Denunciamos el avance de la homofobia en todo el mundo
21 Julio 2007
AVANZA LA HOMOFOBIA EN TODO EL MUNDO
RICARDO ANGOSO, 2007.
(www.iniciativaradical.org)
En las últimas semanas, y en varias partes del mundo, se han sucedido varios acontecimientos que invitan a la reflexión y demuestran que es más necesario que nunca no bajar la guardia. Polonia, Rusia, Colombia y Kosovo son los escenarios de los últimos episodios homófobos, por citar tan sólo algunos casos, que han ocurrido en las últimas semanas. Mientras en España se han logrado numerosos avances, que se han materializado en cambios sociales y legislativos, en muchas partes del planeta la lucha debe continuar, pero también nuestra solidaridad con los gays y lesbianas perseguidos.
Por ejemplo, Polonia se está convirtiendo en el país de Europa más intolerante hacia la cuestión gay, sobre todo desde que un ejecutivo de ultraderecha, que avergüenza a todos los europeos y a los liberales polacos, llegase al Gobierno de Varsovia e iniciase sus campañas homófobas, cuyas consecuencias más inmediatas pueden ser un conjunto de iniciativas legislativas para “aislar” y cercenar la “nefasta” influencia de los gays en todos los ámbitos de la vida social, política y cultural. Al igual que en la Alemania nazi, primero se señala el objetivo a batir y después se ataca, incluso físicamente, a los gays y lesbianas. Y el asunto no va en broma: cada manifestación en defensa de los derechos de los homosexuales polacos es atacada violentamente por una turba de ultras, radicales y clérigos de escasos modales y ademanes violentos, mientras que la policía, tan acostumbrada a humillar y ultrajar a los gays durante años, sonríe con una complicidad pasmosa.
En Rusia, tres cuartos de lo mismo. A las constantes problemas y cierres que sufren los locales y bares de encuentro de la comunidad gay, que lleva una vida clandestina en las catacumbas del “ambiente” moscovita, ahora se le ha venido a unir la violencia e ira de los grupos de ultraderecha rusa y la iglesia ortodoxa, supuesta garante de la “moralidad y esencia” de la nación rusa, que se siente mancillada por los gays y lesbianas. Ni que decir tiene que sus marchas han sido prohibidas, que la policía sigue practicando redadas en los parques de Moscú y que las relaciones homosexuales siguen siendo tabú en un país que parece caminar inexorablemente hacia la dictadura.
Siguiendo por esta senda de la ignominia y la represión, Colombia se sitúa merecidamente en tercer lugar. Tras años de brutal represión, crímenes contra gays nunca esclarecidos y el silencio, cuando no el rechazo, los colectivos gays y lesbianas habían conseguido arrancar al ejecutivo de Bogotá una ley de parejas que los equiparaba en ciertos derechos (no todos) y prestaciones con los matrimonios y parejas heterosexuales. La ley había conseguido pasar los trámites necesarios en el congreso colombiano, incluso con el apoyo de numerosos diputados del derechista bloque gubernamental, pero cuando la iniciativa legislativa llegó al senado un grupo de uribistas aliados con los senadores más reaccionarios “tumbaron” el proyecto y la decepción, tras una tenue esperanza, se abrió paso entre los gays y lesbianas colombianos. Nuevamente, como en el pasado, no había podido ser y el presidente Uribe, siempre tibio y mojigato con respecto a la reforma, respiraba tranquilo. También el Opus Dei, la iglesia católica y otras organizaciones progresistas se mostraban satisfechas, habían ganado la “batalla”.
Finalmente, en Kosovo continúan las amenazas y el hostigamiento a los grupos gays, tal como ha denunciado la organización de derechos humanos Amnistía Internacional. Al parecer, señala AI, “un hombre conocido como K.Z., que dirige una organización que defiende los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero (LGBT) en Kosovo, ha recibido una amenaza de muerte relacionada con su trabajo. Aunque K.Z. ha informado de ello a la policía, no ha recibido protección alguna de ésta y su vida podría correr peligro”. La situación de los gays y lesbianas en los Balcanes siempre ha sido preocupante; no podemos olvidar las brutales imágenes de hace unos años en Belgrado, cuando una marcha gay fue brutalmente apaleada y se produjeron numerosos heridos ante la mirada complaciente de la policía. En definitiva, y para resumir, la lucha continúa, mientras la homofobia parece avanzar en numerosas partes del mundo. Habrá que estar atentos.
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