ArtÃculo aparecido en la evista EPOCA sobre Kosovo: Un plan desafortunado para los Balcanes y para Europa, por Ricardo Angoso
Como era de esperar y sin necesidad de ser un fino analista, el plan presentado por el enviado de las Naciones Unidas para solucionar el embrollo de Kosovo, Martti Ahtisari, contiene todos los elementos para ser considerado, tal como ha hecho el primer ministro de Serbia, Vojislav Kostunica, ilegítimo, ajeno al derecho internacional y contrario a las resoluciones adoptadas por las mismísimas Naciones Unidas en su momento. El asunto, que no deja de ser paradójico viniendo de quien procede, parece un chiste si no fuera porque más 4.000 no albaneses han sido asesinados desde la intervención de la OTAN en este antaño multiétnico territorio y porque la región ya ha sido casi completamente “limpiada” de serbios. Otros 300.000 de todas las etnias, exceptos los albanokosovares, también han sido expulsados de sus casas y propiedades tras la llegada de OTAN, quizá para siempre.
Al tiempo que los Solana y compañía justificaban la intervención de la OTAN en aras de crear un Kosovo “mutiétnico, democrático y plural”, los terroristas del UCK (Ejército de Liberación de Kosovo, ahora reconvertido en un partido legal y aceptado por la comunidad internacional) afilaban los “cuchillos” y se preparaban para la verdadera guerra: la limpieza étnica total del territorio que consideran como suyo y que pretenden integrar, quizá en un día no muy lejano, en la Gran Albania con la que sueñan los ultranacionalistas albaneses desde hace siglos.
Y ahora, en este contexto tan adverso para los serbios, que tan sólo cedieron la soberanía del territorio a cambio de la retirada de sus fuerzas de seguridad y militares, llega el plan presentado por las Naciones Unidas a Belgrado y a Pristina para la resolución del conflicto, que pasa, dicho sea de paso, por crear una entidad soberana con bandera y símbolos propios pero sin ser realmente independiente, sino tutelada temporalmente por la comunidad internacional. Como era de prever, Serbia no podía aceptar semejante plan, pues trunca su base territorial y, a la larga, sienta las bases para la autodeterminación de Kosovo y su posterior (ya anunciada largamente por los líderes albanokosovares) independencia. Se ha vulnerado la resolución 1244, que dejaba bien claro que la soberanía era de Serbia, y se ha creado una nueva doctrina: a partir de ahora las fronteras de los Estados europeos se pueden romper siguiendo los deseos de un grupo minoritario dentro de la estructura del mismo Estado. Las fronteras aceptadas internacionalmente y las resoluciones de las Naciones Unidas son papel mojado si se acepta semejante plan, es el final de nuestro orden internacional, una auténtica catástrofe. Esperemos que al final reine el sentido común y se ponga coto a tan maño disparate.
El despropósito del plan de Athisari, que no debe haber leído mucho de historia del continente, quizá por la lejanía de Finlandia de los escenarios donde ocurrieron todas las grandes guerras europeas, de llevarse a cabo y consumarse tendrá fatales consecuencias para todos, pues ya no se trata tan sólo de vulnerar el derecho internacional, sino de crear las condiciones y generar un proceso de balcanización sin límites. Aviso a todos los nacionalismos radicales, desde Córcega hasta Flandes, pasando por Euskadi, la Padania y Escocia, a partir de ahora los Estados se pueden romper con el aval de las Naciones Unidas y sin consulta previa. Qué desastre.
comnetar 2 Marzo 2007



