Archivo de Diciembre, 2006

El pueblo de Irán está preparado para el cambio
Por Walid Phares y Behruz Behbudi
Fuente: GEES (Publicado en The Washington Post, 1 de enero de 2007)
En esta quinta carta al Pueblo Americano, queremos compartir con los lectores de todo el mundo lo que estamos seguros es la disposición del Pueblo Iraní a un cambio verdadero concerniente al futuro de su país, la región y la comunidad internacional. Es un hecho que desde la imposición de un régimen de base jihadista en 1979, a manos de la elite del ayatolá Ruhala Jomeini, la mejora genuina de las condiciones de vida de los iraníes no ha tenido lugar aún. Por el contrario, el país está retrocediendo a todos los niveles de la vida pública y particular. Entre 1979 y el 2007, la libertad, la democracia, el orden social, la economía, el medio ambiente y las esperanzas han colapsado de manera irreversible en Irán;
La clase media se ha venido abajo; los trabajadores han perdido sus prestaciones sociales, las mujeres han sido privadas de los derechos mínimos, la educación ha caído en picado, los estándares médicos han sido rebajados, los estudiantes marginados, los artistas encarcelados, los intelectuales detenidos y las minorías aplastadas. Los dividendos de Irán procedentes de sus recursos nacionales y naturales fueron desperdiciados por la elite en el poder durante décadas en sus propios placeres, en su agenda jihadista expansionista, y en incrementar la maquinaria opresora dentro del país. Apenas un puñado de partidarios del régimen se beneficia inmensamente de los beneficios del crudo y de las demás rentas. En lugar de una democracia vibrante y avanzada hacia el 2007, en competición con Japón y Alemania, Irán aparece entre los estados fallidos del mundo, cuyo pueblo está deprimido y es infeliz, al igual que los pueblos de Cuba y Corea del Norte e igual que estaba la sociedad civil de Afganistán bajo los Talibanes.
A pesar de las muchas promesas de mejora realizadas por los dictadores durante décadas, después de cada presunto cambio procedente de arriba solamente llegó amargura. Los iraníes pensaban que la muerte de Jomeini abriría el lento camino hacia la recuperación del baño de sangre y las guerras de los años ochenta. En su lugar, una directiva igualmente retrógrada ascendió al poder para extender el régimen Jomeinista, encabezada por el ayatolá Jamenei. Llenos de incesantes esperanzas, los iraníes pensaban después que la Presidencia de Irán podría jugar el papel de Gorbachov en la URSS. Pero el Presidente Rafsanjani resultó no ser mucho mejor que los mulás fundamentalistas, mientras actuaba en su propio beneficio por perpetuar el régimen de la Edad Media. El pueblo esperaba que un presunto Presidente "reformista", Mohammed Jatami, le salvase. La mayoría de Irán le votó. Pero no cambió nada en la dictadura de estado que es Teherán. A continuación se dijo al público que el presunto "hombre modesto", Mahmoud Ahmedinijad, haría caer a la élite. En su lugar ascendió al poder definitivo un loco de las milicias, aplastando aún más las libertades, amenazando la paz mundial con su bomba nuclear, y la estabilidad de la región con sus socios del terror como Hezbolá.
En suma, el cambio a Irán no ha llegado desde arriba aún, y el país ha caído en manos peligrosas. Pero las señales que salen de sus ciudades y pueblos son claras: la gente está preparada para el cambio, un cambio real. Los estudiantes han plantado cara valientemente a Ahmedinijad y le han dicho: "basta". Sus fotografías ya no pueden ser ignoradas. Los trabajadores vienen gritando a los dictadores de Teherán: "ya vale de guerras y bombas, queremos empleos". Los iraníes, incluyendo a seculares y clérigos moderados, están dispuestos a confrontar a los mulás jihadistas y la triste realidad de Irán.
