ENTREVISTA A ELVIN SANTOS, EX CANDITADO PRESIDENCIAL LIBERAL EN LAS ÚLTIMAS ELECCIONES
EL FUTURO DEL PARTIDO LIBERAL HONDUREÑO
PREGUNTAS CON RESPUESTA
POR RICARDO ANGOSO
El ingeniero Elvin Santos, de 47 años, ha sido el último candidato del Partido Liberal hondureño en las elecciones presidenciales del pasado mes de noviembre. Derrotado por el actual Presidente, Pepe Lobo, Santos ha sido víctima de los numerosos errores perpetrados por el círculo dirigente que hasta ahora lideraba el Partido Liberal. Pese a todo, Santos se muestra confiando en que los liberales se recuperarán pronto y que de nuevo serán alternativa de Gobierno en el país, una vez que parece superada para siempre la funesta página de los Zelaya, Rodas y otras siniestras compañías que minaron la confianza del pueblo en los liberales.
TITULARES:
“La comunidad internacional debería interpretar y conocer que los problemas no se suscitan el 28 de junio, sino que fue todo un proceso que comenzó mucho antes; fue largo e incluyó varios episodios que implicaron a casi todas las instituciones del país”
“Zelaya llegó muy lejos, como cuando invitó a Chávez a Honduras y éste, de una forma abrupta, se expresó sobre asuntos internos del país, como cuando llamó a la destrucción y la disolución de los partidos tradicionales hondureños, pues según él ya no reflejaban el pensamiento de la nación y no eran las herramientas que la nación necesitaba en esos momentos de supuesto cambio”
“Lobo tiene ese gran desafío: generar un cambio económico que sea percibido por los clases más desposeídas y que ese impulso sea capaz de generar bienestar y riqueza para todos”
“Creo que nuestro partido, el liberal, puede recuperarse, pues nos mantenemos firmes, vivos y con un buen caudal de votos, a pesar de que los zelayistas llamaron al boicot electoral. Tenemos una capacidad de recuperarnos de cara al futuro y de ser una fuerza determinante en la vida política del país”
RICARDO ANGOSO: ¿Tanto se degradaron las cosas que hubo que llegar hasta el 28 de junio para poner coto a la gestión presidencial de Zelaya?
ELVIN SANTOS: Fue una situación complicada difícil de explicar si uno no ha vivido en Honduras de forma permanente. Hay que conocer de una forma secuencial los mensajes y las acciones que se fueron dando durante todo el proceso que luego discurrió por donde todos conocemos. La comunidad internacional debería interpretar y conocer que los problemas no se suscitan el 28 de junio, sino que fue todo un proceso que comenzó mucho antes; fue largo e incluyó varios episodios que implicaron a casi todas las instituciones del país. Primero fueron amenazados los procesos electorales internos del país y Zelaya tenía la pretensión de que las mismas no fueron celebradas, tal como le habían sugerido algunos grupos poderosos al propio Presidente. Querían que no se desarrollasen de la forma prevista y se utilizaron argumentos absurdos para cancelarlas, argumentando que no se daban las condiciones logísticas, pero fue la primera señal de que lo que realmente querían era suspender en sí mismo el proceso democrático y dejar el camino despejado para sus planes. Había cada vez más señales de que se caminaba en una dirección antidemocrática que no era la adecuada. Querían romper el ordenamiento constitucional e iniciar un proceso de subversión del orden democrático, algo que no entendió la comunidad internacional en su momento y que interpretó en el sentido inverso, creyendo ver como garantes del orden democrático a los que realmente no lo representaban. Estábamos a las puertas del rompimiento del orden democrático, tal como deseaba Zelaya con sus propuestas, y luego las intromisiones permanentes en todos los órdenes de la vida institucional, como cuando quiso nombrar una Corte Suprema de Justicia a su medida y de una forma caprichosa sin seguir ningún orden legal. Zelaya violentaba muchas veces el orden democrático y hubo numerosas señales de que íbamos en el peor de los caminos; los sucesos del 28 de junio se precipitan tras numerosas acciones en contra del orden político vigente en Honduras. Hubo altas dosis de irresponsabilidad por parte del poder político, incluso no teníamos un presupuesto de la República y el país funcionaba a la deriva. Nosotros, los liberales, veíamos con preocupación ese esquema de gobierno que tendía al caudillismo y al totalitarismo, algo que iba contra nuestros principios políticos democráticos. Nuestra identidad se vio mancillada y asistíamos con asombro a esta deriva que se dirigía hacia la difícil encrucijada a la que llegamos.
R.A..: Es decir, ¿que el 28 de junio no le cogió por sorpresa?
E.S.: Hubo cosas que se hicieron bien y otras no fueron del todo correctas. El acto de expatriar a Zelaya, tal como se hizo, sí me cogió por sorpresa, lo que no me cogió por sorpresa, como a Honduras entera, eran las verdaderas intenciones de Zelaya: vulnerar el orden constitucional y democrático y crear un régimen de corte autoritario a su medida. Zelaya llegó muy lejos, como cuando invitó a Chávez a Honduras y éste, de una forma abrupta, se expresó sobre asuntos internos del país, como cuando llamó a la destrucción y la disolución de los partidos tradicionales hondureños, pues según él ya no reflejaban el pensamiento de la nación y no eran las herramientas que la nación necesitaba en esos momentos de supuesto cambio. ¿Cómo se puede caer tan bajo? Así actuaron y por ese camino íbamos si no se llega a los acontecimientos del 28 de junio.
R.A.: Fue, en definitiva, un conflicto en clave liberal que definitivamente ha precipitado la gran victoria de los nacionalistas en las últimas elecciones, ¿no es así?
E.S.: De ninguna manera. Estamos en desacuerdo con esa aseveración de que el Partido Liberal ha sido uno de los enclaves donde se desarrolló la crisis y que contribuyó a la misma. No olvidemos el pasado: el principal aliado de Zelaya fue Lobo, el actual presidente. Muchas iniciativas de Zelaya tenían el apoyo de algunos nacionalistas prominentes. Incluso la propuesta ilegal de Zelaya contó con el apoyo de algunos líderes del Partido Nacionalista. Para mí el asunto está claro: el proceso ilegal que acontecía se producía de una forma exógena al Partido Liberal. Zelaya contó con más apoyos de fuera de los liberales que de su formación misma; era apoyado por la principal fuerza política de izquierdas hondureña, la UD, y por algunos nacionalistas. El Partido Liberal trató de mantenerse al margen de la crisis y tener una conciencia propia durante la misma. Es cierto que hubo liberales que protagonizaron la crisis, pero hubo muchísimos más actores y de más importancia en todo el desarrollo de la trama que protagonizó Zelaya.
R.A.:¿Cómo se explica que dentro del Partido Liberal hubiera esta línea chavista e incluso marxista que aceleró y contribuyó a este proceso de degradación institucional?
E.S.: Perdieron la brújula, los preceptos liberales fueron olvidados por estos dirigentes. Estos líderes dejaron a un lado sus principios políticos y buscaron otras fuentes ideológicas, y cuando ocurrió este proceso ya era demasiado tarde para nosotros y para tomar una reacción oportuna. Bajo una plataforma democrática pretendían auspiciar un cambio político que caminaba hacia el autoritarismo; la ruta y sus objetivos estaban muy bien diseñados y eran claros. Utilizaron al Partido Liberal para llegar al Gobierno y una vez conseguido el objetivo, ya no les servía la formación política y la conducían hacia su destrucción, entrando a un conflicto interno que provocase una implosión de su ideología. Fue un proceso largo, complejo e incluso doloroso, habría que estar aquí para entenderlo en toda su dimensión.
R.A.: ¿Cree que todos estos problemas a los que se refiere del Partido Liberal influyeron en el resultado de las elecciones?
E.S.: Absolutamente, todo lo ocurrido nos afectó profundamente. Incluso en mi caso he sufrido por las dos partes, pues no olvidemos que hubo un tiempo en hasta se perfilaron sólidas alianzas entre Micheletti y Zelaya, más tarde adversarios políticos por las razones que todo el mundo conoce. Nosotros éramos una alternativa de cambio y de gobierno, pero los sucesos del 28 de junio invirtieron las tendencias positivas en nuestra contra y no fuimos capaces de ganar las elecciones. Zelaya fue un gran responsable de nuestra crisis, pues él mismo con sus erráticas decisiones la provocó y nos llevó a este abismo. Pero creo que nuestro partido puede recuperarse, pues nos mantenemos firmes, vivos y con un buen caudal de votos, a pesar de que los zelayistas llamaron al boicot electoral. Tenemos una capacidad de recuperarnos de cara al futuro y de ser una fuerza determinante en la vida política del país.
R.A.: ¿Cuáles son los principales desafíos a los que cree debería hacer frente el Presidente Lobo?
E.S.: Elevar el nivel de vida de los hondureños a través de una necesaria reforma económica que permita la generación masiva de empleo, que es un problema que agobia al país y que puede exacerbar los ánimos ante la indiferencia de la comunidad internacional ante el problema hondureño. La aptitud de la comunidad internacional ha creado grandes problemas y causado daños a nuestra economía. Lobo tiene ese gran desafío: generar un cambio económico que sea percibido por los clases más desposeídas y que ese impulso sea capaz de generar bienestar y riqueza para todos. Ese es el principal desafío, y hay espacios para lograr ese cambio, pues tenemos condiciones para crear y generar esas expectativas. Tiene que ponerse manos a la obra y dar confianza a los hondureños, que la necesitan en estos momentos tan difíciles. Tenemos capacidades para desarrollar el país y hay que ponernos manos a la obra desde ya.
R.A.: ¿Cuáles van a ser los principales ejes del discurso del Partido Liberal para los próximos meses y, sobre todo, para ejercer la tarea de la necesaria oposición?
E.S.:Principalmente, vamos a ser una oposición constructiva para que el manejo de los fondos públicos sea transparente y para acabar con la corrupción, que es uno de los principales flagelos del país y que nos afectó profundamente en el pasado. Combatir la corrupción, denunciando los casos concretos y exigiendo transparencia. Lo hemos comenzado a hacer desde el primer día y lo vamos a seguir haciendo. Ya hemos denunciado varios actos que creíamos que no eran correctos y ese es el camino que nos hemos trazado. Luego está la generación de confianza, de tal forma que podamos criticar de forma constructiva aquellas acciones que inhiban a la comunidad internacional a venir a Honduras a invertir en el país. Creo que este asunto es capital: hay que generar la suficiente confianza en el país para que los inversores extranjeros vengas y para que se den las expectativas para que se realicen las necesarias inversiones que Honduras realmente necesita en estos momentos. Nosotros queremos que Honduras crezca de una forma abierta respetando el derecho privado y con justicia social, ese es nuestro ideal de país. Los liberales, en aras de esa renovación que ahora necesita el país, también vamos a exigir que se respete siempre la Ley, que debe ser el norte de todos los ciudadanos e instituciones.
RA..: Aunque es pronto, ¿cómo valora los primeros pasos del Presidente Lobo?
E.S.: Creo que el proceso de integración nacional que auspicia el máximo mandatario es innovador y quiero destacarlo, esperemos que lo lleve a la práctica. Luego también espero que el sector público no sea “limpiado” de una forma drástica, sino que se queden los mejores y sigan trabajando en labores de gobierno, eso es muy importante para el país. Espero que no haya sectarismo y que las acciones que estimula concuerden con el mensaje que defiende, que sean acordes con la integración nacional y el trabajo en equipo. Los liberales nos comportamos mejor en la llanura, en la oposición, y seremos fieles en nuestras tareas de la oposición pero sin dejar de colaborar en aquellos temas en los que se nos pida nuestra atención y buen hacer. Veremos cómo se desarrollan las cosas.
9 Marzo 2010
EL JUEGO DE SIRIA ANTE EL DESAFÍO DE IRÁN
El régimen de Damasco no haría nada en caso de que el régimen iraní fuera atacado por los israelíes en aras de evitar que Irán desarrolle su programa nuclear y pueda fabricar armas atómicas. El juego de Siria no ha cambiado, e Irán tan sólo puede esperar bellas palabras de Damasco en caso de que sea atacado de una forma fulminante, algo que seguramente sucederá en las próximas semanas.
POR RICARDO ANGOSO
A medida que crece la presión contra Irán, que definitivamente se ha embarcado en un camino sin retorno hacia el desarrollo de su programa nuclear pero también hacia el totalitarismo más abyecto, el régimen sirio sigue mostrando la misma ambigüedad y sagacidad oriental de siempre. Por una parte, se muestra receptivo y abierto hacia el Occidente sin querer cerrar las puertas y, en la otra dirección, exhibe su firmeza en la defensa rotunda del régimen iraní, con el que siempre se entendió a las mil maravillas en un mundo árabe por lo general hostil a los persas y que siempre mira con un rabillo de desconfianza hacia Teherán.
