Comienza la conferencia de Annapolis con perspectivas inciertas
CONFERENCIA DE PAZ EN ANNAPOLIS
Israelíes y palestinos se comprometen a alcanzar un acuerdo antes de 2009
Olmert y Abú Mazen coinciden en la necesidad de negociar sobre Jerusalén
'La paz no es imposible de lograr si hay buena voluntad', dice el presidente palestino
Declaración conjunta: 'Expresamos nuestra determinación de poner fin al conflicto'
PABLO PARDO | AGENCIAS
ANNAPOLIS (EEUU).- La cumbre de Annapolis (Maryland, EEUU) ha comenzado con aire de tragicomedia. Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) han acordado 'in extremis' que quieren llegar a un acuerdo de paz definitivo en 12 meses que termine con un conflicto que en 2008 cumplirá 60 años.
Un objetivo que podría ser histórico si no fuera porque el preacuerdo deja en el limbo todas las controversias que impiden la paz: la definición de las fronteras entre los dos Estados, la situación de la parte oriental de Jerusalén —ocupada por Israel tras la Guerra de los Seis Días, hace 40 años—, los Altos del Golán —anexionados por Israel en 1981— y el derecho de los palestinos o sus descendientes que fueron expulsados de lo que hoy es Israel a regresar a sus hogares.
Según una declaración conjunta leída por el presidente estadounidense, George W. Bush, las partes se han comprometido a no interrumpir las negociaciones hasta alcanzar un pacto, que contemplaría la creación de un Estado palestino, y a acabar con el derramamiento de sangre tras décadas de enfrentamientos.
Así que la Academia Naval de Annapolis, en la que se forman los oficiales de la Armada y la Infantería de Marina de EEUU, no ha sido testigo, como esperaba la Casa Blanca, de una tragedia 'shakespeariana' que culmine en la paz, sino más bien de una reedición de la obra 'Mucho ruido y pocas nueces'.
El discurso con el que Bush abrió la conferencia ratificaba esa impresión. El texto, negociado hasta el último momento debido a la resistencia de los palestinos a aceptarlo, fue un nuevo repaso al mantra de la Casa Blanca desde que en 2002 Bush apoyó la creación de un Estado palestino democrático que reconozca a Israel.
Bush no sólo no tocó el espinoso problema de por dónde irá la línea fronteriza que separe a israelíes de palestinos, sino que dejó claro que "la naturaleza del futuro Estado palestino será tan importante como sus fronteras", y reclamó el desmantelamiento de la infraestructura terrorista palestina en Gaza y Cisjordania.
A cambio, el mandatario se limitó a pedir el cese de la ampliación de las colonias israelíes en Cisjordania y la eliminación de los aproximadamente 600 controles —que calificó de "ilegales"— que el Ejército israelí mantiene en ese territorio.
Obstáculos para la paz
Frente a la ambigüedad de Bush, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas —conocido popularmente como Abú Mazen— planteó de corrido todos los obstáculos concretos a la paz: "Jerusalén, refugiados, agua y asentamientos". Con semejante batería de problemas, Abú Mazen revelaba que, en la práctica, la paz pasa por esos puntos.
El presidente palestino —que en realidad apenas gobierna una fracción de su territorio, dado que Gaza está en manos de los fundamentalistas de Hamás, que no reconocen a Israel— declaró: "La paz no es imposible de lograr si hay buena voluntad".
El discurso más audaz, con diferencia, fue el de Ehud Olmert, quien, rompiendo un tabú de la política exterior israelí, expresó su compromiso de negociar los cuatro problemas fundamentales del conflicto: Jerusalén, el derecho de retorno de los palestinos, las fronteras y los asentamientos.
Todo indica que el resultado de Annapolis confirma los puntos de vista más pesimistas, como el de Scott Lasensky, del Instituto para la Paz de EEUU, un centro de estudios de Washington dependiente del Departamento de Estado pero independiente.
"Los estadounidenses no hemos hecho nuestros deberes para esta cumbre. No hemos hecho propuestas concretas. Es lo mismo que le pasó a Clinton en 2000 [en Camp David]. Nunca queremos recordar que en las pocas ocasiones en las que hemos tenido éxito en el proceso de paz en Oriente Próximo, como fue en el Acuerdo de Paz entre Egipto e Israel en 1979, fue porque teníamos un plan y voluntad de ponerlo en práctica", declaró Lasensky a elmundo.es.
comnetar 27 Noviembre 2007