Los iraníes están preparados para presionar a su régimen con el fin de que suspenda todo apoyo al terrorismo, eliminando el sustento financiero y militar a Hezbolá en el Líbano y a Hamas y la Jihad Islámica en Palestina y Siria. En su lugar, Teherán debe encauzar esta ayuda exterior generada a partir de los beneficios del petróleo a ayudar al pobre de Afganistán, el Líbano, Egipto, y con mayor urgencia a Darfur. Los iraníes están dispuestos a dotar de poder a sus mujeres con políticas de igualdad laboral y libres del chador. Las mujeres del país están preparadas para ocupar puestos de responsabilidad.
Los iraníes están preparados para dotar de poder a estudiantes y jóvenes y dedicar los beneficios del petróleo a sus escuelas, su formación, programas de intercambio en el extranjero, conexiones a Internet, y por encima de todo, futuro profesional. Los iraníes están preparados para dotar de poder a los trabajadores con salarios más elevados, mejores entornos de trabajo, seguridad social eficaz, seguro médico y cada vez más derechos.
Los iraníes están preparados para dotar de poder al talento en el arte, el cine, la televisión, el teatro, y todos los sectores creativos de la sociedad, en lugar de la pobre y oscura ideología del jihadismo. Los iraníes están preparados para recibir a sus hermanos y hermanas del exilio y las inversiones de la diáspora, en lugar de despachar a asesinos en pos de siniestros planes contra la oposición en todo el mundo. Los iraníes están preparados para una postura radicalmente nueva encabezada por Naciones Unidas para ayudar al país a liberarse de la trampa del fascismo, no para un disfraz de la ONU para el régimen. Los iraníes están preparados para una nueva política norteamericana que defendiera al Pueblo y no vendiera su futuro a la dictadura jomeinista. América tiene que prepararse de cara a la disposición del pueblo de Irán hacia el cambio a mejor, no a peor.
Pedimos por tanto a los americanos y las democracias de todo el mundo que extiendan su apoyo al Pueblo Iraní en su búsqueda de cambio, verdadero cambio, de modo que ingresen en la comunidad mundial de sociedades libres y disfruten de la vida en libertad y progreso.
El Dr. Walid Phares es un experto en terrorismo, fundamentalismo islámico y movimientos yihadistas. Es miembro decano de la Fundación de la Defensa de las Democracias y escribe en publicaciones especializadas como Global Affairs, Middle East Quarterly, and Journal of South Asian and Middle East Studies además de para diversos periódicos de renombre mundial y de opinar para medios como CNN, MSNBC, NBC, CBS, ABC, PBS y BBC.
El Dr. Behrooz Behbudi es el presidente de Global Unity Partnership
28 Diciembre 2006
El desafío nuclear de Teherán
Por Arshin Adib-Moghaddam (para Safe Democracy)
SEGÚN MI ENTENDER, los interesados en las negociaciones sobre el programa de energía nuclear iraní no deberían sorprenderse por el hecho de que Irán continúe diciendo que no cuando se trata de comprometer sus derechos bajo el Tratado de No Proliferación.
LA PRIMERA RAZÓN
Primero, las grandes preferencias estratégicas de Irán acentúan su radical independencia tanto en el plano político como en el económico.
El slogan ni con Occidente ni con el comunismo, sólo con la República Islámica fue coreado por millones de manifestantes durante los días de apogeo de la revolución islámica entre 1978 y 1979, y fue institucionalizado como el principal precepto de la política exterior después del inicio de la República Islámica, y continúa siendo el ideal principal que guía a las elites gobernantes del país.
De ahí la retirada de Irán de instituciones propias de la Guerra Fría como la Organización del Tratado Central (OTCEN) y sus denuncias contra la Unión Soviética y Estados Unidos como los males mayores en los asuntos internacionales, que tuvieron lugar inmediatamente después de la revolución. De ahí también el apoyo de Irán al Movimiento de No Alineados, a la lucha palestina por la autodeterminación y a los gobiernos izquierdistas de Latinoamérica y de otros sitios. Los costes de estas políticas fueron aceptados, aún cuando se tradujeran en aislamiento.