Así ha sido siempre. Contundente en su retórica antisionista sin haber puesto siquiera un héroe desde hace décadas en la lucha por la destrucción del Estado de Israel, mientras mantenía negociaciones con la “entidad sionista” en los más variados escenarios, el régimen sirio sabe que en una confrontación directa con el ejército israelí saldría vergonzosamente derrotado, como ya le ha pasado en otras ocasiones. La Siria de los Assad, descarada patrocinadora del terrorismo en la región a través de Hamas y Hizbulá, sus brazos armados en Gaza y Líbano, respectivamente, ha mostrado al mundo en las últimas cuatro décadas su capacidad para sobrevivir en un escenario adverso y cómo el funambulismo político es posible en Oriente Medio.
Tras la Guerra Fría, y una vez perdido para siempre el apoyo de la extinta Unión Soviética, los sirios comenzaron un tímido proceso de acercamiento a Occidente, participaron en la Conferencia de Paz de Madrid junto con los israelíes y, más tarde, aceptaron el repliegue de sus tropas del Líbano, país al que incluso, contra el deseo de los halcones de Damasco, reconocieron política y diplomáticamente.
El juego de Siria, pese al oscurantismo oriental y la opacidad propia de un régimen autoritario incapaz de evolucionar hacia otras formas política, es bien claro: combina la inútil y gratuita retórica proárabe y filopalestina al tiempo que negocia entre bambalinas con europeos, norteamericanos e isralíes, pero nunca comprometiéndose en la búsqueda de un acuerdo global para la región, pues ello, paradójicamente, podría ser fatal para su régimen. Siria, además, al tiempo que dialoga promueve el terrorismo, con el fin desestabilizar la zona para después hacerse valer con un peso político y estratégico ante sus interlocutores en el camino por encontrar “soluciones negociadas”.
VIEJA ESTRATEGICA SIN CAMBIOS EN DÉCADAS
Esta estrategia, hábilmente manejada por el difunto Assad padre y después por su retoño, le dota de legitimidad a un régimen carente de la misma, pues en su discurso antioccidental y, por ende, antiisraelí encuentra una fuente para la permanente manipulación política, la movilización social y el rearme ideológico de ese cascarón vacío que es el BASS –partido árabe socialista de Siria- desde hace ya largos años, justamente desde que en 1970 Assad padre diera el Golpe de Estado que le catapultó al Gobierno.
Así las cosas, entre esos dos caminos, el de la retórica antisionista sin descartar hablar con el enemigo y el del terrorismo inteligentemente atizado pero sin llegar al megacaos total, ya que eso tampoco le interesa a Damasco, se mueve Siria en su calculado juego regional. Por todo ello, y conocedores de que más allá de la retórica el régimen sirio no va a hacer nada, los israelíes presionan ahora para que Europa y los Estados Unidos actúen contra el régimen iraní antes de que sea demasiado tarde y las fanforranadas de Mahmud Ahmadineyad se conviertan en cruda realidad. Un Irán con armas nucleares, tal como pretenden los dirigentes iraníes, sería el peor de los escenarios para el desestabilizado Oriente Medio, preocupación en la que, por cierto, convergen los aterrorizados dirigentes árabes moderados e Israel.
Sólo está por ver que harán los Estados Unidos, si finalmente darán el visto bueno a la necesaria y ya casi urgente operación quirúrgica que debe ser emprendida contra Irán sin más dilación, pues la diplomacia no ha dado los resultados oportunos y, según fuentes israelíes autorizadas, Teherán está a punto de llegar al final del camino en su abierto desafío a la sociedad internacional. Que nadie tema por una generalización del conflicto en la región, si el ataque se produce, ya que Siria no está ahora en la posición de fuerza de antaño y sus viejos aliados, Rusia principalmente, parecen más dispuestos a mirar para otro lado que a embarcarse en arriesgadas operaciones de apoyo al impredecible régimen iraní, también un peligro para sus intereses en Asia Central, Afganistán y el mismo Irak. El juego de Siria no ha cambiado, e Irán tan sólo puede esperar bellas palabras de Damasco en caso de que sea atacado de una forma fulminante, algo que seguramente sucederá en las próximas semanas.
7 Marzo 2010
¿HACIA DÓNDE VA COLOMBIA?
ENTREVISTA A JOSE OBDULIO GAVIRIA, EMINENCIA GRIS DE LA CORTE URIBISTA
POR RICARDO ANGOSO
TITULARES:
“El gran desafío sigue siendo la victoria sobre el terrorismo. Sin ganar esa lucha al terrorismo, lo demás carece de sentido y ocupa todo un segundo lugar”
“Creo que debemos mejorar en muchas cosas: la Justicia sigue siendo débil; la infraestructura del país, mediocre, y la pobreza es elevada”
“Marx decía que la historia se repite primero como tragedia y luego como comedia. El caso de la Venezuela de Chávez es una tragicomedia”
“En la vida, como en la política exterior, a veces es mejor estar solo que mal acompañado. No queremos estar en una alianza marxista como el ALBA, dirigida por Venezuela, y que está hipotecando el futuro de las generaciones venideras de los países que la componen”
EL ENTREVISTADO:
José Obdulio ha sido hasta hace muy poco tiempo asesor del presidente colombiano, Álvaro Uribe, y es considerado por sus amigos e incluso sus enemigos como el principal ideólogo del máximo mandatario colombiano. La prestigiosa revista colombiana Semana le llegó a considerar como el “Rasputín de Uribe”. También se le considera como el “diseñador” de la denominada doctrina de “seguridad democrática”, que consiste en intensificar la lucha contra el terrorismo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desdeñando cualquier forma de acuerdo y el diálogo con esta organización terrorista. Ahora, desde un discreto segundo plano, es el principal valedor de los movimientos uribistas que apuestan por la reelección del presidente Uribe y la continuidad de su estrategia política. También preside la prestigiosa Fundación Centro de Pensamiento Primero Colombia.
Ricardo Angoso: ¿Qué balance hace de estos ocho años de largo mandato uribista?
José Obdulio Gaviria: En el año 2002 la prestigiosa revista Foreign Policy denominaba a Colombia como un “Estado fallido” con pocas expectativas de salir adelante y sumido en una grave crisis política y económica, incluso donde cabía la posibilidad de que el grupo terrorista las FARC se hiciera algún día no lejano con el Gobierno del país. Se hablaba así, de esta forma tan natural y normal, de nuestro país, de Colombia. Hoy, en el año 2010, esa aseveración carece de sentido y ha perdido toda vigencia. Colombia es un país seguro, tiene credibilidad mundo y hemos recuperado la seguridad, un valor esencial.
R.A.: ¿No hay aspectos negativos en esa gestión, nada que criticar o que debe enmendarse de cara al futuro?
J.O.G.: Creo que se ha recuperado la cohesión social y política, algo que era fundamental, y se avanzó en la seguridad, aspecto éste que era importante porque un Estado no es tal sino hay seguridad. Sin embargo, creo que debemos mejorar en muchas cosas: la Justicia sigue siendo débil; la infraestructura del país, mediocre, y la pobreza es elevada. Pero hay esperanza, es un aspecto fundamental que hemos recuperado en los últimos años, el país está con el anhelo de que se pueden resolver los problemas y seguir el camino hacia delante.
R.A.: Parece que el presidente Uribe, salvo imprevistos de última hora, se presentará a la reelección, ¿qué tareas le aguardan para el futuro?
J.O.G.: Hay que seguir luchando contra el terrorismo, esa es nuestra tarea más inminente, y darle duro a la seguridad. No podemos avanzar en los demás terrenos si no se afianza y consolida la seguridad, esa es el principal desafío para los próximos años. Las FARC siguen ahí acechando y golpeando. Pero sin desdeñar otros aspectos que considero esenciales e importantes, como seguir desarrollando nuestras infraestructuras, las carreteras, las plantas hidroeléctricas, las zonas francas que tantos éxitos han dado al país y las comunicaciones en general. Luego, si conseguimos vencer la batalla al terrorismo, otro objetivo es el transferir los ingentes recursos económicos y humanos que ahora aportamos a la lucha contra las FARC a la seguridad ciudadana, que siempre nos preocupa. También sería importante el concentrar nuestros esfuerzos transferidos de ese presupuesto a la investigación científica y al crecimiento tecnológico, aspectos vitales para el desarrollo de un país.
R.A.: ¿Al presentarse Uribe como candidato no descalifica al resto de los candidatos uribistas que tenían pretensiones presidenciales?
J.O.G.: Ese es un sofisma que está muy de moda ahora en Colombia; descalificar a determinados líderes porque Uribe parece que podría optar a la reelección. Lo que está ocurriendo ahora en Colombia ha ocurrido en otros países y en otros periodos de la historia. La democracia no puede dar cobijo a todos los líderes que pretenden ser presidentes y no todos los que lo desean lo consiguen. Es lógico. En Colombia teníamos un sistema absurdo; por ejemplo, en el siglo XIX había mandatos presidenciales de dos años y la nación era un caos total, envuelta en guerras, conflictos interminables y un marasmo de violencia desgarrador. Luego los mandatos eran más largos, pero tampoco se concretaban y concluían las tareas que se habían asignado. Las cosas son bien distintas ahora, pues el presidente goza del apoyo popular constatado y tiene el deseo y la voluntad de concluir el trabajo comenzado hace ocho años. Si se necesitan 10 o 12 años para concluirlo, pues que lo termine y la sociedad se lo agradecerá.
R.A.: O sea ¿qué el camino para la reelección del presidente Uribe parece despejado?
J.O.G.:Todavía quedan pendientes algunos trámites legislativos y estamos a la espera de que la Corte Constitucional decida y se pronuncie. Falta poco tiempo, porque las elecciones presidenciales están previstas para mayo, pero digamos que si todos los plazos y trámites a los que he me referido se cumplen, el camino estaría despejado. Se trata de un proceso absolutamente legal y democrático, sin ningún género de dudas. Es un proceso absolutamente legal y nada irregular.
R.A.: ¿No cree que la política exterior que ha llevado el presidente Uribe ha sido la responsable del actual aislamiento de Colombia?
J.O.G.: En la vida, como en la política exterior, a veces es mejor estar solo que mal acompañado. No queremos estar en una alianza marxista como el ALBA, dirigida por Venezuela, y que está hipotecando el futuro de las generaciones venideras de los países que la componen. No queremos tampoco pertenecer a un bloque que es intervencionista en lo económico y ahuyenta las inversiones extranjeras. Nuestra apuesta no es un por unas políticas caracterizadas y condicionadas por lo peor del pasado y el marxismo. Creemos en otro tipo de sociedad. Colombia, por ejemplo, ha pasado de 500.000 barriles de petróleo que teníamos antes a 750.000 diarios, mientras que nuestro vecino venezolano ha pasado de 2,7 millones a 1,8, es decir, ha bajado y sigue bajando. Nosotros sufrimos, como todos los países de la región, una durísima sequía, pero sin embargo, a diferencia de Venezuela, no hemos sufrido cortes ni apagones.
Aquí, a Colombia, por el contrario, han llegado las inversiones extranjeras y somos un país receptor de las mismas, mientras que en el ALBA, por ejemplo, se expropian las empresas, como ha ocurrido con la cadena ÉXITO en Venezuela. También nos hemos mantenido firmes en la defensa del mercado y la libre competencia, mientras en los países del ALBA se constriñen las libertades y apenas llega la inversión extranjera. Nosotros no somos marxistas, sino demócratas que mantenemos el mercado sin intervenciones y defendemos las libertades, no como ocurre en los países del ALBA. Aparte no estamos tan solos: países como Honduras, Panamá, Perú, Chile e incluso Brasil, por citar algunos, comparten nuestros valores en América Latina y se han distanciado claramente de los lineamientos del ALBA. Hasta El Salvador comienza a cambiar y ya ha anunciado que no se alineará con la organización que lidera Chávez, en un claro desafío al máximo líder venezolano.
R.A.:¿No es una gran frustración para ustedes que siendo el principal aliado de Estados Unidos en la región, Washington no haya firmado el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia?
J.O.G.: Hubo por parte del anterior ministro de Comercio un mal manejo de estas negociaciones con Estados Unidos, no fueron llevadas de una forma profesional y no se le dio al asunto la importancia que realmente tenía. Reaccionamos tarde y mal, a destiempo. Luego, dentro del país, ciertos sectores izquierdistas y una parte de los sindicatos marxistas le apostaron duro al rechazo del TLC, ya que no creen en el libre mercado y siempre se dedican a obstruir el mismo. Hay una izquierda que sigue sin creer en la Ley de la oferta y la demanda, considerando que lo mejor para la economía es el intervencionismo estatal: esa, por supuesto, no es nuestra apuesta. Pero también en Estados Unidos hubo problemas: los que se oponen, como Pelosi y los sindicatos, viven en el pasado, en un mundo absurdo, y no entienden nada de lo que está ocurriendo en el continente. Han bloqueado y obstruido, con esta decisión que es absolutamente absurda, un camino que es el mejor para las relaciones económicas entre los dos países.
