Ahmadineyad: “No admitiremos imposiciones occidentales y seguiremos nuestro camino”, en una información de IRNA
11 Febrero 2007
Teherán, Irán. IRNA. 11 de febrero de 2007
“Hoy la cuestión nuclear iraní no es un asunto técnico ni jurídico sino que ha pasado a ser un tema completamente político, y los occidentales buscan imponernos lo que quieren, contraviniendo así las leyes y las normas internacionales, pero nosotros no admitiremos las imposiciones” ha declarado el presidente de Irán ante un público de millones de personas con ocasión del 28 aniversario de la victoria de la Revolución islámica.
Mahmud Ahmadineyad, que ha dado un discurso en la plaza Azadi (Libertad)ante millones de manifestantes teheraníes que se han echado a la calle con ocasión de esta jornada del 11 de febrero, añadió: “Seguimos estando comprometidos con el Tratado de No Proliferación de armas nucleares (TNP) y tenemos intención de seguir con nuestras actividades en el marco de dicho tratado, pero quienes se oponen al progreso de la nación están cada día poniendo trabas bajo alguna excusa.”
Tras referirse a la amplia cooperación que Teherán mantiene con la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Ahmadineyad explicó: “los que se oponen han publicado unos documentos y profieren declaraciones citando a algunas personas, que son totalmente incorrectas, diciendo no confiar en la sinceridad de los iraníes.”
“Sin embargo —continuó—, el pueblo iraní sí ha tenido una actitud sincera para con ellos. El gobierno de la República islámica ha suspendido voluntariamente durante dos años y medio paso a paso, a solicitud de ellos, todas sus actividades nucleares, han venido los funcionarios de la agencia y sellaron con plomos las instalaciones de Natanz contraviniendo así las leyes, pero, los occidentales, en lugar de aprovechar esta sinceridad, cooperación y buena fe por parte de los iraníes, cada día ponían un pretexto serio poniendo como condición para dialogar la suspensión de todas las actividades atómicas.”
“Observando la documentación de las negociaciones de los delegados iraníes con las partes occidentales vemos que lo único que ellos no han dado a entender es el derecho obvio de nuestra nación a disfrutar de la tecnología nuclear para fines pacíficos”, protestó.
“No tenemos en las leyes de la agencia ningún párrafo ni artículo en virtud del cual cada miembro de dicha agencia deba atraerse la confianza de los demás países para así poder explotar la energía atómica”, arguyó.
Dicho esto, el mandatario de Irán preguntó a los países occidentales de forma retórica ante los millones de personas que lo estaban escuchando: “¿Acaso ustedes, que explotan la energía nuclear, han atraído la confianza de alguien y se han comprometido con las normas que ustedes mismos han legislado?”
“Para hacer realidad sus deseos ilegales de hacer suspender las actividades atómicas de Irán, los occidentales han llegado incluso a pedir que se detengan las investigaciones atómicas en las universidades iraníes, pero es evidente que el independiente pueblo iraní no va a admitir estas imposiciones”, reiteró.
En alusión al proceso de las negociaciones entre Irán y la troika europea y la suspensión de estas negociaciones desde el año pasado, Ahmadineyad dijo: “Cuando fue obvio que ellos mentían y que lo que buscaban eran privar al pueblo iraní de su derecho a explotar la energía nuclear, fue entonces cuando se determinó que cambiaríamos de política y que seguiríamos con nuestra labor.”
“Por ello, de acuerdo a la ley, se lo anunciamos a la agencia, se acabó con la suspensión voluntaria de las actividades y éstas se reanudaron.”, explicó.
“Al mismo tiempo se les anunció la propuesta más grande y transparente. Anunciamos en la ONU que si hay quienes no se fían de las actividades nucleares de Irán, estamos dispuestos, para generar confianza, a permitir que ellos vengan a invertir y a participar en nuestras actividades atómicas formando un consorcio, para que estén seguros y atraernos la confianza de ellos. Redactamos incluso las normas de esta cooperación, pero ellos no recibieron esta proposición clara y evidente. Ellos dijeron como respuesta que confiarían cuando nosotros no dispusiéramos de la tecnología de producción de combustible atómico, por lo que es natural que nosotros restemos importancia a estos pretextos.”