LA SEGUNDA RAZÓN
En segundo lugar, las elites de la política exterior iraní desconfían profundamente de la comunidad internacional en general y del bloque Occidental organizado en torno de los Estados Unidos en particular. Esta desconfianza tiene sus fundamentos en el hecho de que la CIA diseñó el golpe de Estado contra el presidente Mohammed Mossadegh elegido democráticamente en 1953 y apoyó la dictadura de Mohammad Reza Shah Pahlavi, etc.
Pero hay ejemplos más recientes que han afectado a la manera en que Irán percibe a la comunidad internacional.
El más importante ha sido el apoyo internacional dado a Saddam Hussein durante la Primera Guerra del Golfo (1980-1988), incluyendo la aceptación para que Irak tirara armas químicas sobre Irán. La comunidad internacional –incluyendo a las principales ONGs– tardó tres años y medio en considerar los reclamos.
Documentos recientemente desclasificados del Archivo de Seguridad Nacional de Estados Unidos y publicados en la Universidad George Washington, revelan que el apoyo internacional a Irak en la guerra contra Irán fue estratégico. De hecho, Saddam nunca hubiera logrado su genocida campaña ANFAL sin el apoyo de las empresas y gobiernos occidentales (al respecto ver The Whole Range of Saddam Hussein’s War Crimes, Middle East Report, Summer 2006, No. 239, pp. 30-35).
Consecuentemente, desde la perspectiva de Irán, el entorno internacional ha probado ser hostil, agresivo e intervencionista.
LA TERCERA RAZÓN
La tercera razón de por qué Irán continúa negándose, está relacionada con los cambios en el contexto estratégico de Asia occidental luego de la desaparición de Saddam Hussein y la invasión a Líbano.
Pocos analistas dudarían de que en ambos casos el Derecho Internacional y la comunidad internacional misma, se mostraron inútiles o manipulados para servir a los objetivos de Estados Unidos e Israel respectivamente.
Desde la perspectiva de Irán ambas guerras han:
a) materializado las dinámicas anárquicas en la región,
b) deslegitimado aún más a Naciones Unidas, y,
c) probado los límites del poder militar de Estados Unidos e Israel.
Desde mi punto de vista, las tres conclusiones alimentan la negativa de Irán a ceder ante la presión internacional, al punto de que el país está contemplado la posibilidad de abandonar el TNP.
Creo que la comunidad internacional en general y Naciones Unidas en particular, han creado su propio talón de Aquiles frente a Irán.
Si la comunidad internacional no se libera del dogma de un nuevo Oriente Medio, continuará fallando en su misión de actuar como promotor intergubernamental para la paz en la regiòn.
28 Diciembre 2006
La Islamización de Belén
Por Abraham H. Miller (cortesía de George Chaya)
Desde que el control de la ciudad pasara a manos de la Autoridad Palestina (1995), según lo estipulado en los Acuerdos de Oslo, Belén ha dejado de ser cristiana para convertirse en musulmana.
Los cristianos que permanecen allí, la ciudad en que nació Jesucristo, viven hoy en condiciones de dhimmitud (referencia a la ciudadanía de segunda clase que el Islam impone a los cristianos). Los palestinos llevaron consigo un sistema basado en las primitivas relaciones tribales, donde el poder de un clan se erige en sustituto de la ley. A resultas de todo ello, los cristianos han sufrido el ultraje civil y la violencia criminal sin posibilidad de recurso a la justicia. Como han rechazado vivir bajo estas condiciones, están abandonando Belén en gran número.
Así pues, ¿quién tiene la culpa de la situación de los cristianos de Belén, y de que el lugar de nacimiento de Jesús se esté vaciando de cristianos?