R.A.: Luego están las relaciones con Venezuela, ¿parece que no atraviesan su mejor momento?
J.O.G.: Marx decía que la historia se repite primero como tragedia y luego como comedia. El caso de la Venezuela de Chávez es una tragicomedia. Chávez ha cometido innumerables errores y ahora Venezuela presenta un estado lamentable, pues la economía ha sido estatalizada y la corrupción campa a sus anchas, nada funciona a derechas. Es, como decía Clinton, la economía, estúpido. Ha tenido ingentes recursos procedentes de la industria petrolera, cuando los precios estaban altos, y los ha derrochado de una forma irresponsable. Luego está el desafío democrático, pues Venezuela ha retrocedido en libertades y derechos, y veremos si Chávez aceptaría un resultado adverso en unas elecciones, siempre y cuando se celebren de una forma limpia y sin interferencias por parte de los poderes del Estado. De no acatarse una victoria democrática de la oposición en el futuro, algo que puede suceder dada la deriva que ha tomado el régimen chavista, se sentarán las bases para estallidos de violencia e incluso la insurgencia civil.
R.A.: Para terminar, ¿cuáles son los grandes desafíos de Colombia?
J.O.G.: El gran desafío sigue siendo la victoria sobre el terrorismo. Sin ganar esa lucha al terrorismo, lo demás carece de sentido y ocupa todo un segundo lugar. Tenemos que ser capaces de ganar a la batalla a las FARC, ese el gran desafío de Colombia y no otro, no se engañe.
1 Marzo 2010

UN AÑO DECISIVO PARA HUGO CHÁVEZ Y PARA VENEZUELA
¿SERÁ EL 2010 EL PRINCIPIO DEL FIN?
POR RICARDO ANGOSO
Este año el pueblo venezolano está llamado a las urnas y la oposición, como suele suceder en este país caribeño, está más dividida que nunca. Por una parte, los partidos tradicionales tienen la intención de concurrir a estos comicios previstos para septiembre y en donde tendrán que demostrar que son capaces de derrotar al chavismo y liderar una alternativa real. Mientras que, en la otra parte, organizaciones como Fuerza Solidaria, que conduce Alejandro Peña, consideran que no se dan las suficientes garantías políticas y democráticas para concurrir a estos comicios, dada la trayectoria de un régimen que utiliza la manipulación, el fraude electoral y la persecución de toda forma de disidencia como principales herramientas de acción política.
En efecto, tal como se ha denunciado en repetidas veces por numerosos observadores internacionales presentes en diversos procesos venezolanos el sistema electoral de esta nación está absolutamente viciado y el moderno voto electrónico, como informó muy certeramente el senador español Iñaki Anasagasti en uno de sus escritos tras una misión a Venezuela, se presta descaradamente al fraude. En estas condiciones, opinaba Alejandro Peña, es un error participar y legitimar un proceso que carece de las garantías mínimas y que tiene de democrático tan sólo el apellido.
No obstante, pase lo que pase antes y durante el proceso electoral, este año será decisivo para el presidente Hugo Chávez tras más de once de años de desgobierno, rampante corrupción, constatado fracaso del régimen en el manejo de la crisis económica y un entorno internacional cada vez más hostil hacia sus desvaríos. A este cuadro realmente complejo, ahora se le viene a unir la recientemente declarada emergencia sanitaria –que revela el fracaso de las llamadas “misiones” que lideran los médicos cubanos- y el colapso del sistema energético debido a la falta de previsión y rigor del ejecutivo que lidera el caudillo venezolano.
La crisis del sistema político venezolano ha provocado una profunda desestructuración social, la bipolarización política del país, que el propio Chávez alimenta con sus intervenciones públicas en pro de la confrontación y también la violencia contra los adversarios de la “revolución”, y un clima de inseguridad ciudadana que no tiene precedentes en la historia del país y que ha colocado a Caracas en el dudoso cuadro de honor de ser una de las ciudades más peligrosas del mundo.
Las mentiras, la burda propagada del régimen y la edulcorante retórica de Chávez ya no pueden ocultar la realidad: Venezuela padece la más grave crisis política, social y económica del último medio siglo y el hundimiento es ya inevitable, tan sólo es cuestión de tiempo. Como señalaba Winston Churchill en otros tiempos aciagos, “no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo”. La verdad siempre se abre camino y ya ni siquiera las estadísticas sirven para maquillar el caos reinante en la satrapía caribeña.
Así las cosas, y cuando ya se avizoran en el escenario venezolano protestas políticas y sociales, Chávez no puede seguir mintiendo al país y tendrá que asumir la cruda realidad de una nación cansada y abatida de esperar un cambio que nunca llegan. Los retos y desafíos son ingentes y necesitan respuestas urgentes; la demagogia y los discursos huecos no suelen ofrecer soluciones concretas, sino más bien lo contrario. Pero el barco venezolano, ya al borde del naufragio, no parece haber encontrado a su mejor capitán en el irresponsable presidente Chávez. El 2010, tal como pronostican ya muchos analistas, será decisivo tanto para Venezuela como para Chávez. ¿Será el principio del fin de la pesadilla chavista?
24 Febrero 2010
Lula da todo su respaldo político y económico al régimen cubano
El presidente brasileño ignora la petición de los disidentes para una mediación
MAURICIO VICENT | La Habana 23/02/2010
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, llegó este martes a La Habana para dar el último espaldarazo al Gobierno cubano antes de abandonar el poder. Se trata del cuarto viaje que realiza a la isla en sus ocho años de presidente, y la visita tiene dos objetivos principales: afianzar su apuesta política por la revolución castrista antes de marcharse, y respaldar sectores estratégicos de la economía cubana, como las infraestructuras o el petróleo, en momentos en que la falta de liquidez y la crisis asfixian a las autoridades de la isla. En la agenda no hay espacio para los disidentes, algo que no ha sorprendido, pues Lula es un viejo aliado.
Quizás el presidente brasileño no sea tan incondicional como el venezolano Hugo Chávez. Pero está igualmente comprometido con el símbolo de la revolución cubana y siempre aparece dispuesto a echar una mano. Durante años, antes de ser elegido presidente, Lula da Silva viajó a La Habana en numerosas ocasiones para encontrarse con Fidel Castro y trazar estrategias. Ahora, al final de su mandato, sostendrá una reunión “entre amigos” con el líder comunista en el lugar donde convalece desde hace tres años y medio, cuando una grave enfermedad le apartó del poder. También hablará con su hermano Raúl, el heredero y actual presidente, con quien acaba de compartir tribuna en la cumbre de Río, celebrada en México el lunes y el martes.
Antes del encuentro con Fidel, el mandatario brasileño tiene previsto visitar las obras de ampliación y modernización del puerto de Mariel, a 50 kilómetros de La Habana, una empresa de importancia capital para el Gobierno cubano que Brasil ha financiado con créditos por 300 millones de dólares, de los cuales cerca de la mitad ya han sido desembolsados. El proyecto es convertir el Mariel -mundialmente famoso por ser el lugar desde donde partió un éxodo de 125.000 personas en 1980- en el principal puerto de mercancías del país, desviando todo el tráfico de la rada habanera.
Según el portavoz presidencial de Lula, Marcelo Baumbach, Brasil ya ha aprobado créditos a Cuba por valor de 1.000 millones de dólares (740 millones de euros), de los cuales 350 millones serán destinados a la compra de alimentos y unos 600 a iniciativas para la producción de arroz y caña de azúcar, la construcción de carreteras y al puerto de Mariel. “De ese total, 150 millones de dólares ya fueron desembolsados. Está en plena negociación otra parcela de 300 millones, aunque la parte cubana solicitó un extra de 230 millones de dólares. Esta última parte está pendiente de cuestiones administrativas”, explicó Baumbach antes de la visita.
El ministro brasileño de Industria y Comercio, Miguel Jorge, viajó a La Habana antes que Lula para preparar los nuevos acuerdos, así como el contenido de la reunión del grupo de trabajo Brasil-Cuba, que será clausurada por Lula y Raúl Castro. Jorge ya estuvo en La Habana en julio pasado, cuando anunció que como parte de las obras del Mariel se construirían nuevos accesos por carretera y una línea férrea, y se dragaría la bahía. Durante aquella visita se firmaron convenios para constituir dos empresas mixtas, una farmacéutica y otra para la elaboración de vidrios.
Antes de viajar a la isla, Lula dijo que existían también proyectos conjuntos para “recuperar la red hotelera y las carreteras de Cuba”, e indicó que la petrolera brasileña Petrobras también está interesada en construir una fábrica de lubricantes en La Habana y continuar con los estudios de prospección en aguas profundas de Cuba, donde han contratado varios bloques. En verano la petrolera brasileña inauguró oficinas en La Habana y concluyó estudios sísmicos en aguas cubanas del golfo de México, donde Repsol y otras compañías extranjeras trabajan hace años.
Políticamente, el respaldo de Lula al Gobierno cubano es absoluto. Al menos en público, no existen cuestionamientos sobre la situación de los derechos humanos, ni tampoco se han programado encuentros con la disidencia, igual que en sus tres visitas oficiales anteriores. No se sabrá, probablemente, en qué quedó la petición que le hicieron medio centenar de presos políticos para que intercediera por su liberación.
Según los disidentes, Lula puede ser “un magnífico interlocutor para obtener que el Gobierno cubano se decida a acometer las reformas económicas y políticas” que requiere el país. Es obvio que la vía escogida por Lula es la de la cooperación, no la del enfrentamiento.
24 Febrero 2010

ENTREVISTA A ALEJANDRO PEÑA EXCLUSA, PRESIDENTE DE UNOAMÉRICA Y DIRIGENTE VENEZOLANO DE LA OPOSICIÓN DEMOCRÁTICA AL RÉGIMEN DE CHÁVEZ
POR RICARDO ANGOSO
ALEJANDRO PEÑA ESCLUSA es el Presidente de la Unión de Organizaciones Democráticas de América (UNOAMERICA). Condecorado el pasado mes de noviembre por el ex Presidente hondureño Roberto Micheletti y observador en los últimos comicios celebrados en el país, Peña Esclusa es uno de más activos disidentes y opositores al régimen chavista, que le persigue sin piedad y utilizando todos los medios para limitar su actividad política. En esta entrevista, realizada recientemente a su paso por Bogotá, donde está la Secretaría de UNOAMERICA, se manifiesta, sin embargo, muy optimista y espera que muy pronto haya importantes cambios en toda la región. También en Venezuela.
TITULARES:
“Honduras, ahora, ya está normalizada y tenemos un nuevo presidente, Pepe Lobo, que camina en una buena dirección y siguiendo la estela democrática. En definitiva, creo que lo importante es que no pudieron torcer ni vulnerar la voluntad de vivir en democracia del pueblo hondureño”
“Sobre los sucesos del 28 de junio hubo un informe clarificador del Congreso de los Estados Unidos en que se aseguraba, sobre la base de razonamientos jurídicos, que las instituciones hondureñas habían actuado de acuerdo a las Leyes y la Constitución de Honduras. Es decir, no había habido Golpe de Estado”
“El Departamento de Estado norteamericano ha cometido numerosos errores no sólo en el caso hondureño, sino en otros asuntos continentales. Les falta una estrategia. En el caso venezolano, que conozco mejor, parece que sólo les interesa el petróleo”
“Chávez nunca va entregar pacífica y democráticamente el poder, eso lo tengo meridianamente claro. El fraude electoral y la manipulación es total en Venezuela, no hay un escenario para el ejercicio libre y democrático de la oposición como tal”
Ricardo Angoso: ¿Cómo examina la reciente crisis hondureña y la forma en que fue resuelta por las autoridades de ese país?
Alfredo Peña: Para mí, los acontecimientos de Honduras se parecen mucho, en cierta medida, a otros que hemos vivido en Venezuela. Asistimos a una violación de la Constitución hondureña en toda regla por parte de Zelaya y, en la otra parte, a un escaso análisis por parte de la comunidad internacional acerca del alcance de las medidas y el rumbo que tomaba Honduras, insistiendo en la tesis del Golpe de Estado, que no era tal. Incluso hubo un informe clarificador del Congreso de los Estados Unidos en que se aseguraba, sobre la base de razonamientos jurídicos, que las instituciones hondureñas habían actuado de acuerdo a las Leyes y la Constitución de Honduras. Pero esas tesis del Golpe quedaron deslegitimadas por dos razones esenciales: en primer lugar, por la convocatoria de las elecciones, que fueron celebradas de una forma exquisita; y, en segundo lugar, por el hecho de que Roberto Micheletti estuvo tan sólo los siete meses que se habían previsto y después se fue. Ningún dictador da un Golpe de Estado para estar siete meses, quedando desenmascarada la Organización de Estados Americanos (OEA), que estaba mediatizada, y que actúa al dictado de lo que dice el Foro de Sao Paulo. Honduras, ahora, ya está normalizada y tenemos un nuevo presidente, Pepe Lobo, que camina en una buena dirección y siguiendo la estela democrática. En definitiva, creo que lo importante es que no pudieron torcer ni vulnerar la voluntad de vivir en democracia del pueblo hondureño.
