Cayó el Muro de Nicosia, por Ricardo Angoso
Cuando han pasado 33 años largos desde que las fuerzas turcas ocupasen el 37% del territorio de Chipre, el gobierno legítimo y legal de Nicosia ha dado un paso importantísimo: ha demolido las barreras arquitectónicas que separaban a la entidad ilegal fundada por los militares turcos, la esperpéntica “República Turca del Chipre Norte”, y a la República de Chipre reconocida internacionalmente. El último de los muros de Europa, alzado sobre la barbarie de la bota militar turca, ha caído.
Desde 1974, año fatídico en que ocurrió la sangrienta invasión turca, todas las tentativas e iniciativas de la comunidad internacional por resolver el problema y encontrar un acuerdo satisfactorio para las partes han concluido en fracasos. Así, por ejemplo, hemos visto en los últimos años como el Plan Annan fue rechazado por la comunidad grecochipriota en una consulta popular. Lógico: no se atendían a las mínimas demandas presentadas sobre las propiedades usurpadas por los turcos, no resolvían el asunto de los casi 2.000 desaparecidos grechochipriotas y no garantizaban un adecuado marco de seguridad y estabilidad para afianzar un proyecto de paz y convivencia. Tampoco el regreso de los casi 200.000 expulsados de sus casas y propiedades. En estos años hemos asistido a infinidad de negociaciones y rondas de consultas entre las partes sin resultados tangibles, ni siquiera se estableció un marco de diálogo basado en la confianza entre las dos comunidades y donde Turquía aportase soluciones creíbles al problema que creó con su “irrupción” militar.
Pese a todo, el paso dado por los dirigentes grecochipriotas contribuye a cimentar la confianza y a superar lógicas e inercias de un pasado donde la obstrucción y el bloqueo diplomático de casi todas las iniciativas fueron la nota dominante en las relaciones entre ambas comunidades. Ahora falta la gran asignatura: la desmilitarización, uno de los territorios con más fuerzas militares y de seguridad del mundo. Las fuerzas militares turcas, que son un auténtico poder de Turquía, tienen más de 40.000 soldados en la isla y se niegan a retirarse sin un acuerdo político que incluya una solución “bizonal”, es decir, dos Estados, con lo cual la consecuencia de la ocupación militar de la isla será la partición, algo inaceptable para Nicosia y también para el derecho internacional. Hacen falta gestos unilaterales por parte de Ankara, mover ficha y facilitar una solución pacífica del conflicto. Sólo así se acabará encontrando una salida al mismo y la consecución de un Chipre unido, democrático y pluriétnico. La “pelota” está en el tejado turco. Veremos que pasa. Continuará.
comnetar 16 Marzo 2007