Ese es el orwelliano mensaje del Comité Antidiscriminación Árabe Americano (AADC), que celebró una vigilia con velas por los cristianos de Belén en la Union Square de San Francisco el pasado 29 de noviembre, cuando comenzaba la temporada de compras navideñas.
Los musulmanes de Belén hacen insoportable la vida a los cristianos y los fuerzan a abandonar sus hogares.
Para comprender cómo los cristianos se convirtieron en minoría y en víctimas del matonismo en la ciudad natal de Jesús es importante observar lo que hizo Yaser Arafat a Belén en cuanto le puso las manos encima.
En 1995 Arafat se hace con el control de Belén, y de inmediato expande sus límites municipales, con el fin de incluir a 30.000 musulmanes residentes en campamentos de refugiados adyacentes. A continuación, los beduinos musulmanes que vivían al este la ciudad fueron incorporados a los límites municipales revisados. Pero no era suficiente para que la Autoridad Palestina cambiase su estatus de ciudad cristiana. Así pues, Arafat ideó estímulos para que los musulmanes abandonasen Hebrón y su entorno y se estableciesen en Belén.
Con el gobierno de Arafat mediante el clan, las armas y el terror, se desarrolló una inmobiliaria que comenzó a expropiar tierras a los cristianos. En 2002, dos hermanas adolescentes de confesión cristiana eran encontradas con las gargantas cortadas y los genitales mutilados. Los musulmanes afirmaban que las hermanas Amer eran prostitutas, como si eso justificara la tortura y el asesinato. Pero las familias cristianas con incidentes similares a cuestas afirman que las niñas fueron asesinadas para encubrir una violación colectiva.
Por supuesto, nada de esto aparece en la convocatoria de la AADC para la vigilia con velas, que también está diseñada para escenificar la campaña de desinversión de la AADC contra Israel.
La situación de los cristianos de Belén bajo la criminosa Autoridad Palestina ha provocado la ira en organizaciones cristianas de todo el mundo. Sin embargo, las principales iglesias protestantes de América han estado demasiado ocupadas con sus campañas de desinversión como para darse cuenta del estado de los cristianos que viven sometidos al tribalismo de la AP.
Precisamente esta semana, el Vaticano, en una maniobra diplomática poco frecuente, pedía públicamente a los israelíes que interviniesen en Belén en favor de la población cristiana, que está experimentando un fuerte retroceso. Los cristianos, que representan en la actualidad el 12 % de la población, han sido objetivo de la violencia continua de la AP, y podrían abandonar la ciudad por completo. De ello resultará que no habrá comunidad cristiana en el lugar en que nació Jesús.
En la localidad de Taibe, en la Margen Occidental, un grupo de invasores musulmanes quemaron, saquearon y apalearon a los residentes cristianos invocando el "honor" de una familia musulmana; una familia cuyo padre había golpeado brutalmente a su hija, hasta matarla, por querer casarse con un cristiano. La violenta horda musulmana prendió fuego a una estatua de la Virgen María al grito de: "¡Quemad a los Cruzados!".
Las fuerzas de seguridad y los bomberos de la AP se tomaron con calma el llegar a la zona: se presentaron horas después. Finalmente, la horda fue sacada de la cárcel casi de inmediato. Por otro lado, el prometido cristiano de la mujer asesinada era arrestado, y golpeado mientras estaba encarcelado. La comunidad cristiana de la Margen Occidental (Cisjordania) aprendió la lección: una muchedumbre musulmana es liberada mientras un cristiano inocente languidece en prisión.
El padre Artemio Vitores, que supervisa los Santos Lugares en Israel y en los territorios controlados por la Autoridad Palestina en representación del Vaticano, suplicaba reciente y públicamente al presidente de Israel, Moshé Katsav: "Ayúdenos a conservar Belén". Este llamamiento representa un marcado y desesperado cambio en la política del Vaticano. Durante mucho tiempo, la Santa Sede ha tenido mucho más miedo a ofender a los palestinos que a los israelíes.