R.A.: ¿Por qué ocurrieron los acontecimientos de Honduras y a qué responden?
A.P.: El proyecto del Foro de Sao Paulo es un cáncer que tiene que tomar tejidos sanos para poder sobrevivir. Tienen un proyecto hegemónico y con las ideas claras. Honduras era parte de ese proyecto, un tejido sano, y se encontraba en una zona estratégica desde donde extenderse hacia el resto de América Central. Chávez pensó que Honduras era fácil de controlar, pero en el último segundo se le escapó y las cosas no salieron como él pensaba.
R.A.: Podría explicarnos o darnos más información acerca de lo que denomina como el proyecto chavista para el continente.
A.P.: Chávez quiere liderar el continente, es obvio y notorio. Pero luego también hay una cosmovisión en el proyecto, pues pretende convertir a Iberoamérica en un centro de poder en el mundo pero desvinculado de los valores tradicionales y de la cultura occidental, muy en la línea de una concepción marxista, atea y materialista que inspira el máximo líder venezolano. Chávez y los suyos tienen un proyecto que pasa por esos ejes de abandono de la democracia tradicional y de caminar hacia un proyecto totalitario con esos valores antioccidentales. Para conseguir el poder total, tal como aspiran, están dispuestos a todo, incluyendo aquí a las alianzas con el narcotráfico, la utilización del terrorismo, el apoyo al fundamentalismo islámico, el fomento de las guerrillas en la región…Tienen las ideas claras y utilizarán todos los medios para conseguir sus objetivos.
R.A.: ¿Cómo ve el futuro de su país, cree que Chávez abandonará pacíficamente el poder?
A.P.: Creo que Chávez no va a entregar el poder por la vía pacífica. Pero creo que hay otras vías que han servido en otros países, como en Argentina con el ex presidente Fernando de la Rúa, para cambiar situaciones políticas adversas por caminos distintos a los clásicos. No son caminos deseables, pero creo que ese acabará siendo el único para un país como Venezuela.
R.A.: ¿Y la vía electoral no funcionaría para derrotar a Chávez?
A.P.: El problema es que Chávez no la permite y comete fraude. Chávez, repito, nunca va entregar pacífica y democráticamente el poder, eso lo tengo meridianamente claro. El fraude electoral y la manipulación es total en Venezuela, no hay un escenario para el ejercicio libre y democrático.
R.A.: Así las cosas, ¿estamos en una situación muy parecida a la de Cuba en Venezuela?
A.P.: Chávez todavía no controla el ejército y la policía, aunque él asegura que sí, esa es la diferencia con respecto a Cuba. Prueba de que no controla el ejército y la policía es que tiene que recurrir a otras milicias armadas para seguir en el poder, incluso ha tenido que traer a funcionarios cubanos para someter a nuestras Fuerzas Armadas. Nuestro ejército ni es ni ha sido, y creo que no será en el futuro, chavista. Los militares venezolanos no tienen simpatías con el modelo cubano e incluso la revolución cubana es vista como intervencionista, como fomentadora de invasiones en otros países. Chávez hace propaganda pero todavía no controla a nuestros militares.
R.A.: ¿Parece que Venezuela se cubaniza a marchas forzadas?
A.P.: La cubanización de Venezuela es un proceso político que arranca mucho antes de que Chávez llegue a la presidencia del país, pues él había pactado con Cuba y el Foro de Sao Paulo para que le apoyasen en su carrera. Sin esos apoyos, que nadie se equivoque, Chávez nunca hubiera sido presidente. Y una vez en el poder, Chávez tiene que pagar las “deudas” contraídas y comienzan los intercambios con Cuba a todos los niveles. Después asistimos a lo que todos ya conocemos, la forma en que Chávez comienza a financiar generosamente a todos los candidatos izquierdistas que eran miembros del Foro de Sao Paulo, entre los que destacan Daniel Ortega, Evo Morales, Rafael Correa, a los guerrilleros de El Salvador y, en fin, así una larga lista. Mientras, en Venezuela, asistíamos a esta cubanización a la que me refería antes, que se notó mucho más desde la llegada del número tres del régimen cubano, Ramiro Valdés, para supuestamente ayudar en el proceso de superación de los problemas eléctricos que tiene el país. ¡Un represor nato metido a electricista, qué cosas!
R.A.: Sin embargo, el plan de Chávez parece torcerse en Venezuela, pues hay numerosos problemas, como la inseguridad, y notorias carencias a todos los niveles ¿no?
A.P.: Chávez promueve inseguridad porque él mismo promueve la impunidad, es decir, que todo el mundo puede hacer lo que quiera sin que haya mecanismos de control efectivos, tal como se hace desde la misma presidencia de la República. La misma actitud del presidente es determinante en esta cultura. Chávez desafía, reta permanentemente, hace lo que quiere. Viola las Leyes y al hacerlo transmite unos valores muy negativos. Además, a Chávez no le interesa la gestión del gobierno, del día a día del país, descuidando todos los sectores vitales y básicos para el funcionamiento de Venezuela, sino que está enfrascado en su proyecto político hegemónico al 100% de su tiempo. Las instituciones para Chávez no tienen ningún valor si no sirven a su proyecto político. No se hace nada desde el poder por atajar los problemas de los ciudadanos. Se están destruyendo los tejidos sociales, fomentando la anarquía y descuidando cuestiones básicas para el normal desarrollo de la vida del país. Así, el crimen avanza en la nación en la misma forma en que avanza la anarquía que se fomenta desde un poder que actúa con toda impunidad y que es incapaz de poner coto, por ejemplo, a la corrupción generalizada del régimen.
R.A.: También hay un clima de escasa confianza en el modelo económico, ¿cómo van las cosas en este sentido?
A.P.: El 45% de las empresas industriales del país han cerrado durante los años del chavismo y la inversión extranjera es casi nula en Venezuela. Nadie invierte en Venezuela, no tenemos credibilidad en el exterior. Luego está el flujo de capitales hacia el exterior, la desinversión en todos los sectores básicos de la economía y la importación de casi todos los productos vitales, pues ya no producimos nada. Sólo tenemos petróleo y lo demás lo tenemos que comprar fuera. Tenemos un 150% de inflación acumulada en los últimos años y estamos a la cabeza en aumento de los precios a nivel regional, con casi un 30% anual ahora. Perdemos capacidad de compra y encima afrontamos una moneda que cada día pierde más poder adquisitivo, pues con Chávez ha perdido todo su valor el bolívar. Las devaluaciones están al orden del día, el Gobierno es incapaz de poner orden en la economía.
R.A.:¿Cómo es que la OEA fue tan dura con Honduras y calla ante los desmanes de Chávez?
A.P.: Yo ya hace tiempo había denunciado que uno de los principales objetivos del Foro de Sao Paulo era controlar los organismos multilaterales en la región, algo que ya han conseguido y se ha visto en la reciente crisis hondureña. Unasur, el Alba, Mercasur y la OEA son hoy organismos al servicio del Foro de Sao Paulo, también de Chávez que los maneja a su antojo comprando voluntades.
R.A.: ¿Cómo examina el papel de España en América Latina?
A.P.: Nosotros, como venezolanos, reprochamos rotundamente el papel del actual Gobierno español en su política con respecto a Venezuela, sobre todo porque hay una comunidad española muy gran en el país y parece que a Rodríguez Zapatero no le interesan ni los intereses ni los negocios de estos ciudadanos abandonados a su suerte. En mi opinión, al menos, debería preocuparse de los ciudadanos españoles que viven en Venezuela; está mal que se olvide de nosotros, los venezolanos, pero está peor todavía que se olvide de sus propios nacionales viviendo y padeciendo bajo el régimen de Chávez. Eso es lo grave: que dé la espalda a sus propios ciudadanos españoles. Ni siquiera son escuchados y no estaría de más que Zapatero escuchase alguna vez lo que cuentan y dicen los líderes españoles de las comunidades viviendo en el país, que son los principales afectados de la política demencial que lleva a cabo el régimen de Chávez. Los españoles han sido perseguidos, secuestrados, expropiados injustamente y padecen lo indecible en un régimen que ni siquiera respeta el derecho a la propiedad.
R.A.: Tampoco los Estados Unidos parece que se implican mucho en los problemas de la región, ¿no percibe cierto desinterés norteamericano por los asuntos de América Latina?
A.P.: El Departamento de Estado norteamericano ha cometido numerosos errores no sólo en el caso hondureño, sino en otros asuntos. En el caso venezolano, que conozco mejor, parece que sólo les interesa el petróleo. Chávez demuestra su hipocresía cuando sigue hablando del “imperio”, al que demoniza, y luego le vende petróleo. El “imperio” norteamericano es sólo un argumento retórico utilizado por el régimen chavista para justificar la sumisión y la represión de Venezuela, pura retórica al servicio de la dictadura. Chávez argumenta que hay un peligro de una invasión norteamericana para justificar su política, pero no es algo real, sino una coartada para atropellar a todo el pueblo venezolano.
R.A.: ¿No percibe, tras las reciente victorias del centroderecha en Panamá, Honduras y Chile un cierto cambio en el continente?
A.P.: Sí, hay cambios, es evidente. Hay cambios y habrás más cambios este año. El Foro de Sao Paulo tenía razón de existir por la crisis de los partidos tradicionales, que no habían sido capaces de resolver el problema de fondo de la región: que el continente más rico del planeta tenga un 60% de pobres. Esa es la causa fundamental del fracaso de los partidos tradicionales en América Latina, el no haber sido capaces de resolver el problema de la pobreza. El Foro de Sao Paulo tenía como principal argumento para llegar al poder ese fracaso de las fuerzas políticas de toda la vida. Sin embargo, ahora vemos que estos partidos y movimientos del Foro de Sao Paulo, cuando llegan al poder, no sólo no consiguen resolver los problemas pendientes, sino que los agravaron y añadieron otros: narcotráfico, terrorismo, corrupción, represión de las libertades, parálisis de la economía…Y después de muchos años sin plantear soluciones y resolver los problemas, como estamos viendo, la gente, el pueblo, ya tampoco los quiere y se aleja de sus planteamientos radicales por inútiles. El Foro de Sao Paulo está en franca en decadencia; han perdido Panamá, Honduras, Chile y van camino de perder también Brasil. Y Chávez lo sabe. Luego también habrá conflictos en Ecuador, Bolivia y seguro en Venezuela. Es decir, creo que habrá cambios en la dirección positiva y serán muy pronto, quizá este año incluso.
R.A.: Pese a todo, ¿no se percibe una alternativa clara en Venezuela?
A.P.: La oposición venezolana está dividida en dos. Unos que apuestan por las elecciones como única vía de cambio al actual régimen, que yo, sinceramente, creo que están equivocados. Y otra, que creo que es la mayoritaria y no se percibe tanto en los medios, que es pacífica y que se manifiesta en las calles, en el respaldo popular del día al día. Es una corriente que se manifiesta en las sociedad y está presente en las calles de todo el país. Ahí, por ejemplo, está el Polo Constitucional, formado por antiguos aliados de Chávez y que cada vez tiene más fuerza. Son muchas las fuerzas y movimientos, como Fuerza Solidaria, las que creemos que Chávez debe irse y ese sentir cada día se nutre más de los jóvenes, de los estudiantes, de los obreros y, en general, de numerosos sectores sociales cansados del estado de cosas que se vive en el país. Es paradójico que un régimen que se llama socialista tenga en contra a los obreros y los estudiantes. En cualquier caso, la salida de Chávez es la única solución al cuadro de problemas, creo que irreversibles, que tiene Venezuela. Muy pronto, le aseguro, los apagones llegarán a Caracas. El colapso del sistema eléctrico, por no haber invertido nada en estos años, será un hecho durante el presente año y los problemas no harán más que agravarse. Se han dilapidado los recursos y dependemos sólo de una repesa debido a que no se invirtió nada en el sistema eléctrico; ahora pagamos todos las consecuencias de esta pésima política. El tiempo de Chávez ya ha pasado y es incapaz de arreglar los graves problemas que no aquejan.
20 Febrero 2010
LA REELECCIÓN INSULZA, LA OEA Y EL DEBATE IDEOLÓGICO EN AMÉRICA LATINA
POR RICARDO ANGOSO
Dentro del profundo e intenso debate ideológico que se desarrolla en América Latina, entre los que defienden el modelo clásico de democracia liberal y los que apuestan por al autoritarismo de corte populista, caudillista e intervencionista en lo económico, asistimos en los últimos meses a una nueva escalada por parte de los países Nuestra Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) por monopolizar, liderar o simplemente neutralizar la acción de las instituciones internacionales, pero principalmente las del ámbito hispanoamericano, como la Organización de Estados Americanos (OEA), UNASUR y Mercasur.