El mandatario de Irán hizo un hueco en su discurso multitudinario para hablar de la Resolución antiiraní, la 1737: “Ellos emitieron una resolución contra Irán y dijeron que suspendiésemos nuestras actividades para poder dialogar.”
Ahmadineyad continuó: “A esto les respondimos que si ustedes son partidarios del diálogo, ¿por qué ponen ese énfasis en la suspensión? Y, en el caso de que aceptásemos esa suspensión, entonces, ¿de qué deberíamos hablar?”
Tras espetar a los occidentales con la pregunta de “porqué vuestras fábricas tienen que funcionar y las nuestras no”, Ahmadineyad insistió: “Hemos dicho que estamos prestos al diálogo, pero en unas condiciones justas e iguales, ¿por qué tenemos que implorar nuestros derechos detrás de las puertas de vuestros salones? Jamás el pueblo iraní admitirá la vileza de implorar vuestra gracia.”
Este último párrafo proferido por el mandatario de Irán tuvo como telón de fondo el clamor de los millones de asistentes que gritaban al unísono “jamás nos someteremos a la vileza”, tan estrepitoso que hizo temblar los alrededores.
QUIEREN ENGAÑAR AL PUEBLO IRANÍ
“Esa insistencia de que aceptemos la suspensión antes de iniciar las negociaciones y de que incluso estuvieron dispuestos a que aceptásemos una breve suspensión escudándose en excusas de carácter técnico, se debe a que pretender engañarnos y darnos promesas falsas y ambiguas, como las que había en su paquete de incentivos, en el cual pasaron por alto el reconocer explícitamente el derecho legal de nuestra nación a tener el ciclo de combustible nuclear, impidiendo el acceso del pueblo iraní a la tecnología de producción de combustible”, aseveró.
El paquete de incentivos a los que el mandatario iraní hace referencia fue entregado en Teherán en junio del año pasado por Javier Solana, alto responsable para la política de Seguridad de la UE y fue respondido por el Gobierno iraní en agosto. En aquel entonces, Ali Lariyani, responsable de las negociaciones nucleares con Occidente, señaló que Teherán había respondido positivamente al paquete de incentivos de la troika europea, pero que se debían aclarar algunas ambigüedades que había en el texto del mismo, ambigüedades que jamás los occidentales han disipado, unos occidentales que lo único que hacen en insistir hasta la saciedad en que para retomar las negociaciones Irán tiene que suspender sus actividades nucleares,.
Ahmadineyad siguió diciendo: “Ellos quieren, en cuanto aceptemos la suspensión, poner en marcha sus megáfonos y ya no permitir que retomemos nuestras actividades para que no podamos acceder a la tecnología y a los conocimientos que deseamos.”
“A nadie se le escapa que hoy la tecnología atómica es una necesidad de nuestra nación y de todas las naciones. Este mismo año hemos añadido más de 5.000 megavatios más a la capacidad eléctrica del país, lo cual conlleva un notable gasto y que se puede cubrir con el combustible fósil, pero todavía estamos a la zaga en lo que se refiere a las necesidades industriales del país”, indicó.
Ahmadineyad apuntó que “todos los pueblos necesitan acceder al ciclo de combustible y a la energía nuclear, pero las potencias arrogantes no quieren que los pueblos hagan uso de este derecho.”
Ahmadineyad explicó otras de las actitudes de Occidente, diciendo: “Después de que desesperaron al no ver suspensión, ellos recurrieron a las amenazas y a las sanciones contra Irán y, en el plena guerra contra el Líbano, emitieron contra Irán una resolución con la que dejaron bien claro que ellos están en contra del progreso de nuestra nación.”