En 2002, después de que unos terroristas palestinos tomasen la Iglesia de la Natividad y tratasen brutalmente a los sacerdotes, el Vaticano presionó a Israel para que dejara salir a los terroristas y no invadiera o destruyera el recinto. Finalmente, Israel se avino a ello. Por su parte, el Vaticano rehusó hablar de las brutalidades que se cometieron en el interior de la basílica, incluso volver a consagrarla, ya que significaría reconocer que la iglesia fue profanada.
El Vaticano camina sobre la cuerda floja en el inestable Oriente Medio. La principal preocupación de la Iglesia es preservar tanto los Santos Lugares como la administración de los mismos. Con Belén ya en manos de la AP, el Vaticano se encuentra ante un conjunto nada envidiable de difíciles decisiones.
Ahora se enfrenta, además, a las realidades que afrontan los cristianos que ya no viven bajo protección israelí, sino bajo la opresión palestina. La solicitud vaticana de asistencia israelí es una señal contundente de lo amenazados que están los cristianos, y de que la Santa Sede tiene bien claro que la AP no es la solución sino la causa del problema.
Por supuesto, nada de esto importará a la maquinaria propagandística de la AADC, que pedirá a la gente "encender una vela para proteger a los cristianos de Belén". Según la AADC ¡los cristianos huyen de Belén!. ¿No es extraño que los cristianos huyan mientras los musulmanes se quedan y multiplican espectacularmente, y que las propiedades de los cristianos se reduzcan al tiempo que crecen las de los musulmanes?
Allí, los musulmanes oprimen a los cristianos; aquí, celebran vigilias para culpar a los judíos de la opresión que sufren los cristianos de Belén.
Evidentemente, en San Francisco (California), donde el presidente Bush es comparado con Hitler y el ejército americano es considerado una organización terrorista, la realidad no importa. Tenemos que dar crédito a los de la AADC. No podrían haber encontrado una audiencia más susceptible, o un ritual más evocador de los desfiles incendiarios de Hitler que el de encender velas "contra la opresión en la Union Square, repleta de compradores navideños".
(*) Profesor emérito de la Universidad de Cincinnati y autor de numerosos libros sobre terrorismo.
28 Diciembre 2006
TENSIÓN Y VIOLENCIA EN PALESTINA
RICARDO ANGOSO, 2006.
Las divisiones en el seno de los palestinos están a punto de degenerar en una auténtica guerra civil, tal como nos revelan los acontecimientos e incidentes armados que se suceden en estos días. Nuevamente, y tal como sostienen algunos analistas, los palestinos vuelven a mostrar su incapacidad para gobernarse y liderar algún día un Estado nacional. A la complejidad del proceso de paz de Oriente Medio, que está a ralentí desde la llegada del segundo Bush a la presidencia de los Estados Unidos, se le viene ahora a sumar este conflicto armado entre los islamistas radicales de Hamas y los moderados de Al Fatal, que lidera el presidente Mahmud Abbas.
Los crasos errores cometidos por el primer ministro palestino, Ismail Haniya, han llevado a esta difícil situación y a este enfrentamiento civil entre las dos facciones que representan a este pueblo desesperado y abatido. Su negativa a reconocer al Estado de Israel ha provocado el rechazo total y casi unánime de la comunidad internacional, que se niega ahora a seguir financiando a la entidad cleptómana palestina, auténtico ejemplo de desgobierno, nepotismo, acusada corrupción y pésima gestión. Luego están los desafortunados viajes de Haniya al exterior, que han llevado al máximo líder palestino a países tan democráticos como Irán y Sudán, regímenes retrógrados e integristas donde los haya. Su descrédito en la escena internacional es absoluto y la mayor parte de las cancillerías se niegan a recibirle como un interlocutor serio y válido.