La reciente crisis de Honduras, en las que la satrapía venezolana de Hugo Chávez jugó todas sus cartas para derribar al Gobierno legítimo y constitucional que lideraba Roberto Michelletti, ha demostrado a las claras que tal estrategia puede dar resultado y que incluso, en el camino, el ALBA se encuentra con tontos útiles. El mejor ejemplo de todos ellos es el Secretario General de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, que ahora aspira a la reelección, pese a su sectarismo y a su consabida parcialidad en la campaña de acoso y derribo a las autoridades de Tegucigalpa.
Insulza, que en el pasado fue humillado y vejado por el mismísimo Chávez a través de todos los medios de comunicación –le llamó “pendejo, de la P a la O”, en su Aló Presidente-, es el tipo de “animal” político dispuesto a vender su alma al diablo con tal de conservar su cargo, capaz de perder la dignidad con tal de seguir su ascendente carrera política en el exterior, ya que sus connacionales, los chilenos, no le quieren ver ni en pintura y optaron por Bachelet para quitarse de encima a tan lúgubre e intrigante personaje. No era para menos.
Ahora, Insulza, el enemigo número uno del pueblo hondureño, al que condenó al ostracismo internacional y para quien consiguió toda suerte de condenas y bloqueos a merced de su pérfida actividad, pretende presentar de nuevo su candidatura para un segundo mandato al frente de la OEA. Campeón del chavismo continental y amigo personal de los Chávez y compañía, que aunque lo desprecian y lo insultan saben que les sirve en su proyecto hegemónico e ideológico, este desvergonzando camaleón político esta dispuesto a seguir en la poltrona aunque en la obra se vaya el escaso y cada vez más erosionado prestigio de una institución que ha acabado siendo el juguete de la desvergonzada dictadura venezolana a merced de los votos que maneja a su antojo.
Todo ello con el silencioso beneplácito de la cada vez más errática política exterior norteamericana para Hispanoamérica. El presidente norteamericano Barack Obama parece no haberse enterado de la magnitud de la batalla que se libra en el continente y de quienes son los amigos y aliados de los Estados Unidos en la región. Honduras era parte de esa estrategia hegemónica e imperialista inspirada por Caracas a base de petrodólares “regados” por el continente a todos los movimientos y regímenes izquierdistas y antisistema, pero por suerte para los hondureños a Chávez y Zelaya el tiro les salió por la culata y hoy esta pequeña nación centroamericana goza de una democracia que ya quisieran para sí los venezolanos.
Recientemente, y para suerte del público norteamericano, The Washington Post ha denunciado el doble juego que practica Insulza. Mientras atacaba sin piedad a la indefensa Honduras, condenando a sus habitantes al hambre provocada por el bloqueo comercial, político y económico, callaba y guardaba cuidadoso silencio ante los desmanes, tropelías y violaciones de Derechos Humanos perpetradas por los regímenes neocomunistas de Nicaragua y Venezuela, los nuevos paradigmas del totalitarismo en América Latina.
Esperemos que estas líneas de corduras de este medio norteamericano sean leídas por los estrategas del Departamento de Estado y que el sentido común se imponga, de tal forma que Insulza pase a la historia de una forma ignominiosa y no sea reelegido de nuevo. Sería una segunda victoria del campo demócrata en el continente tras el Waterloo chavista en Tegucigalpa.
rangoso@lecturasparaeldebarte.com
RICARDO ANGOSO es Director de Lecturas para el Debate y Coordinador General de la ONG Diálogo Europeo.
17 Febrero 2010
ENTREVISTA AL EX PRESIDENTE RICARDO MADURO, EX PRESIDENTE NACIONALISTA DE HONDURAS (2001-2005) Y ASESOR DEL ACTUAL PRESIDENTE LOBO
TITULARES:
“Yo creo, personalmente, que Zelaya se había enfrentado abiertamente a las instituciones del país, desoyendo todas las indicaciones y negándose a obedecer al Poder Judicial reiteradamente. Zelaya actuaba de una forma ilegal e incumplía las Leyes y la propia Constitución de Honduras”
“El objetivo estaba claro, que era asegurar la continuidad de nuestra democracia. Creo que eso es lo fundamental del periodo de Micheletti; el proceso democrático continuó y se fortaleció, en tanto y cuanto Zelaya lo entorpecía y tenía el claro interés en interrumpir el mismo. Nuestra democracia sufría un periodo de zozobra e incertidumbre generado por el mismo Zelaya. Micheletti continuó la senda democrática y cumplió con lo que marcaban las Leyes del país. Se convocaron rápidamente elecciones y el proceso sigue adelante, eso es lo esencial”
“Tenemos una profunda crisis social y económica y, sinceramente, creo que el mundo debería restablecer de nuevo los lazos con Honduras para ayudarnos a superar nuestros problemas. Tenemos un desempleo altísimo y hay que superar nuestros problemas con la ayuda de la comunidad internacional, porque la suspensión de la ayuda externa fue un duro golpe a Honduras.”
“Creo que los liberales superarán sus crisis y volverán a ser la fuerza determinante e importante que fueron en el pasado; Honduras les necesita y ellos mismos serán capaces de ponerse en marcha, no tengo ninguna duda. Los liberales volverán a ser una gran fuerza con capacidad de ganar elecciones y dar la batalla”
ENTRADILLA:
Ricardo Rodolfo Maduro Joest es, a sus 64 años, un político y empresario hondureño de padre panameño y madre hondureña, esta a su vez nacida en Guatemala. Fue Presidente de la República entre los años 2002 y 2006, siendo relevado en el puesto por el despuesto y controvertido Mel Zelaya. Se le considera un hombre de diálogo y conviciones profundas. Militante nacionalista desde hace décadas, Maduro asesora al actual Presidente de Honduras, Pepe Lobo, en asuntos económicos, internacionales e incluso de política cotidiana. Hombre de confianza de Lobo, en esta entrevista, realizada en su casa de Tegucigalpa a los pocos días de que el país “estrenase” nuevo Presidente, Maduro se muestra confiando en la capacidad de trabajo y liderazgo del nuevo mandatario.
L.P.D.: ¿Cómo resolver el asunto de la inseguridad ciudadana, un gran desafío para todos los hondureños?
R.M.: El nuevo ministro tiene una gran experiencia. Tiene una estrategia muy clara de aplicar métodos de administración con metas definidas y haciendo un seguimiento de los avances diarios sobre el terreno. Le veo más como un gerente en la lucha contra el crimen, algo muy parecido a lo que se ha hecho en otros países en este campo y que recoge las experiencias más positivas y novedosas en materia de seguridad. Se examina la experiencia de Estados Unidos, concretamente la de Nueva York, que consistía en aplicar una metodología científica y estudiada a la lucha contra el crimen, algo en lo que en Honduras no teníamos ni los suficientes elementos ni datos para llevar a cabo un trabajo serio entonces. Nosotros no conocíamos ni siquiera en profundidad el problema, y el nuevo ministro, que por cierto ha sido el diputado más votado en las últimas elecciones, es un buen conocedor de esas estrategias y esperemos que sea capaz de llevarlas a buen término y tener éxito.
L.P.D.: ¿Se justificaba el 28 de junio en los términos en que se produjo, fue tan nefasta, en definitiva la gestión de Zelaya?
R.M.: Así lo pensaron todas las instituciones, que convergieron en el análisis. Yo creo, personalmente, que Zelaya se había enfrentado abiertamente a las instituciones del país, desoyendo todas las indicaciones y negándose a obedecer al Poder Judicial reiteradamente. Zelaya actuaba de una forma ilegal e incumplía las Leyes y la propia Constitución de Honduras. La institucionalidad, por sus formas, no funcionaba y se producían numerosos conflictos por la injerencia de Zelaya. Además, estaba el asunto de la reelección, donde nuestra Constitución no dejaba caminos de duda y señalaba claramente que no era posible. Había los artículos pétreos que impedían esa reelección. Todos los anteriores presidentes de Honduras habían respetado la Constitución y aceptaban la misma como propia de nuestra difícil herencia política, repleta de golpes de Estado, gobiernos de facto y crisis institucionales. Precisamente, lo que pretendía esa Constitución con su rechazo a las fórmulas reeleccionistas era volver a caer en los errores del pasado y evitar situaciones parecidas a las ya vividas entonces. Los presidentes era lo primero que aprendíamos y siempre se aceptaba ese principio constitucional de la no reelección, que la Constitución rechazaba tajantemente. Es una idea clara y meridiana que emanaba de nuestro sistema político. Pero Zelaya quiso ir más allá y se enfrentó a estos principios y también a todas las instituciones del Estado. Desobedeció a los jueces, violentó a las Fuerzas Armadas y se enfrentó a todas las instituciones. Creo que todos estamos obligados en una democracia a cumplir las Leyes y la Constitución, incluidos los presidentes de la República. Entonces, desde el respeto a las Leyes y a las instituciones lo que ocurrió respondía a las mismas y no había otro camino. El país, desde las instituciones, respondía de la forma en que podía y con los mecanismos institucionales que tenía en sus manos.
L.P.D.¿Son fundadas las acusaciones de la “resistencia” en el sentido de que la represión fue brutal y hubo miles de muertos? Cree, a este respecto, ¿qué el trabajo de la Comisión de la Verdad será absolutamente necesario?
R.M.: Yo creo que lo primero que tenemos que hacer es crear una Comisión de la Verdad que aclare muchas cosas; será la expresión de lo que aconteció y nos permitirá conocer de primera mano los hechos y sucesos de estos últimos meses. Es una gran oportunidad para esclarecer las cosas, tal como dice su texto fundacional, pues no se trata de juzgar unos hechos que ya han ocurrido sino de esclarecerlos y situarlos en su justa medida. Tenemos que actuar con mucho cuidado y analizar de forma objetiva los acontecimientos que ocurrieron. Lo que se busca es el bien de la sociedad hondureña en su conjunto para esclarecer las cosas, como he dicho antes, y plantear soluciones y estrategias para fortalecer la democracia en el futuro, asunto que debe ser el objetivo fundamental de la misma Comisión, tanto en el plano externo como interno. Hay que ser capaces de generar confianza y analizar lo que fue errado o lo que no fue; la remoción del ex Presidente, por ejemplo, debe ser analizado. Tenemos que estudiar bien los hechos ocurridos y esclarecerlos dentro de ese marco. Lo importante es que de los resultados que obtengamos seamos capaces de fortalecer la institucionalidad del país y consolidar nuestra democracia, que es dinámica pero que debe ser mejorada y adecuada a las demandas que ahora necesita el país. Lo que también tengo claro es lo que no debe ser la Comisión de la Verdad: un combate para ver quien gana o quien pierde, quien tiene razón o quien no la tiene. Porque entonces se reabrirán las heridas y el proceso será fallido, poniendo en peligro la política del Presidente Lobo en el sentido de trabajar en pro de la integración nacional. La unidad que inspira el Presidente Lobo se rompería y sería un desastre; no hace falta más violencia y lo que hay que hacer es esclarecer los hechos para avanzar en el camino de la consolidación democrática y de la institucionalidad.
L.P.D.: ¿Puede hacer un balance de lo que han sido los meses de Gobierno de Micheletti y de los eventos que se sucedieron durante ese periodo?
R.M.: Para mí lo más importante, lo esencial, es que se asegura la continuidad del proceso democrático y de que no hay una interrupción del mismo. El objetivo estaba claro, que era asegurar la continuidad de nuestra democracia. Creo que eso es lo fundamental del periodo de Micheletti; el proceso democrático continuó y se fortaleció, en tanto y cuanto Zelaya lo entorpecía y tenía el claro interés en interrumpir el mismo. Nuestra democracia sufría un periodo de zozobra e incertidumbre generado por el mismo Zelaya. Micheletti continuó la senda democrática y cumplió con lo que marcaban las Leyes del país. Se convocaron rápidamente elecciones y el proceso sigue adelante, eso es lo esencial, pese a las amenazas, la violencia y los llamados a la abstención. Celebramos unas elecciones con una gran transparencia, una alta participación y la presencia de centenares de observadores internacionales, que comprobaron la limpieza de los comicios y dieron fe, con sus informes, de la verdadera grandeza de nuestra democracia, que algunos tanto en el exterior como en el interior cuestionaban. Fueron unas elecciones ejemplares. A Micheletti, sólo por eso, le doy un sobresaliente.
L.P.D.: ¿Cuál es el futuro de Zelaya y sus partidarios y como incluirlos en la vida política para que la democracia se regenere?