“Ellos se creían que con amenazas y sanciones cederíamos, y mediante sus análisis habían llegado a la conclusión de que incrementando la presión el pueblo iraní se echaría para atrás, mas éste ha resistido”, precisó.
La resolución a la que alude el presidente fue emitida mientras Israel le había declarado a Líbano una guerra que duró 33 días a lo largo de la cual bombardearon las infraestructuras de este país árabe y mataron a miles de ciudadanos inocentes, entre ellos niños, mientras que la comunidad alzaba su voz en grito pidiendo que el Consejo de Seguridad (CS) de la ONU tomase cartas en el asunto para detener esa barbarie, pero que, en lugar de dictaminar una resolución condenatoria contra Israel, se ocuparon de abordar y aprobar una contra el programa nuclear iraní; la 1696. Varias semanas después, gracias a la presión de los pueblos, el CS no tuvo otro remedio que dictaminar un alto el fuego.
La resolución 1696, aprobada un 31 de julio, le exigía a Irán la suspensión del enriquecimiento de uranio, para lo cual tenía de plazo hasta el 31 de agosto, así como le pedía que se sentase en la mesa de negociaciones pues, de lo contrario, se enfrentaría a posibles sanciones.
NADA PODRÁN HACER CON LAS SANCIONES
Ahmadineyad dijo también que “hoy están buscando otros planes sabiendo que mediante las sanciones no podrán hacer nada ya que lo han hecho antes cuando durante el mandato de Clinton aprobaron una ley para que los países no puedan tener transacciones económicas con Teherán, amenazando con sanciones a miles de empresas, pero vieron cómo Irán durante estas sanciones ha estado progresando en todos los ámbitos y cómo, apoyándose en su propia juventud, ha accedido a la tecnología nuclear.”
“El arma de las sanciones es de hace 30 años y ni a naciones más pequeñas que la iraní se le puede detener amenazándolas con sanciones”, apuntó.
“Ellos quieren recurrir a un nuevo plan que es el de sembrar la disensión, la desesperanza y la desazón entre los pueblos a través de rumoreo y la difusión de mentiras y quieren, mediante el engaño y otros actos satánicos, imponer una crisis en la nación y en el país, pero deberían saber que merced a la sagacidad y el despertar del pueblo de Irán, también fracasarán en este complot”, subrayó.
Ahmadineyad siguió diciendo: “El pueblo iraní se ha convertido para todas las naciones en un ejemplo de devoción a Dios, reivindicación de Justicia y de vida dichosa, y este pueblo, como punto de apoyo seguro, es importante para todas las naciones y son estos progresos los que enfadan al enemigo.”
LA GRAN FIESTA NUCLEAR
Ahmadineyad se dirigió a los millones de congregados ante sí para decirles también: “Gracias a Dios, de la misma manera que el año pasado en este día del 11 de febrero estuvieron ustedes en los diferentes escenarios firmes detrás del Líder de la Revolución, sepan que esta presencia, solidaridad y firmeza en todo el querido territorio nacional ha neutralizado hoy la última conspiración de los enemigos.”
“Hoy gracias a Dios se ha consolidado nuestro derecho, haciendo que los enemigos se arrepientan y se convoque esta gran fiesta del pueblo iraní”, añadió.
“Todo aquel que de palabra, mente o acción se le vea el más mínimo atisbo de conciliación, componendas o capitulación en este derecho del pueblo iraní, será el más odiado para dicho pueblo”, espetó.
Vaticinó el presidente de la república islámica que “durante varios meses los enemigos dirán y harán cosas, mas todos sabemos que el 11 de febrero de 2007 la nación iraní pasó por el desfiladero y consolidó su derecho evidente.”
Ahmadineyad terminó anunciando que de aquí al 9 de abril y de manera intermitente se irán anunciando los grandes logros habidos en los campos de la industria, de la agricultura, de la medicina y, en particular, en el de la física y la tecnología atómicas.
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