La Unión Europea (UE), cansada de financiar a los dirigentes palestinos, que se hicieron multimillonarios durante los años de gobierno de Al Fatal, ya ha anunciado que hasta que no se produzcan cambios en el rumbo de Haniya y de su movimiento político no habrá diálogo y cooperación con la Autoridad Nacional Palestina. Los sueldos de los funcionarios palestinos llevan sin cobrarse desde hace meses y el colapso de esta subsidiada sociedad fue total; se reprodujeron las protestas sociales, las escuelas cerraron, los hospitales se quedaron sin medicinas y el pueblo palestino nunca había estado en peores manos, ni siquiera en los más aciagos tiempos de la ocupación israelí.
En estas circunstancias tan adversas, Abbas decidió convocar unas elecciones generales que permitieran a la sociedad palestina salir del actual punto muerto y propiciar un cambio político. Así, pensaba el presidente palestino, se generaría un nuevo escenario, se formaría un ejecutivo de otro color y el proceso de paz sería relanzando, si es que, como se esperaba, Hamas sale derrotada en las urnas y se conforma un legislativo con una composición diferente al actual, algo bastante improbable, como señalan algunos expertos en la sociedad palestina.
Los errores de cálculo de Abbas
El cálculo del líder palestino fue erróneo y Hamas, actuando siempre con el gatillo fácil, se echó literalmente a defender sus posiciones por la vía armada y provocando un conflicto político-militar de impredecibles consecuencias. Nuevamente, el caos y la violencia se apoderaron de las calles de Gaza, mostrando una de las caras más tristes y patéticas del conflicto en Oriente Medio: la manifiesta incapacidad de los palestinos para entenderse y sentarse a la mesa de negociaciones como un actor serio y con credibilidad de cara al exterior.
Israel, por su parte, no sale de su asombro y percibe que pese a la desconexión de Gaza, que lideró en su momento Ariel Sharon, los problemas de las rivalidades interpalestinas le salpican y cortocircuitan la posibilidad de un acuerdo pacífico y duradero para la región. Abbas trataba de salir de este punto muerto, de volver a la mesa de negociaciones con un nuevo ejecutivo más acorde a sus intereses y liderar de nuevo el proceso. Veremos si es capaz de llevar a cabo las elecciones que ha propuesto en contra los deseos de Hamas.
Mientras los palestinos continúen viviendo en el pasado, sin aceptar la existencia del Estado de Israel y sin renunciar a la violencia, tal como sigue defendiendo Hamas en todos los foros, no habrá paz, ni estabilidad, ni seguridad para Oriente Medio. Se trata de aceptar la realidad nacida en 1948, el Estado hebreo, y de ser capaces de convivir con ella en paz y armonía, construyendo junto con sus vecinos un marco que haga compatible el desarrollo social y económico con una democracia creíble. Sin embargo, la realidad al día de hoy es muy distinta y el liderazgo palestino se muestra muy torpe a la hora de conducir a su pueblo más allá de las pasiones. En definitiva, se trata de ser pragmáticos, hablar de política, sentarse a negociar y aceptar las realidades sobre el terreno. Pero todavía no se ha llegado a este punto de madurez en la sociedad palestina y las armas se imponen sobre las palabras. Veremos qué pasa en los próximos días.
22 Diciembre 2006
ISLAM Y HOMOSEXUALIDAD EN EL MUNDO ÁRABE, POR REDACCION
La primera gran cuestión que plantea la homosexualidad en el mundo árabe es si son compatibles los Derechos Humanos con el Islam. Si observamos los países musulmanes, exceptuando a Turquía, que daría por sí solo para un ensayo, vemos cómo en la mayoría de ellos perviven determinadas prácticas que podemos considerar, cuando menos, como arcaicas, contrarias a los principios democráticos y en flagrante contradicción con los principios y valores que emanan de la Declaración de Derechos del Hombre. En este contexto, como es de suponer, los derechos de los gays y lesbianas de estos países no es que estén bajo mínimos, es que ni siquiera se plantean.