R.M.: Se están dando grandes pasos en pro de la integración nacional y muchos de los que hasta hace poco estaban en la llamada “resistencia” están ahora participando en el equipo del Presidente Lobo. En ese sentido, creo que Lobo está siendo capaz de integrar a una buena parte de estos grupos y el trabajo es muy loable, en este sentido. Hay un Plan de Nación, aprobado por el Congreso, y que tiene que ser una estrategia de trabajo en el largo plazo, pero dinámico y abierto, también sustentado en un diálogo profundo con todos los sectores del país. Estamos con una buena base para construir la unidad y avanzar juntos con este Plan de Nación para interactuar a favor de Honduras, que es el objetivo que todos tenemos en mente y que no debemos perder de vista.
L.P.D.: ¿Cómo reintegrar a Honduras en la comunidad internacional tras lo sucedido?
R.M.: Hay varios niveles y grupos con los que tenemos que trabajar. Por ejemplo, el grupo de países del ALBA no nos va aceptar nunca, pues se encuentran en posiciones radicales e inamovibles, sin querer entender nada de lo que aquí ha sucedido e incluso sin escucharnos. Luego está el resto de la comunidad internacional, del mundo, que paulatinamente se acerca a Honduras y va aceptando lo que aquí ocurrió. Por lo menos, se da ya por sentado que se aceptan los resultados de las elecciones y de la voluntad del pueblo hondureño, que para mí es la salida natural de cualquier crisis y de esta más en concreto. Y sobre esta base, junto con lo que hace el Presidente Lobo, que está dando pasos fundamentales en pro de la integración real y el consenso, de querer fortalecer la democracia y construir una verdadera Comisión de la Verdad, creo que vamos en la mejor dirección. Así, la comunidad internacional percibirá estos cambios y poco a poco se irá generando una confianza que nos permitirá el acercamiento mutuo a la comunidad internacional. Tenemos una profunda crisis social y económica y, sinceramente, creo que el mundo debería restablecer de nuevo los lazos con Honduras para ayudarnos a superar nuestros problemas. Tenemos un desempleo altísimo y hay que superar nuestros problemas con la ayuda de la comunidad internacional, porque la suspensión de la ayuda externa fue un duro golpe a Honduras.
L.P.D.:¿Y con los vecinos, cómo resolver los problemas?
R.M.: Nicaragua tiene que entender que debe resolver los problemas que nos separan, casi el 50% de sus productos pasa por nuestro puerto en el Atlántico, un hecho innegable. Tenemos que sentarnos a hablar con nuestros vecinos, incluidos los nicaragüenses, pues va en beneficio de todos el regresar al marco normal de convivencia y buena vecindad. Yo siempre he sido un gran integracionista y un defensor de la unidad centroamericana. Somos un conjunto de cinco países pequeños con pocas posibilidades de salir adelante en el concierto económico internacional, pero juntos, creo, las posibilidades crecen y se abren grandes posibilidades. Los centroamericanos debemos cooperar y unirnos para trabajar en todos los campos. Ya nos hemos acercado, incluso, a los salvadoreños y las cosas van por el mejor de los caminos. Tenemos que ser capaces de volver a hablar para cooperar e integrarnos, no hay otra alternativa para la región: ese es el único camino.
L.P.D.: ¿Le ve a Lobo con la capacidad de llevar a buen término su proyecto y de gestionar el mismo con éxito?
R.M.: Yo creo que sí, le veo capacidad política y funcionarial. Este es un ejecutivo muy político, a diferencia del mío que fue más tecnócrata. Pero creo que es que necesita ahora Honduras. Los perfiles elegidos para las responsabilidades han sido los adecuados y son gente de gran experiencia y bagaje. El mismo Presidente de la República es un hombre capaz de aunar grandes consensos y tiene una gran experiencia. Hay que encarar muchos frentes, el exterior, el interior y sobre todo el económico, y creo que Lobo va por buen camino, en el sentido de que quiere fortalecer la democracia y unir al pueblo hondureño. Si somos capaces de transmitir esas ideas hacia el exterior, y que el mundo así lo perciba, llegarán las inversiones y el turismo, se generará una tendencia positiva para el país. Tenemos que generar, además, la participación de los ciudadanos, para encarar los principales problemas que tiene el país.
L.P.D.: ¿Puede enumerar esos problemas que azotan a Honduras?
R.M.: El primero es unir a la familia hondureña tras esta larga crisis. Luego están los retos sociales, por ejemplo en sanidad, donde faltan medicinas en los hospitales, y eso es inadmisible para muchos ciudadanos que sufren con esta deficiencia. Tenemos que afrontar los retos sociales de una forma rápida, significa y palpable para todos los hondureños, no podemos dejar de lado estos desafíos tan importantes. La salud y la seguridad, que tanto socava la credibilidad de las instituciones, son dos aspectos fundamentales, pues si el Estado no es capaz de garantizar la vida de los ciudadanos ¿entonces para qué sirve? Otro aspecto importante es la salud de las finanzas del Estado, que debe buscar su propia fiscalidad y generar recursos para que pueda asegurar la recuperación económica. Y vuelvo al principio: necesitamos urgentemente el regreso de las inversiones y los créditos internacionales para poner en marcha a nuestra economía.
10 Febrero 2010

ENTREVISTA A CLARA ROJAS, AUTORA DE CAUTIVA Y EX COMPAÑERA POLÍTICA Y DE SECUESTRO DE INGRID BETANCOURT
TITULARES:
“Un aspecto importante de cara al futuro es hacer llegar a los guerrilleros jóvenes que tienen otro camino distinto al de las armas, como la reinserción en la vida social del país y el regreso a la normalidad”
“La política de Seguridad Democrática de Uribe ha dado resultados, hemos avanzado mucho, pero sin perder de vista que el problema sigue ahí y que tenemos que seguir enfrentándolo día a día. Hemos recuperado la confianza y el país vive más tranquilo, es cierto, pero seguimos con las FARC activas y sin que se atisbe un escenario de paz”
“Quien quiera utilizar las vías políticas en Colombia puede hacerlo y expresarse libremente, creo que tenemos las condiciones objetivas para ello. La violencia ya no tiene cabida y es un sin sentido en este momento”
“Entiendo el trabajo del ejército y sé que es muy difícil, pero no por ello puedo eludir criticar algunas situaciones que se le han ido de las manos, comos los denominados falsos positivos. Me parece que el ejército tiene que hacer un esfuerzo por explicar lo ocurrido en los últimos años”
POR RICARDO ANGOSO, 2010
Clara Rojas es, a sus 46 años, víctima y testigo involuntaria de la crueldad, casi sádica, que, a través de los secuestros, ejercen las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Recientemente, y quizá como catarsis para superar lo padecido, ha publicado un libro, Cautiva, donde relata su triste y dolorosa experiencia en la selva, el sufrimiento de los secuestrados, las tensiones con Ingrid y luego el final, la alegría tras su liberación y el reencuentro con su hijo. El relato, narrado desde el fondo de su corazón y sin contemplaciones, es un firme alegado en contra del terrorismo y la utilización de la violencia como instrumento de acción política en esta Colombia del siglo XXI. Un documento triste y desgarrador, como la realidad misma, pero también necesario para reivindicar la vida y libertad de todos los que todavía padecen en las selvas de Colombia el calvario de la cautividad a manos de las FARC.
Ricardo Angoso: ¿Por qué, tras lo sucedido, ahora este regreso a la política?
Clara Rojas: Ha sido un proceso largo, meditado, tras más de años de readaptación a la vida normal. El balance de estos dos años ha sido muy positivo: me he organizado de una forma rápida, he sido muy bien recibida por la gente, tanto en el exterior como en el interior del país, y entonces escribí el libro, que cumplía un vacío y llenó mi tiempo. He cumplido con mis compromisos editoriales, tanto en el país como en el mundo, habiendo viajado por toda América Latina y Europa, incluida España, en el último año. He estado en Alemania, Holanda, Italia, Brasil, Portugal y se ha traducido a 11 idiomas; ha sido un éxito editorial y he sido capaz de cumplir con mis compromisos derivados del libro. Luego, como parte de ese proceso, la gente comenzó a preguntarme qué cuál sería el siguiente paso y que qué es lo que iba a hacer con mi vida. Mucha gente me llamaba a participar de la vida de mi país, de la política en general, y ese ánimo que me infundían tantos me sirvió para tomar esa decisión y lanzarme al “ruedo político”. Adicionalmente, este camino hacia la política coincidió con que el Partido Liberal había estado muy cerca de mí tras mi liberación por parte de la guerrilla y me abrieron las puertas para que algún día me incorporase a ese proyecto. Así, las cosas se fueron dando y madurando hasta que presente formalmente mi candidatura por los liberales al Senado; la acogida de la opinión pública ha sido muy buena y los comentarios que he podido escuchar en los medios acerca de mi decisión han sido muy positivos, en términos generales. En los sondeos, incluso, he encontrado un apoyo que llega hasta el 75%, y aquí estamos, ya inmersa en plena campaña electoral, y mirando siempre hacia el futuro
R.A.: ¿Qué cree que, desde su experiencia, le puede aportar a la política colombiana?
C.R.: Desde el punto del vista del conflicto, creo que puedo aportar mi grano de arena, en el sentido de que hay que buscar una conciliación y otros caminos para superarlo. Desde un plano personal, claro, tengo una concepción muy nítida: quiero que mi país viva tranquilo y en paz, superando para siempre este conflicto. Es la hora de la paz y no de la guerra.
R.A.¿Y qué hacer, con su experiencia y conocimiento, con las FARC?
C.R.: Es difícil, porque las FARC, como muchos grupos terroristas, es un grupo autista, aislado, que vive en la selva y se intercomunica poco con los demás sectores sociales. Sin posibilidades de interrelaciones con la sociedad y totalmente aislados, es muy difícil afrontar esta cuestión. Puede que en sus orígenes las FARC tuvieron objetivos nobles y que buscaban la consecución de sus fines de una forma más o menos racional, pero ahora han perdido el sujeto de su misión y creo que tampoco saben en profundidad qué es lo que realmente buscan. Llevan casi medio siglo buscando conseguir el poder y no lo han logrado; ahora, sin embargo, están muy desubicados, aislados del mundo y sin tener claro cuál es el horizonte final que buscan. Llevan años de lucha perdidos y están sin norte, sin dirección, completamente aislados. No les veo ningún horizonte político ni el corto ni en el largo plazo.
R.A.: ¿Qué haría si fuera el presidente de la República para acabar con las FARC?
C.R.: Es un desafío muy grande, no olvidemos que son una organización terrorista que causa grandes daños y ha nacido para realizar actividades criminales. Su trabajo es en pro de la desestabilización, y han realizado acciones horrendas, como la acaecida hace unas semanas en las que degollaron a un gobernador de nuestro país. Pero las cosas son así y tenemos que seguir insistiendo en la búsqueda de un sendero que permita a este país vivir sin violencia. La política de Seguridad Democrática de Uribe ha dado resultados, hemos avanzado mucho, pero sin perder de vista que el problema sigue ahí y que tenemos que seguir enfrentándolo día a día. Hemos recuperado la confianza y el país vive más tranquilo, es cierto, pero seguimos con las FARC activas y sin que se atisbe un escenario de paz. Debemos plantear el debate para la paz y la reconciliación en Colombia, buscando nuevos espacios y creo que esa es la tarea. Todos los candidatos estamos de acuerdo en la búsqueda de un espacio de diálogo que lleve al fin de la violencia como sea. En eso estamos todo y creo que el esfuerzo merece la pena porque estamos luchando, en definitiva, por la paz.
R.A.: ¿De dónde proviene esta crueldad, sin género de duda, de un grupo como las FARC que mantiene encadenados a decenas de soldados, policías e incluso civiles indefensos?
C.R.: Es algo horrible. No tiene ningún sentido esta política horrenda. Como los guerrilleros están aislados, como le he dicho antes, no tienen ni valores, ni religión, ni Ley…Viven en un autismo total. No hay nadie que les señale cuales son las reglas morales y les cuestione, lo que les ha llevado a ese aislamiento y a cometer acciones como esos interminables secuestros de numerosos jóvenes que han perdido lo mejor de sus vidas y existencias. Yo lucho porque sean liberados ya y que se termine este largo calvario. Es un sinsentido este tipo de secuestros inhumanos y crueles. Debemos de buscar caminos para el diálogo y la reinserción, pero condenando como inadmisibles este tipo de actos absolutamente injustificados en los tiempos que vivimos. Otro aspecto importante de cara al futuro es hacer llegar a los guerrilleros jóvenes que tienen otro camino distinto al de las armas, como la reinserción en la vida social del país y el regreso a la normalidad. Tenemos que trabajar en esa dirección y dar un aire de esperanza a este largo conflicto.
R.A.: Cierta izquierda, tanto en Colombia como en el exterior, asegura que el conflicto colombiano responde a la gravísima crisis social y política que vive su país desde hace décadas, ¿le parece acertado ese análisis?
