han inscrito para votar unos 55.000, de los cuales han votado unos 8.000; estos datos reflejan este desinterés por los ciudadanos del exterior por los problemas de su país y los retos que tiene ante el futuro en estos momentos. Tenemos que ser capaces de cambiar esa tendencia e invitarlos a participar en los procesos electorales.

R.A. ¿Qué espera para la segunda vuelta?

C.R.: Vamos a subir con respecto a la primera vuelta. Pero hace falta que haya una buena participación y que no haya apatía. Lo lógico, sin embargo, sería que nos moviéramos del 60% para arriba. Hay que seguir trabajando y movilizando a la gente para que participe y vote, sin bajar la guardia, como digo. No obstante, adelanto un escenario parecido al de las últimas elecciones en que Uribe fue candidato, en las que obtuvo más del 70% de los votos en todo el país.