El mapa de la represión de la homosexualidad en el mundo árabe varia en función del celo que ponen las diferentes autoridades en reprimir las prácticas entre personas del mismo sexo. Por ejemplo, en Marruecos se persigue escasamente la homosexualidad y las autoridades suelen tolerar estas prácticas, aunque siguen siendo ilegales y son un estigma para la mayoría de los que los que persisten en llevarlas a cabo. Pese a todo, y sobre todo desde el auge del islamismo más radical en la sociedad marroquí, se han producido expulsiones de alumnos gays en las universidades, algunas detenciones “caprichosas” de activistas homosexuales y grupos a favor de los derechos de estos colectivos han sido proscritos sin miramientos de ningún tipo. Peor corren las cosas en Irak, por las noticias que nos llegan, donde se habla incluso de ejecuciones extrajudiciales, según han denunciado varias ONG`s, y de persecución sistemática de los homosexuales. Varias decenas de gays y lesbianas iraquíes ya han solicitado asilo político y estatuto de refugiados en el Reino Unido y Francia.
La lista negra de la persecución la encabezan Arabia Saudí, Mauritania y Yemén, donde la práctica homosexual se puede llegar a pagar hasta con la vida, aunque la pena rara vez se aplica y la policía, siempre brutal con los gays, es relativamente tolerante, algo que no ocurre en Irán, país “especializado” en el ahorcamiento de homosexuales. También en Egipto se producen esporádicamente redadas contra los gays y decenas de ellos han sido detenidos, golpeados, torturados e incluso juzgados por sus prácticas sexuales. Las fuerzas de seguridad tan sólo son permisivas y hacen la vista gorda con los gays que mantienen prácticas con los extranjeros, al igual que en Marruecos, ya que el turismo sigue siendo la principal industria nacional egipcia y no se trata de fastidiar el negocio.
No obstante, que nadie se llame a engaño, pues los derechos de los gays y lesbianas de estos países no están en las agendas de democratización y cambio del mundo árabe, tal como las fallidas y limitadas transiciones del Magreb y el resto de países de la región nos muestran. Los procesos de modernización y cambio político de Argelia, Kuwait, Marruecos, Siria y Túnez nos revelan a las claras los límites impuestos de estas transiciones y el escaso impacto de estas reformas en los derechos de los gays y lesbianas árabes. No se aprecian reformas importantes y una visión moderna con respecto a la práctica homosexual.
Lo que verdaderamente está en discusión en el mundo árabe, y en casi todo el islámico, es si el Islam es compatible con la democracia y con los Derechos Humanos, algo que no es una cuestión baladí, y los propios límites que la práctica religiosa impone al cambio político. Desgraciadamente, tal como la experiencia demuestra, las elecciones libres desarrolladas en el mundo árabe de una forma limpia y siguiendo los estándares europeos han llevado a las instituciones, por lo general, a grupos radicales islamistas que actuaban desde dentro del sistema por socavar los procesos de cambio, característica paradójica de estos nuevos regímenes que apostaban tímidamente por una incipiente democracia.
Volviendo al caso turco, único ejemplo de un país en la región con casi las características propias de una democracia al estilo occidental, aunque siempre bajo la tutela del omnímodo ejército, nos encontramos también con esos límites ya descritos y con un notable déficit en las libertades y derechos fundamentales de las minorías nacionales, étnicas y religiosas. Sin embargo, y aquí está la novedad, los gays y lesbianas gozan de una situación envidiable en comparación con otros países musulmanes y con el mundo árabe, al que no pertenece pero al que le es cercano por religión y proximidad geográfica. Quizá ese es el único modelo que tenemos al día de hoy de cómo se puede hacer compatible la práctica del Islam con una sexualidad libre, abierta y tolerante. Es poco, pero es más que nada.
22 Diciembre 2006