C.R.: Sin duda, hay una semilla que puede explicar algunas cosas, pero llegar a justificar el crimen y determinados hechos verdaderamente atroces que horrorizan a cualquier ser humano es demasiado. El secuestro, las matanzas y el crimen no caben dentro del mundo político. Es cierto que en Colombia hay grandes desigualdades, que uno puede palpar y ver en la realidad, pero no hace falta reivindicar el cambio político y social por la vía de la barbarie, pues soy de las que piensa que en nuestro país hay las suficientes maneras para expresar ese anhelo de cambio de una forma democrática y pacífica sin recurrir a la violencia. Quien quiera utilizar las vías políticas en Colombia puede hacerlo y expresarse libremente, creo que tenemos las condiciones objetivas para ello. La violencia ya no tiene cabida y es un sin sentido.
R.A.: ¿Cómo encontró Colombia tras seis años de pesadilla como secuestrada en la selva?
C.R.: Muy cambiada. No olvide que estábamos desconectados totalmente del mundo y ajenos a la realidad de lo que estaba pasando, tanto en Colombia como en el planeta. El desarrollo, en general, había sido inmenso. A mí, no obstante, lo que más me llamó la atención en aquellas primeras semanas fue que la gente en Colombia se había sensibilizado acerca del drama de los secuestrados y de sus padecimientos en la selva. La sociedad había hecho como propio el drama de los secuestrados y lo hacía suyo, lo sentía en primera persona, algo que hasta entonces yo no había percibido. Ese fue un cambio fundamental, la gente marchaba contra los secuestros y pedía la libertad de todos los secuestrados. Eso dice mucho de nuestro país en términos de sentimientos y de solidaridad, algo que no se debe perder y el fragor debe continuar. La gente siente el drama colombiano como algo suyo y se echa a las calles en pro la libertad de los secuestrados, de todos sin consideración de su posición o escala social.
R.A.: ¿Ingrid fue, en cierta medida, el símbolo de ese movimiento al que se refiere?
C.R.: (Largo silencio). Cada situación, cada persona, sufre un drama en sí mismo y nadie se puede arrogar el dolor de todos los secuestrados. Cada persona tiene un valor intrínseco en sí mismo y sus sufrimientos deben ser reconocidos en sí mismos. También Moncayo fue un símbolo y Dios quiera que su libertad se concrete en los próximos días, todos lo esperamos, ya es hora.
R.A.: Destaca, sin embargo, como positivos los avances de Uribe en materia de seguridad, aunque no critica las violaciones de los Derechos Humanos, como los casi mil casos de falsos positivos asesinados por algunas fuerzas del ejército.
C.R.: Falta mucho trabajo todavía. Creo que tenemos que hacer un esfuerzo todavía mucho mayor. Entiendo el trabajo del ejército y sé que es muy difícil, pero no por ello puedo eludir criticar algunas situaciones que se le han ido de las manos, comos los denominados falsos positivos. Me parece que el ejército tiene que hacer un esfuerzo por explicar lo ocurrido y que la justicia tiene que intervenir, señalando las responsabilidades y dando a las víctimas y a sus familiares su oportuna reparación. Es algo que se tiene que hacer por el bien del país y también del ejército.
R.A.:¿Cómo examina la situación política actual de Colombia?
C.R.: Me parece interesante y fascinante el momento que vivimos, tenemos que invitar a la gente a que se manifieste libremente en la fiesta que es la democracia y que tome las riendas de su destino. Uribe ha sido muy popular, pero los demás liderazgos por esta tendencia se han dormido y el país no los ha expresado. Ahora surgen con nuevas fuerzas y bríos; eso es la democracia: la construcción de alternativas y nuevas fuerzas que compitan con quien está en el poder. Veo que Uribe quiere continuar, pero veremos que ocurre en los próximos meses. Hay un gran debate en el país, grandes ilusiones, nuevos proyectos, un momento en donde se da una gran efervescencia y un importante debate de ideas acerca de proyectos democráticos. Caminos por la senda democrática, aunque Uribe presenta signos de agotamiento y parece que va a presentarse. Veremos.
R.A.: Si se presenta Uribe, tal como parece, ¿no cree que el resto de los candidatos, incluido el liberal, tienen pocas posibilidades de éxito?
C.R.: En política nada escrito y no es una ciencia exacta. Hay mucha más recepción al resto de los candidatos parte de la sociedad que antes y se está recuperando la autocrítica, que estaba encubierta por la alta popularidad del presidente Uribe y al que quizá se le perdonaba todo. Se encubrían los problemas y no se abordaban adecuadamente; creo que el futuro del país pasa por esa autocrítica y por reafirmar nuevos y sólidos liderazgos. No podemos vivir sólo del liderazgo de Uribe.
R.A.: ¿Qué quedan de aquellos años en los que estuvo en política con Ingrid?
C.R.: Estoy retomando ese espíritu que me movía en aquella época, esas ideas, esos proyectos y esas ilusiones, y por eso vuelvo a la política. El proyecto se extinguió durante nuestro secuestro y ahora enfrentamos una nueva era, basada en el medio ambiente y la reconciliación nacional. Ahora me siento muy bien dentro del Partido Liberal, me siento libre e independiente y veo que las ideas que tengo como mujer se pueden desarrollar sin problemas ni cortapisas. Creo que también muchas de las nuevas alianzas y partidos que hay en Colombia tienen una deficiencia estructural, pues no logran consolidar equipos ni liderazgos sólidos a largo plazo. El Partido Liberal, sin embargo, es una gran formación sólida, con ideas justas y con una conciencia social en la lucha contra la inequidad. Tenemos que ser capaces de generar ilusiones y afrontar los problemas, incluidos los gravísimos desajustes sociales. Y, sobre todo, tenemos que ser capaces de dar soluciones a los problemas de los colombianos.
R.A.: ¿Serán capaces los liberales de afrontar esos grandes desafíos que tiene Colombia ante sí?
C.R..: Los liberales es un partido con una gran historia, tiene un proyecto y un programa para la sociedad colombiana. Creemos que tenemos la suficiente capacidad para liderar a este país en este momento. Ha habido errores en el pasado, eso es evidente, pero el haber estado en el desierto también le ha permitido a liberales la posibilidad de regenerarse y aunar nuevos esfuerzos y personas al proyecto común, que como yo estábamos fuera de la política en Colombia hasta hace muy poco. Estamos liderando la renovación y ofrecemos muchas propuestas a esta sociedad. Y Rafael Pardo (liberal), es el candidato, tiene un gran perfil; fue el primer ministro de Defensa civil, ha particiado en procesos de paz y conoce el país. Tiene grandes activos a su favor para ser el futuro presidente de Colombia y liderar el cambio. La gente tiene que conocerlo y conocer en profundidad su proyecto, sus ideas y sus propuestas para ese gran cambio que necesita el país ahora mismo.
R.A.: ¿Qué opinión le merece el debate político que hay en América Latina entre los que defienden el modelo chavista y aquellos que se muestran partidarios de las democracias occidentales de corte clásico? ¿Cree que Venezuela representa un desafío?
C.R.: Yo estoy trabajando por el reencuentro entre los dos países. Trabajo por tender puentes entre las dos partes, por reencontrarnos y superar las diferencias, respetando las diferencias ideológicas que pueda haber entre nosotros y afianzando lo que nos une y no las diferencias. No es bueno para los ciudadanos de ambos países este clima y hay que buscar unas relaciones de cordialidad entre los dos pueblos; tenemos que trabajar por crear este clima, por avanzar en el diálogo y por resolver los problemas de América Latina dentro de nuestro mundo y sin interferencias externas. En ese sentido, también quiero reivindicar nuestro derecho como colombiano a que los pueblos del continente conozcan nuestros problemas reales, como el flagelo que representa el narcotráfico y los golpes que ha dado tan brutales a nuestra sociedad.
R.A.: ¿Está tan ligado el problema del narcotráfico, tal como aseguran algunos conocedores del tema, con el de las FARC?
C.L.: Yo, y es mi opinión personal, creo que sí, que están absolutamente ligados y no se pueden estudiar separadamente. Las FARC lo niegan reiteradamente, pero nadie conoce sus fuentes de financiación; el origen de sus fondos es ilícito y todos los expertos consideran que sus principales capitales son los secuestros y extorsiones y el dinero del narcotráfico, parece ya un tema zanjado y suficientemente conocido.
R.A.: ¿Al escribir su libro Cautiva “saldó” sus cuentas con las FARC y se cerró para siempre esa página de su vida?
C.R.: El libro me ayudó mucho, fue una catarsis en el sentido más positivo de mi vida, pues me ayudó a situarme en el presente y ver con distancia el pasado. También me ayudó a comprenderme, a conocerme, a valorar mi libertad, que estoy viva junto con mi hijo, al que reencontré después de tan traumática experiencia. Estamos juntos y caminamos juntos por la senda de la vida, eso es lo realmente importante. También me ayudó a perdonar y a cambiar con respecto a la vida, a salir hacia delante y dejar atrás lo malo, lo negativo. Vivir el presente, ser felices y superar el dolor del pasado.
R.A.:Qué gran diferencia con respecto a Ingrid, que huyó de Colombia y no quiso saber nada, ¿no?
C.R.: A mí, no lo olvide, me mueve una gran pasión y amor por mi país, eso en primer lugar. El país, además, me recibió muy positivamente, se movilizó y nos abrazó, tanto a mi hijo como a mí. Mi hijo, y el reencuentro, me llenó de energía y de ganas de vivir con esperanza. Por eso, estoy tan ilusionada y con ganas de vivir, de salir hacia delante; la motivación fue muy grande y lo vivido en estos dos años ha sido muy intenso, muy positivo. Hay que ser toreros, como dicen ustedes los españoles, y poner el alma en el ruedo. Y en esa lucha estamos.
R.A.: Muchas gracias por sus palabras, ha sido un placer conversar con usted y le deseo lo mejor de cara al futuro.
7 Febrero 2010

nes 5 de Febrero de 2010
| Archivado en: Derechos Humanos
ENTREVISTA AL EX CANCILLER CARLOS LOPEZ CONTRERAS, EL “MAQUIAVELO” DEL RÉGIMEN DE MICHELETTI
TITULARES:
“Había una voluntad política ajena que quería contrariar el sistema internacional y forzar a los hondureños a adoptar decisiones que iban en contra de sus propias instituciones y del ordenamiento político que como pueblo nos habíamos dado. Yo creo que esa amenaza no ha terminado y, como he dicho, sigue ahí y el próximo gobierno debe ser consciente de que seguirá presente por mucho tiempo”
“Yo creo que el poco interés de Estados Unidos con respecto a América Latina viene de lejos, incluso desde el ataque a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre, cuando ha habido un progresivo distanciamiento por parte de los mandatarios norteamericanos hacia los asuntos del continente”
“El comportamiento de los Estados Unidos tanto antes como después de la crisis es abiertamente hostil hacia nuestro Gobierno y así lo hace saber en repetidas ocasiones. No estaban por la sucesión presidencial, negando en todo momento oxígeno al Gobierno que había surgido del contragolpe al Golpe, pues no debemos olvidar que aquí quien pretende dar un golpe de Estado son Zelaya y sus partidarios”
Por RICARDO ANGOSO, desde Tegucigalpa.
En su último día como canciller, justo el día antes de que tome posesión el nuevo presidente del país, Pepe Lobo, Carlos López Contreras, considerado la eminencia gris del régimen de Micheletti, nos recibe en su casa de Tegucigalpa y nos habla del pasado reciente de su país, de los acontecimientos vividos el 28 de junio –día del golpe de Estado para los zelayistas, de la sucesión constitucional para los partidarios de Micheletti- y del futuro que le aguarda a esta joven democracia centroamericana plagada de numerosos retos y desafíos. También de las incertidumbres y amenazas que aguardan a Honduras.
Ricardo Angoso: Comienza una nueva fase, tanto para usted como para Honduras, ¿qué balance hace de estos siete meses tan difíciles al frente de la diplomacia de su país?
