
SERBIA NO SE RINDE
RICARDO ANGOSO
A pesar de que los euroburocratas de la Unión Europea y los pusilánimes líderes de esta Europa cobarde pretenden entregar el Kosovo al fundamentalismo islamista, los dirigentes serbios, en plena campaña electoral, ya han anunciado que no piensan rendirse y entregar sin luchar el territorio al terrorismo albanokosovar que ya ha matado a 4.000 cristianos serbios. Europa va a abandonar el Kosovo, como ya lo hiciera en el año 1389 tras la batalla del Campo de los Mirlos, en la que los turcos derrotaron a las fuerzas cristianas y occidentales en una batalla tristemente recordada y cantada en las canciones de épica serbia. Así comenzaron seis siglos terribles de oscuridad, ostracismo y decadencia para toda la región de los Balcanes. Ahora la historia se repite, y la sangre serbia regada para conquistar esta emblemática tierra donde están las principales iglesias y monasterios ortodoxos parece haberse derramado inútilmente. Sin embargo, al menos los serbios mantienen la dignidad y no se rinden, no están dispuestos a claudicar ante el terror y la limpieza étnica impuesta en Kosovo tras la intervención de la OTAN allá por el año 1999. Ante los malos presagios, todavía queda algo de dignidad y firmeza de los principios morales en este continente dispuesto a sumirse en la tragedia y el terror fundamentalista sin luchar. Serbia ni se rinde ni se vende.
28 Diciembre 2007
AUGE FUNDAMENTALISTA EN TODO EL MUNDO MUSULMAN
POR RICARDO ANGOSO
El reciente asesinato de Benazhir Bhutto vuelve a poner de actualidad el constatado auge del fundamentalismo islámico en el mundo musulmán, una tendencia política incapaz de adaptarse al juego democrático y de participar en el mismo como un actor más. El fenómeno, cada vez más en alza desde Marruecos hasta Indonesia, pasando por Argelia, Palestina, Jordania, Afganistán e Irak, es realmente preocupante, mostrando a las claras la incapacidad de estos Estados por reconducir a estos movimientos y grupos hacia la normalidad política y, asimismo, evidenciando la radicalización y escaso interés por las formas democráticas que expresan los líderes de esta tendencia política en todas las latitudes. El caso de Pakistán es el más paradigmágtico, pues el reciente crimen se celebra a tan sólo dos semanas de las elecciones libres y en un momento de clara descomposición de la dictadura militar que gobierna en este país desde hace años. Ahora, cuando parecía que el país volvía hacia una cierta normalidad, el proceso se interrumpe y no cabe duda de que la democratización efectiva, ya sin la participación de la oposición que era la alternativa real al régimen, tendrá que esperar algún tiempo. Los islamistas radicales, en el fondo, han conseguido sus objetivos: paralizar la incierta transición pakistaní y apuntalar al régimen militar, en la creencia que cuanto más tiempo dure más seguirán creciendo y su fuerza futura será imparable. Una apuesta arriesgada y tenaz, pero que puede dar resultados y que conllevaría una catástrofe para el país y todo el mundo musulmán, donde la estrategia de estos grupos es similar y sus métodos, idénticos. Si tienen éxito en Pakistán, piensan algunos líderes fundamentalistas, tendrán éxito en todo el mundo. Se viven tiempos turbulentos en el Islam.
28 Diciembre 2007