Carlos López Contreras: Ha sido una experiencia extraordinaria para Honduras y para todos aquellos que han estado participando en todo el proceso, quizá se podría decir que hasta única, pues en las guerras siempre hubo países que tuvieron al mundo en contra pero tenían aliados. Infortunadamente, Honduras no ha tenido aliados, los hemos tenido pero nos decían no cuenten con nosotros, es decir, había un rubor tremendo en donde nos decían estamos con ustedes, sigan adelante, pero no podemos acompañarles en esta lucha. Nos decían resistan, pero no podemos darles nuestro apoyo público. Hubo diversas posiciones de los Estados: algunos claramente hostiles, otros indiferentes y una minoría identificada con nosotros pero que nos decían que no lo reveláramos, sería un apoyo moral y silencioso. Esa era la gama de Estados y de actitudes en las que nos movíamos en estos meses. Estábamos, además, suspendidos por la Organización de los Estados Americanos (OEA), pero los Estados no estaban obligados a suspender relaciones con nosotros. Así había acontecido con Cuba, que había sido expulsada de la OEA a petición de Venezuela por inmiscuirse de forma violenta en los asuntos de este país al fomentar la guerrilla en un momento dado. Y con Honduras, sin embargo, desde el punto de vista del derecho internacional, era un asunto muy diferente, incluso curioso, pues respondía a una dinámica interna y que no amenazaba la paz ni la seguridad internacional, aunque es objeto de un trato realmente sin precedentes en la historia sin haber pasado por una resolución de sanciones en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Se nos atacó por razones ideológicas, simplemente. Causó una extraordinaria sorpresa y no respondía a un planteamiento analítico desde el punto de vista del derecho internacional. Honduras siguió un guión que estaba sujeto a nuestro ordenamiento político y constitucional interno y no lesionaba el derecho internacional en ningún sentido. Lo ocurrido fue una aberración, una exaltación contra Honduras que no respondía al derecho internacional ni a nuestro ordenamiento interno. Pese a todo, no admitimos la injerencia de otros Estados en nuestros asuntos, pues no hacíamos peligrar la paz ni poníamos en peligro la seguridad internacional, sino que tan sólo seguíamos los criterios de nuestras propias Leyes y nos sujetábamos a las mismas. Entonces, y para resumir, sabíamos que el derecho internacional nos asistía en nuestras decisiones y no teníamos, a este respecto, ninguna duda.
R.A.: ¿No había, por tanto, como se ha sugerido, extrañas fuerzas detrás de los acontecimientos de Honduras e incluso la sombra de los Estados Unidos, tal como sugiere Chávez?
C.L.C.: No, absolutamente, esa tesis no tiene ningún fundamento. El comportamiento de los Estados Unidos tanto antes como después de la crisis es abiertamente hostil hacia nuestro Gobierno y así lo hace saber en repetidas ocasiones. No estaban por la sucesión presidencial, negando en todo momento oxígeno al Gobierno que había surgido del contragolpe al Golpe, pues no debemos olvidar que aquí quien pretende dar un golpe de Estado son Zelaya y sus partidarios, quienes violando nuestro ordenamiento político y constitucional pretendían subvertir el sistema democrático y quedarse en el poder indefinidamente. Lo que surge en Honduras es un contragolpe a una acción que dejaba en precario su sistema democrático y constitucional; es decir, los derechos que ahora mismo mucha gente invoca para atacarnos es lo que realmente estaba en peligro en aquellos días. La Constitución que ahora invocan los partidarios de Zelaya para atacarnos es la misma que pretendían vulnerar para continuar en el poder, ¡qué gran paradoja!
R.A.:¿No cree que, en cierta medida, quela comunidad internacional actuó con cierta hipocresía y simplemente les atacaron porque eran pobres y con apenas recursos? ¿Se sentían solos o decepcionados o ambas cosas?
C.L.C.:Hay quienes se sintieron decepcionados, como el presidente Micheletti. Yo, sin embargo, lo veo con un poco de mayor frialdad y sé que las relaciones internacionales más que emociones son intereses y, a veces, las mejores relaciones bilaterales tienen más que ver con el interés de una de las partes que por otra cosa. Nosotros tuvimos sorpresa, pero decepción, no, pues eso en el mundo diplomático no existe; es el mundo de la duplicidad y a veces del interés por una cuestión concreta. Nos sentimos sorprendidos más que decepcionados por la actitud de algunos Estados ante la crisis de nuestro país.
R.A.: Se habla mucho de que Estados Unidos ya no tiene mucho interés en América Latina y que el caso de Honduras, su desconocimiento en la crisis, va en esa dirección de que Obama no presta atención a los problemas continentales y está más centrado en otros escenarios de crisis. ¿Qué piensa de esta aseveración?
C.L.C.: Yo creo que el poco interés de Estados Unidos con respecto a América Latina viene de lejos, incluso desde el ataque a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre, cuando ha habido un progresivo distanciamiento por parte de los mandatarios norteamericanos hacia los asuntos del continente. Por el contrario, se han acercado más a los problemas de los países y zonas del mundo donde ellos perciben que provienen las amenazas a sus intereses en el exterior y en el interior; eso cambió un poco su percepción de América Latina. Pero viene, quizá, incluso de antes, cuando el final de la Guerra Fría dejó sin un gran interés a toda la región. La democracia se consolidó a nivel continental y hubo grandes avances en América Latina, alejando, en cierta medida, el peligro comunista contra el que habían luchado los Estados Unidos. Se ha desplazado el interés hacia otras zonas del mundo porque el comunismo desapareció como una fuerza que les desafiaba a nivel planetario.
R.A.: Parece que el continente cambia ¿se constata un giro hacia la derecha en donde se incluye la nueva Honduras?
C.L.C.: Hay un cambio en el mapa político, creo que rigurosamente constatado, y la experiencia de Honduras ha jugado un papel fundamental, que demuestra que se ha contenido una ideología y un sistema opresivo para los pueblos de América Latina, aun con el alto coste que hemos pagados los hondureños y su Estado en esta lucha. Hemos estado aislados en pleno continente y hemos sufrido un golpe devastador, pero ha valido la pena esta lucha y el mantener vivo este ejemplo frente a este sistema que pretendía destruir nuestras raíces democráticas. Pero lo dicho: ha valido la pena dar la batalla. Lo peor sería que nos acostumbráramos a vivir aislados. Ahora, creo, que hay que dar la lucha por salir de ese aislamiento y reintegrarnos de nuevo a la comunidad internacional, para mostrar al mundo que esa no era nuestra elección y que nos había sido impuesto sin que por nuestra parte se nos diera otra opción. No diría que fue la comunidad en su conjunto la que estuvo en contra de Honduras, sino un conjunto de Estados que se posicionaron en nuestra contra y sin apenas escucharnos.
R.A.: ¿Cree, en este sentido, que el nuevo Gobierno entrante lo tendrá fácil para recomponer las relaciones con sus vecinos, con el ALBA y, en general, con todos los países del continente?
C.L.C.: Yo creo que el retorno a la normalidad y a la comunidad internacional será relativamente fácil, pues muchos países seguían simples tendencias y modas. Con Honduras fue así y si el retorno a la normalidad camina en la dirección que todos esperábamos, le aseguro que se establecerá una normalidad que no tiene nada que ver con el restablecimiento de relaciones, que puede ser un objetivo más en el largo plazo. Pero, además, no ha habido muchas rupturas de relaciones diplomáticas, un camino que sólo eligieron los países del ALBA. No creo que el nuevo Gobierno lo tenga muy difícil, los países seguirán la senda de la normalidad que ya dibujan los Estados que han reconocido a las nuevas autoridades. Verá que el retorno no será tan traumático y complejo.
R.A.: ¿Cree que los zelayistas y lo que se denominó como Resistencia serán finalmente incluidos y absorbidos por el actual sistema político o, por el contrario, la confrontación seguirá en las calles del país?
C.L.C.: En las últimas elecciones, si contamos con que votó el 70% de la población hondureña, observamos que la gente optó por partidos y formaciones demócratas. Frente a eso, que es una realidad innegable, hubo un minoría, algo menos del dos por ciento, que votó por partidos izquierdistas no democráticos e incluso violentos. Yo creo que no van a ir a más, al menos en el corto plazo. Luego está la historia, que demuestra que en Honduras los pequeños partidos no tienen una gran tradición y un gran arraigo del bipartidismo del país; los partidos históricos se mantienen y las pequeñas fuerzas no tienen una gran tirón electoral. Considero que la crítica al sistema y a la situación que vivíamos se manifestó en la abstención, que fue la forma de contestación y protesta ante los hechos que vivíamos. Los dos partidos siempre han obtenido el dominio de las instituciones y los pequeños partidos eran simples bisagras que no iban más allá de los pequeños números en las elecciones. Existían sistemas de contrapesos sobre todas las instituciones, de tal forma que las grandes instituciones del Estado no quedaran en manos de los dos grandes partidos y que no ocurriera lo que acontecía en el pasado, que cuando ganaba un partido con mayoría en el Congreso de la República asumía el control total del Estado. Por eso, considero que la no reelección es una norma fundamental, regida por el artículo 239 de la Constitución, que se podían crear situaciones en las que uno de los dos grandes partidos se podía mantener en el poder por largos periodos sin que hubiera ningún control por parte de las instituciones. Un partido que pierde las elecciones y el otro con el control total de todos los medios e instituciones se acaba convirtiendo en un sistema viciado. En América Latina hay una gran tendencia a la reelección de los mandatarios, por tanto, creo que debemos crear sistemas de control y acotar los mandatos.
R.A.: ¿Qué desafíos tiene la Honduras que hereda ahora Lobo?
C.L.C.: Hay peligros y también fortalezas, porque lo que Honduras ha demostrado a lo largo de estos siete meses es que un país pequeño, débil políticamente y económicamente, puede salvaguardar los principios que todavía rigen en la comunidad internacional, que son el respeto a la soberanía, la igualdad soberana y la no injerencia. Sí se pueden salvaguardar esos principios, hemos sido capaces de hacer frente a ese enorme desafío y hemos salido más o menos indemnes, aunque hemos tenido altos costes, como ya explique antes, en todo este proceso. El mundo debe tomar nota de estas lecciones, y no debe olvidar que el pueblo hondureño trazó claramente las líneas por donde no iba a pasar el chavismo. Hubo una presión brutal sobre nosotros por parte de la comunidad internacional, al tiempo que nuestro pueblo también se mantuvo firme en la defensa de unos principios y pidiendo a sus gobernantes que NO capitulasen frente a los intereses foráneos. No cedimos a la presión internacional y en un combate desigual, frente a la visión de muchos gobernantes, demostramos que este pueblo tiene mucha fortaleza y que es capaz de aguantar las presiones; ese es un activo que tiene Honduras a su favor y que nos ha dotado de un valor en el mundo, habiendo demostrado gran valor y fortaleza frente a una situación adversa. Somos un país seguro que defiende sus valores y sus instituciones con todo lo dramática y dura que ha sido esta situación. Entonces, la lectura es la inversa a la que se podía hacer y lo que pudiera parecer negativo es un valor positivo de futuro. Pese a todo, la amenaza no ha cesado y somos conscientes de que sigue ahí. La amenaza, sin embargo, es externa. La crisis ha sido externa, pues la interna fue resuelta por el Estado con sus propios mecanismos e instrumentos logrando desbaratar la amenaza al sistema democrático desde dentro. Nosotros hemos sido acosados y amenazados desde fuera por enemigos externos, no lo olvidemos. Fue una injerencia, una presión externa para forzar al pueblo hondureño a tomar decisiones que iban en contra de su propio sistema político y constitucional, algo que no nos podíamos permitir y a lo que hicimos frente con todos nuestros medios y defensas. Había una voluntad política ajena que quería contrariar el sistema internacional y forzar a los hondureños a adoptar decisiones que iban en contra de sus propias instituciones y del ordenamiento político que como pueblo nos habíamos dado. Yo creo que esa amenaza no ha terminado y, como he dicho, sigue ahí y el próximo gobierno debe ser consciente de que seguirá presente por mucho tiempo. Mi sugerencia es que no se confíe y que tenga cuidado, que esté muy atento a los acontecimientos y que las tensiones seguirán porque los grandes movimientos, aunque ideológicos, se mueven con dinero. Y en Honduras, por decirlo sencillamente, así ha sido durante estos meses de turbulencias; se volcaron grandes capitales de dinero para la mal denominada “resistencia”, que para mí era la contra resistencia, pues quien realmente estaba resistiendo era nuestro ejecutivo. La “resistencia” estaba por un modelo antidemocrático y quería cambiar la Constitución, las normas de juego democrático, y establecer un modelo autoritario y dictatorial. Lo más curioso es que los líderes de estos movimientos hoy exigen que se respeten los derechos de esa misma Constitución que pretendían destruir y sobre cuyas ruinas construir el nuevo régimen que inspiraban.
R.A.: ¿Esperaba una reacción tan dura de España?
C.L.C.: Cuando se habla de España, el Gobierno no expresa el universo total de lo que es el pueblo español y lo mido en esos términos. Este Gobierno representa una parte de España y no intento universalizar su comportamiento por lo que ha hecho su ejecutivo. El actual Gobierno es pasajero; existe la Monarquía y hay otras instituciones, como las Fuerzas Armadas, que definen a España con una mayor proyección que unos gobernantes de una coyuntura determinada. Hoy hay un gobierno en España, pero mañana puede haber otro. Hay distintos partidos, distintos enfoques sobre los problemas e incluso planteamientos diferentes dentro de una misma fuerza. Por eso, juzgo los hechos de una forma objetiva y no creo que definan el estado general de la sociedad española, al menos así lo veo yo.
4 Febrero 2010
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